Literatura

Un golero profeta

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio

18/08/2026 - 07:20

 

Un golero profeta

 

Quince de mayo en Convención, Santander. Muy temprano, la iglesia y la plaza se preparaban para la procesión en honor a San Isidro Labrador. Los campesinos de las veredas vecinas habían bajado desde antes del amanecer con los mulos cargados de sacos de fique: traían yucas enormes de sus rozas, racimos de guineo verde, mangos y mazorcas de maíz. En el atrio, entre el olor a copal, mirra, sándalo y canela, las mujeres arreglaban la peana de madera. Todos sonreían con esa fe tranquila del que le agradece a la tierra la bendición en los cultivos, esperaban ver la imagen del santo cruzando el umbral para bendecirlos.

Sin embargo, en Convención no cantaron los gallos aquella mañana; los perros, asustados, huyeron despavoridos y la brisa inquieta no sabía si olía a azufre o a rastrojo quemado. Sin avisar, una sombra enorme tapó el sol.

No era una nube. Era un golero con las alas despedazadas por los siglos y los ojos encendidos como brasas de carbón de cedro. Se posó justo sobre la cresta del campanario y embistió el metal con el pico.

Un solo campanazo seco, hueco y metálico retumbó en las montañas del Catatumbo. En Santurbán los animales corrían sin rumbo y, en la plaza de San José, la tierra se abrió imitando los profundos cañones, desde el atrio hasta el camino real.

El santo patrono no comprendía lo que pasaba; por eso se negó a salir en la procesión. Por más que los doce hombres que lo cargaban en hombros y los voladores lo invitaban a presidir el evento, San Isidro permaneció inmóvil, mirando hacia el abismo que se abría a sus pies.

En la esquina del pueblo, en las sombras de las casas de bahareque, los sabedores aquellos viejos rezanderos y eruditos de la hechicería que predecían el futuro y curaban el mal de ojo y el gusano en los terneros con oraciones secretas, horrorizados, huyeron hacia la selva, dejando atrás sus bastones de mando y sus frascos de mejunjes.

La brisa fría apagó todos los cirios. El golero, erguido sobre la campana, desplegó las alas y su graznido lastimó los oídos de los feligreses.

Tras este, nadie osó respirar. Convención quedó congelada, suspendida en el borde mismo de la grieta. El santo se quedó allí, como un guardián de piedra en el umbral, testigo de la furia de la madre tierra.

En la penumbra del altar, San Pedro y San Pablo sudaban copiosamente sobre sus nichos de madera y guardaban un silencio atónito; San Judas, balbuceando en un arameo atropellado, intentaba vanamente calmarse, mientras San José, impotente tras los cristales de su hornacina, se limitaba a mirar fijamente hacia el infinito.
 

Eliécer Jiménez Carpio 
@drjimenez1a.'.

Sobre el autor

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio

Juglares, Espantos y Aparatos

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio nació en el Caribe colombiano, en el municipio de Ariguaní (Magdalena). Inició su formación académica en la fría Santa Fe de Bogotá y la culminó en la alegre Barranquilla. Posteriormente, se trasladó a México para realizar sus estudios profesionales, donde se desempeña como odontólogo especialista en Ortodoncia, Prótesis e Implantes Dentales. Además de su labor en odontología, es un poeta de la vida, un pescador de historias y un escultor de paisajes llenos de realismo mágico. Su inspiración proviene de realidades universales que moldea en el jolgorio del paisaje caribeño. Ha escrito once libros, de los cuales cinco han sido publicados por Editorial Ibañez: Cuentos del Tucurinca, Crónicas del Ariguani, Guille La Prostituta, Historia de Piaches, Juglares Espantos y Aparatos; numerosos pensamientos, crónicas, ensayos y cuentos cortos que trascienden la dialéctica y reflejan la cotidianidad, la magia y el folclore. Es el presidente fundador del Festival Vallenato de Monterrey, que cuenta con doce ediciones. Asimismo, ha participado como conferencista internacional en temas como el folclore colombiano, la motivación personal, diversas áreas de la odontología y la Diabetes. Ha sido invitado a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara y Monterrey (México), así como en Bogotá (Colombia). Además, es miembro y embajador plenipotenciario del Parlamento de Escritores de la Costa en Cartagena (Colombia), destacándose también como promotor cultural gastronómico y deportivo.

 

@Drjimenez1a

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