Literatura

Un estudio del mundo alterno en La virgen de los sicarios

Abraham Prudencio

09/05/2013 - 11:40

 

En la novela “La virgen de los sicarios” de Fernando Vallejo (Alfaguara, 1994, 2002), el narrador  se sitúa desde un presente para evocar el pasado y en su recuerdo viene el pueblo de Sabaneta, pueblito de su infancia, “silencioso” y “apacible”.

El narrador- personaje utiliza este medio para posteriormente resaltar las diferencias que distan entre el ya fenecido pueblo de su infancia, que ahora se reduce a un mero recuerdo y la Sabaneta de hoy en día.

En aquellos tiempos Sabaneta no era más que un pequeño pueblo cuyos problemas no iban más allá de la simple cotidianidad, era un lugar donde todos se conocían por nombres y apellidos y donde “no existía nada”. Recuerda con profunda nostalgia su infancia feliz, rememora ese clima de paz junto a sus padres  y abuelo; sin embargo, todo aquello que conserva en la memoria se contradice con el presente, es un cambio abrupto. Ese lugar, Colombia, ya no es más ese país con el que ha soñado tanto.

Los años de ausencia son la causa de no poder entender el porqué de tantas cosas absurdas, su capacidad de extrañamiento y asombro es total porque compara ese momento con lo vivido en su infancia y simplemente no se lo puede explicar, su actitud crítica  y pesimista le hace ver un país sin posibilidad, cree que Colombia no tiene solución “Colombia entre tanto, se nos ha ido de las manos”.

Esa mera lo convierte en un personaje cuya mirada y definición es severa y contundente, por ello no duda en considerar a Colombia como “el país más criminal de la tierra”. En ese sentido, Medellín es una de las ciudades que ha sido presa de ese gran cambio destructivo, su transformación ha sido repentina y nefasta, todo ello se debe a su crecimiento y a la miseria imperante. Es una ciudad que no da visos de progreso, sus pobladores siguen empantanados en las telenovelas, fútbol y vallenatos.

En su recorrido, Fernando comprueba que el pueblo colombiano continúa empeorando, la prueba de ello es que hasta las carreteras principales siguen sin asfaltar, es la deslealtad del gobierno de turno que no cumple con lo prometido.

Conocer la verdad descarnada de esa sociedad en descomposición lo convierte en un tipo crítico y severo, a esas alturas ya nada le da esperanza, al contrario, preferiría el suicido a seguir siendo un simple observador de esa sociedad en decadencia. Por ello intenta suicidarse un par de veces porque ya nada de este mundo le entusiasma, esa sociedad degradada se dirige hacia el abismo y nadie se da cuenta. El narrador- personaje  está convencido que la gente de ese país solo sirve para el fútbol, vallenatos y a fin de cuentas solo son unos simples personajes mediocres devorados por el sistema.

Aunque no se dice en qué lugar ha estado durante todo ese tiempo, Fernando tiende a juzgar a Colombia desde otra perspectiva; he allí su “desencantamiento”.

El narrador personaje funge de ojo crítico de esa sociedad en decadencia. Sabe que su pasividad no le va a llevar a nada positivo; sin embargo, conocer esa verdad tal como es lo hace una persona impaciente y amargada al punto de querer quitarse la vida, “si uno ve la verdad escueta se pega un tiro”. De ahí su soledad y sus reiterados intentos de suicidio porque en el mundo que habita ya no tiene sentido seguir luchando, el país de su infancia ha desaparecido.

El narrador-personaje le hace ver tal cual  la realidad, y dentro de ese mundo particular y conflictivo  se percata del egoísmo e individualidad de la gente, cada quien busca su propia conveniencia. Esa sociedad pende siempre de un hilo y el hecho de volver sano y salvo a casa solo depende del azar. La delincuencia se ha desarrollado de tal manera que se puede asesinar a una persona sin más razón que el mero deseo.

Las instituciones públicas están en constante descomposición. Por ello ataca fieramente el papel de la prensa y su actitud servil, las mentiras y medias verdades  afectan la gobernabilidad, es una sociedad de una corrupción viciosa y sin fin, la impunidad parece emerger en medio del caos y la injusticia. Se vive un clima hostil donde la ley del más fuerte parece imperar, por ello todo el mundo debe andar protegido y en el momento de actuar lo debe de hacer sin duda ni temores, el menor titubeo le puede costar la vida.

No se puede vivir una vida organizada si las leyes impuestas son quebrantadas por los mismos que las han implantado. El Presidente de la República, la persona pública con mayor responsabilidad, resulta ser un mediocre demagogo, este personaje encargado de representar al país solo reafirma la crisis.

Las bandas organizadas son las que se han apoderado de las calles, ellos con el tiempo han impuesto sus propias leyes. El Punkero por ejemplo es asesinado por una razón que va más allá de su ruidosa “melodía”, Alexis lo mató no solo porque no los dejaba dormir sino porque su propia existencia constituía un estorbo, Fernando fundamenta el asesinato: “lo matamos  por chichipato, por bazofia, por basura, por existir” es así como justifica ese mundo conflictivo, hasta que no se restablezcan las leyes y  el respeto a la vida seguirán dándose esos actos.

Cuanto más punzante y efectiva sea el arma mejor para ellos. De estos hechos de alta violencia el narrador personaje va sacando sus conclusiones, se siente mortificado e iracundo: “Esta es una raza ventajosa, envidiosa, rencorosa, embustera, traicionera, ladrona: la peste humana en su más extrema ruindad” Ésta es su visión de sus coetáneos, severa e implacable. Dentro del radicalismo del narrador prevé asimismo el exterminio de toda esa niñez desadaptada, según él ahí estaría la solución para acabar con esa sociedad. Uno de los puntos saltantes es la firmeza y decisión con la que reacciona Fernando, propone la justicia máxima para esos delincuentes como la solución más idónea para terminar con los problemas,  si no Colombia seguirá siendo “la ciudad maldita”.

 

Las comunas: el origen de la violencia:

A los ojos de Fernando la aparición de las comunas son las que cambian, en parte,  la configuración de la sociedad colombiana. Es como una plaga que al llegar a la ciudad acaba con todo lo que tiene visos de modernidad. Medellín es una ciudad “maldita” en pleno florecimiento, su virulencia ha trascendido fronteras, estas comunas engendradas en la miseria y la injusticia están paramentando la sociedad colombiana porque de aquí es de donde salen los sicarios dispuestos a  matar a quien sea con tal de ganar dinero o salvar el honor familiar.

Se asesina y se delinque delante de todo el mundo y a plena luz del día, es un constante “estar-fuera-de-la-legalidad”. Fernando está convencido que una de las causas para tanta destrucción sale de las “comunas”, esa sed de muerte y destrucción tiene un origen común y proviene de esos lugares a los que, según el narrador, se tiene que erradicar de raíz. Estos fenómenos de corrupción y muerte han generado un nuevo contexto: el de las “comunas asesinas” que a su vez crean ese clima de desolación y muerte.

Las cosas atípicas solo se registran en este “sector”, van por las calles asesinando con el mismo fervor con que procrean, la vileza ha llegado a esferas inimaginables, ahora las víctimas son niños de 10 a 12 años, desde esa edad mantienen  una relación tensa y conflictiva con la muerte.

El narrador no duda en afirmar que las comunas son el infierno mismo. Al querer buscar una causa profundiza en el origen del mal y ello tiene un antecedente: los campesinos. Sostiene que estos son los iniciadores del mal, porque resolvían cualquier problema a base de machetazos, la muerte era la única solución “pacífica”, ello supone descartar todo tipo de leyes y normas, en adelante serán ellos mismos quienes implanten sus propias leyes, por ello la razón del desgobierno general. Fernando ante esa crítica situación propone como medio de salvación mandar a todo el mundo al paredón, y propone empezar desde los niños descarriados porque estos muy pronto se convertirán en esa plaga temida por la sociedad.

Se trata de un mundo natural, en el que el hombre se ha visto reducido a su expresión más fiera y elemental, el logro realizado por el contrato social, en la esperanza de una vida más justa basada en la cooperación y la sujeción a las leyes, se ha visto destruido por el regreso a los intereses más elementales: el dinero y el libertinaje.

Es de las comunas donde sale la gente a matar, todos estos se rigen bajo su propio estatuto, dentro de sus fronteras  las posibilidades de salir ileso son escasas,  en estos lugares  se ha degradado tanto la miseria que la vida no vale nada, matan a cualquiera sin razón aparente, el narrador nos presenta tal y cual esa sociedad.

Medellín es el nombre con que se conoce de manera formal ese lugar que aparenta norma y civilidad pero “Medallo” es el nombre  del lugar tal como es, es decir una ciudad corrupta y sangrienta siempre al borde de la muerte, los sicarios no conocen estratos sociales, pueden asesinar desde un chofer hasta un Senador de la República. Esta proliferación de asesinos selectivos se encuentra muy ligado con el narcotráfico, Pablo Escobar, el Capo de la mafia, es quien aparentemente impulsa toda esta suerte de masacre interminable. Al contratar sicarios se establece un nuevo orden donde reina la violencia y el desgobierno.

Fernando es el personaje que descree totalmente de la política pero sobre todo de los políticos, está en desacuerdo con el Presidente de la República, desde su visión de colombiano recién llegado a su país, cree que las cosas están “de cabeza”. No se puede explicar con qué facilidad los Estados Unidos intervenían en su país sin que nadie haga nada.

Se puede constatar el nivel de informalidad con la que se vive cada día al ver la realidad de los taxistas que son la otra plaga, ellos también son una expresión genuina de la decadencia social.

 

Portada de La virgen de los sicariosParadojas del conflicto: combatir la violencia con más violencia

A la largo del texto nos podemos percatar que sobre el crimen reina la impunidad. Pero la inseguridad no solo es externa sino también se da dentro del estado donde cometer cualquier acto de corrupción es aún más fácil. Los delincuentes acaban con todo, se vive una crisis generalizada donde lo único seguro es la muerte. Se vive en ese clima de total frustración, la gente no tiene metas, ya no se avizora el futuro, es una visión apocalíptica que conlleva a que todo intento conciliador y de progreso  se reprima con muerte.

El desgobierno es total, es aquí donde se configura una territorialidad que burla las leyes impuestas, el hecho de querer resolver por cuenta propia, sin intermediación de la justicia, ilustra el caos en el que se vive. Quien tiene el arma en ese momento decide por el futuro del otro, cuando Alexis mata al Punkero, Fernando argumenta “lo matamos por existir”.

Fernando sostiene que la inserción de este grupo social “comunas” ha traído la decadencia, con el tiempo las cosas han cambiado para mal, las comunas se han logrado constituir como entes generadoras del caos y de  la muerte, son implacables si de sobrevivir se trata.

Se ha minado el sentido de existencia; los niños se ven obligados a matar casi por instinto, lo más importante es tener la indumentaria y los artefactos electrónicos para mamá. Se analiza el papel gravitante de las comunas porque es de aquí de donde salen los sicarios, estos son implacables y sanguinarios en sus territorios.

Los sicarios, sin embargo, no podrían existir sin su contraparte que en este caso son sus contratantes. Según la lógica, estos son los que deberían recibir toda responsabilidad porque son estos al final quienes seleccionan a las víctimas.

Después de muerto el Capo de Capos, continúa la ola de asesinatos puesto que el crimen se ha impuesto, una vez que la violencia ha tomado raíces nada lo puede detener. Se acaba con el sicario pero no con el sistema impuesto. El hacer justicia con las propias manos es la ley imperante.

Alexis es un asesino en serie, mata porque simplemente le da la gana, quiere limpiar el mundo dejándose llevar por su intuición, un simple arrebato basta para que reaccione matando al “entrometido”. Por ejemplo: asesina a los soldados que están para poner orden. Como sicario se rige bajo sus propias normas: matar de frente mirando a los ojos para que su víctima se vaya al otro mundo conociéndolo, después de ejecutar el asesinato se aleja de lo más normal como si no hubiera pasado nada.

Se vive bajo la lógica de “para morir nacimos”, los niños desde esa temprana edad son conscientes que la muerte es el final más probable dentro de tantas incertidumbres. Se denuncia implícitamente el robo y el pillaje institucional. La esencia del ser humano se ha degradado totalmente, se llega a la conclusión de que la vida humana no tiene razón de ser, esta es la inquietante y deprimente conclusión a la que llega Fernando, la sobrecogedora fugacidad de la vida como una muestra de  la barbarie imperante, dada la frecuencia del delito los habitantes toman como algo normal los asesinatos a plena luz del día y las balaceras en medio de la multitud, lo contrario simplemente es algo anormal.

La violencia se ha extendido a todos los niveles y ello no ocasiona sino más violencia, todo esos años de conflicto son asumidos por el poblador de manera pasiva, ese clima hostil lo ha envenenado y en el momento de enfrentarse a la vida diaria esa coexistencia lo hace también un personaje violento.

El lenguaje vincular entre uno y otro, es la expresión clara de ese suceso, del delincuente solo saldrán palabras hostiles, de allí se remarca la importancia del lenguaje, tanto para Alexis como para Fernando este simple detalle puede costar la vida. La sociedad está inmersa en este bajo mundo, el narrador personaje se percata que la gente no puede hilvanar una frase sin haber dicho antes  “hijo de puta” por ello el lenguaje se convierte también en un arma contundente; sin embargo, no solo es esa expresión de un contenido violento, sino la violencia engendradora de la maldad, es la vileza y  el odio como marcas de una lenguaje cotidiano.

Alexis al eliminar a esos tipos elimina con ellos toda esa carga negativa. La intención es ir desapareciendo a los malos elementos.

Es ácido y mordaz, le parece aberrante que gente pobre ponga nombres extranjeros a sus hijos, para la mirada del personaje ese detalle es un ejemplo más de alienación en la que están sumidos los pobladores de las comunas, intentan aparentar lo que no son y precisamente los sicarios se esconden bajo estos nombres deseando una vida de lujo y placeres. Fernando es un fiero crítico de la sociedad, él cree que la gente pobre solo vale para pedir favores, se procrean sin tener en cuenta la responsabilidad que ello implica.

El personaje narrador no tiene esperanzas de las “barriadas”, ello sumado al clima de ingobernabilidad hace que tenga una impresión pesimista de Colombia.

Su presencia en ese país solo es la confirmación del mal estado de las cosas, así él no hubiera estado las cosas de todas maneras se hubieran dado; la corrupción seguiría dándose  al igual que los asesinatos. Los mismos que fungen de sicarios estarán en las miras de los otros sicarios, se matan entre ellos cobrando venganzas del pasado prolongando de esa manera el rito de la muerte.

Fernando es una víctima más de esa sociedad en decadencia, solo le queda mirar cómo se matan entre ellos. Siente que es el final, nada salvará a esa sociedad.

El personaje a veces parece horrorizarse de  lo que está pasando pero también a veces está de acuerdo que se mate a esa gente, “son serpientes venenosas que deben y merecen morir”, en este punto la posición del personaje parece contradecirse en el sentido de intentar una solución para los pobres pero a la vez propone la ejecución de todos ellos, su actitud cínica, y despiadada le convierte en personaje de ideas contradictorias y posiciones extremas.

La  violencia se funda sobre todo como un acto de verdad y respuesta ante un acontecimiento dado, es una violencia que se expande creando un escenario de inestabilidad e incertidumbre, expandiéndose en todos los niveles y estratos.

Quien detenta el poder por lo general  utiliza la violencia, esto se representará en Alexis quien puede asesinar a la persona que se le antoje, será el poder del arma, la idea es la de eliminar al malvado porque su presencia en este mundo es un sin sentido. La violencia está enraizada en la sociedad y ello se funda en sus propias  reglas de juego y su propia filosofía, los tipos de violencia son variados. Mediante la mirada crítica de Fernando vemos la situación por la que está atravesando la ciudad de Medellín, es imprescindible establecer relaciones que existen entre la realidad  histórica y la realidad representada en la novela. Dentro de la estructura narrativa vemos cómo el valor artístico ha representado un hecho concreto, para ello se le ha configurado muy bien, tanto los niveles temporales como espaciales para poder representar esa realidad concreta.

 

Tras los pasos de los sicarios:

Los niños asesinos provienen de familias pobres, la alienación es una constante en ellos, la superficialidad  se nota hasta en sus propios nombres. Estos niños están marcados por la fatalidad, sino matan por encargo lo hacen por alguna cuenta pendiente.

Dentro del “sicariato” se manejan códigos de honor como por ejemplo, vengar al ser querido así pasen los años, esta afrenta no tiene fecha de caducidad, la muerte de un miembro de la familia se paga con sangre.

El uso de escapularios, el ruego y la “encomendación” a la Virgen. El sicario por lo general nunca mata por las espaldas, para que la víctima sepa quién le está dando muerte. Es una ley enfrentar valerosamente al destino infame del adversario. El sicario es el asesino a sueldo que se encarga de asesinar a personas que atentan contra el éxito de algún plan, estos mueren porque el narcotráfico no conoce restricciones.

En la novela casi no se cuenta asesinatos que se hayan hecho por encargo porque se dice que una vez asesinado Pablo Escobar toda la estructura criminal está pasando por su peor momento pero lo que sí continúan son las cuentas pendientes personales, “las culebras” se pagan de todas maneras

El asesinato está relacionado con la confesión sacerdotal. Luego de haber cometido el crimen, el sicario necesariamente tiene que confesarse aun sabiendo que volverá a matar, el párroco también de manera mecánica absuelve los pecados, es un círculo vicioso de nunca acabar.

La impunidad y el clima violento hace que Alexis quiera matar a  cualquiera incluso propone “quebrar” al Presidente de la República, su visión no va más allá de solucionar las cosas matando. El sicario es la conciencia de ese sistema en decadencia, ellos son la muestra de la  impunidad y la injusticia. El “sicariato” evoluciona y se convierte en una banda organizada, ahora ya no solo mata por dinero sino también lo hace por  puro gusto rompiendo de  esa manera con toda la ley impuesta. Operan a plena luz del día y basta dos certeros balazos para poner las cosas en su sitio.

Se dice que el sicario es casi un niño, éste no ve más allá del dinero que recibirá producto de su acción pero lo que hay detrás de todo ello es el nivel de corrupción, el narcotráfico ha implantado su ley a punta de balazos, bajo matanzas selectivas se atemoriza a todo aquel que se opone a sus planes. Por otro lado el gobierno no  hace nada para acabar con la delincuencia ni la criminalidad, los que representan la ley también están inmersos dentro de la corrupción. Así como Alexis hay miles de “ángeles exterminadores” que van con sus armas “limpiando el mundo”, es mejor acabar con todo y empezar desde el inicio.

 

La religiosidad, un conflicto sin resolver:

Las primeras pruebas de la profunda religiosidad son que el personaje desde el inicio  hace referencia a la devoción de los pobladores, incluso Fernando de niño tenía “un corazón de Jesús”. Dado los acontecimientos el tema divino y religioso  resulta como un atenuante frente al horror, la fe en esas circunstancias de violencia y muerte es absolutamente ciega, por eso Colombia entera está consagrada a Jesús y su misericordia. Es como un medio de salvación ente las circunstancias adversas. Esta creencia ciega se plasma en los sicarios, estos jóvenes son más devotos que cualquier otro.

Alexis es el ejemplo de todos ellos,  está en peregrinación, quiere purificar su alma y sobre todo quiere protegerse. Fernando solo va a Sabaneta para acompañarlo pero es aquí cuando hace la comparación entre el pueblo de su infancia y el pueblo actual. Como una estrategia de supervivencia, la Religión Católica, como institución, se renueva también en sus santos, la que era Virgen del Carmen en estos tiempos se llama María Auxiliadora, estos cambios dan a entender que se gira en torno a una política y a una estrategia, no se explica cómo María Auxiliadora siendo “propiedad” de los Salesianos haya ido a parar a una parroquia de curas laicos. Su crítica va más allá de la mera crítica a la iglesia, su cuestionamiento también llega a los fieles, la práctica religiosa de estos es convenida e intencionada “Un tumulto llegaba los martes a Sabaneta de todos los barrios y rumbos de Medellín, a pedir, a pedir que es lo que mejor saben hacer  los pobres amen a parir hijos” (pág. 10).

Desde semanas antes de la navidad  los preparativos  ya están listos, ese pueblo manifiesta su devoción a Dios como un medio de cambiar su condición de vida y de salvación pero hacen todos los preparativos  de manera mecánica, es sobre todas las cosas una devoción falsa y convenida.

Fernando resalta la “fe” que profesan los jóvenes hacia la virgen, las iglesias estaban atestadas de gente joven  “buscaban consuelo y protección”. El acto del “sicariato” va más allá  del simple hecho de disparar, su accionar parte de una necesidad.

Sienten grandes deseos de dejar atrás esa vida paupérrima, quieren vivir esa vida superficial con ropas de marca, a esa edad no sopesan el valor de la viva, solo importa ganar dinero y si para ello tienen que asesinar bienvenida sea la muerte.

La lealtad entre ellos es un lazo irrompible, si un compañero o hermano ha “caído” éste será vengado por el más próximo, esa muerte no tiene que quedar impune por eso esas “culebras” lo solucionan de manera personal y directa.

Los escapularios son los objetos que protegen y ayudan, pasan de ser un simple objeto a objetos de santidad, encierra un oscuro misterio de protección. La vida de todo sicario es la larga peregrinación por las iglesias, ruegan a la virgen que el golpe a cometer  les resulte sin contratiempos y la virgen siempre les concede el pedido, seguramente por eso las iglesias están repletas de niños.

Alexis fundamenta la efectividad de los escapularios porque de lo contrario estaría muerto hace mucho tiempo.

Este constante enfrentamiento con el peligro donde la seguridad de las personas depende del humor de la gente les hace más creyentes, Colombia en general es un país lleno de iglesias. La actitud de Fernando frente al pasado, su actitud frente al pasado será nostálgica porque sabe que tal como se está encaminando su país será muy difícil que logre salvarse, su crítica hacia los curas es contundente, Fernando  en su análisis los toma siempre como personas entrometidas, absolviendo pecados a diestra y siniestra como si ello fuera la solución y el hecho mismo que el sicario regrese a confesarse confirma que el acto de confesión no es más que un acto de rutina que se acoge a la fe cristiana cada vez venida a menos, el acto de confesión de parte de los sicarios con el tiempo se torna en un ritual. Se pone en evidencia que la religión se ha venido a menos tanto así que el escenario que antes servía como escenario a sus plegarias  ahora se ha vuelto en un centro comercial.

Quizás una referencia más explícita a la religiosidad constituye el título mismo del libro “La virgen de los sicarios” hace referencia a la protección religiosa que recae sobre estos asesinos; sin embargo, creemos que no es solo esto, tal vez, se hace una referencia a Fernando quien es un tipo de “virgen” es decir, dadas las circunstancias  se ha vuelto en protector de un sicario. Sus sentimientos y deseos de protección son más grandes que cualquier deseo.

 

La homosexualidad como un acto de voluntad:

Femando conoce a Alexis en casa de José Antonio Vázquez, éste conociendo las debilidades de Fernando le dice “aquí te regalo esta belleza”. Da la impresión que José Antonio selecciona a los muchachos, por su casa han pasado infinidad de jóvenes dando placer a todo aquel que lo requiera, el “templo” es un lugar donde el tiempo no importa porque todo está perdido, solo interesa vivir el momento en compañía de algún joven que proporcione placer.

A lo largo del texto Fernando nos narra la terrible violencia que atraviesa su país; sin embargo, siempre ha preferido callar el tema de su opción sexual. Siente profunda debilidad por acostase con gente joven de su mismo sexo, en el “cuarto de las mariposas” se expresa tal como es ocultando su identidad frente a ese mundo que se transforma a gran velocidad. Fernando evita desde el primer instante toda descripción sexual, su debilidad sexual se sobrepone en el texto. Ese encuentro no es del todo gratuito porque tanto Fernando como Alexis saben qué es lo que buscan, por ello al final de todo Fernando le paga sus “servicios”, y aunque no se describa ninguna escena sexual es la historia de un hombre que quiere matarse porque no soporta esa realidad deprimente y si continúa es porque sus amantes  jóvenes  le ayudan a vivir (pero él sabe que todo ello no es más que prolongar la agonía).

La confianza pero sobre todo ese espíritu rebelde  hacen que se encariñe ciegamente con Alexis, es una relación difícil pero complementaria.

Alexis a su corta edad le va mostrando que “Medallo” es un monstruo  cruel que exige estar a la altura de las circunstancias porque si no será la cuidad que se encargue de matarlos, Fernando se deja llevar por el amor, su pasión por Alexis va creciendo a medida que lo va conociendo.

Dentro de su complejidad y posiciones definidas Fernando tiene una opinión muy firme acerca las mujeres “para mí las mujeres era como si no tuvieran alma”, “un coco vacío”. Esto que parece un sin sentido se fundamenta con la filosofía de los curas salesianos quienes afirman que la relación carnal con mujeres es el pecado de la bestialidad, y no es compatible la reproducción entre ambos géneros. En concordancia con ello, su relación con  Alexis elimina cualquier relación con las mujeres, ambos en ese sentido llegan a formar una unidad.

 

El narrador personaje como sujeto vital en el texto:

En narrador es el que se encarga de enfocar toda esa realidad, nos muestra gracias a su periplo tal cual son las cosas. Es un observador crítico, en su  recorrido va analizando los distintos factores por la que está atravesando Colombia. Dentro de las estrategias narrativas  el narrador personaje utiliza una serie de recursos  para que la historia narrada mantenga ese nivel de verosimilitud que intenta tener desde el primer instante.

Este deseo de querer contar una historia real le lleva a dar nombres reales como un medio de constatación de que lo que se nos está contando es real, por ejemplo pone el nombre completo de su amigo José Antonio Vázquez y no lo omite  para que la historia siga poseyendo esa característica documental.

Al darnos el nombre nos está implícitamente diciendo que sí existe esa persona, y que todas las acciones narradas en ese país son ciertas.

El narrador conoce muy bien el lugar por donde se está desenvolviendo las acciones, conoce la sicología del pueblo, la del sicario, y no puede entender tanto desbalance moral. El narrador  dialoga constantemente  con el lector: “lo que yo dije y  ustedes son testigos fue: lo quisiera matar” (pág. 33). El narrador personaje parece contar a viva voz su historia, su relato didáctico cargado de sentimientos encontrados parece ir más allá de un mero reflexionar. Fernando denuncia toda esa corrupción e injustica que está pasando su país.

Asimismo sabe que esta historia le puede causar muchos problemas y aunque conoce más de lo que parece en algunos momentos prefiere callar. Por ejemplo no quiere dar el nombre del billar por temor a los líos judiciales, es decir, el billar que él describe sí existe así como todos los muertos que se cuenta en esta historia. Fernando poco a poco nos va diciendo que más que un libro de ficción es una historia cotidiana y así como pasa en Colombia también puede pasar en cualquier parte del mundo.

 

Verdades y confesiones del autor:

En la entrega del premio Rómulo Gallegos, Fernando Vallejo sostiene casi lo mismo que su personaje, hace hincapié que en realidad la gente no trabaja, solo sirve para reclamar y en cuanto a la religión cristiana constata y demuestra su maldad y degradación.

En el discurso de agradecimiento al premio resalta la prepotencia de Dios y sus parábolas contradictorias, refuta y pone en cuestión todo lo establecido por la Iglesia y sus paradójicas razones de existir, descree totalmente de  los evangelios de Jesús, dice que la religión no ha servido para nada. Está convencido que la humanidad no tiene salvación,  su defensa por los animales también es digna de elogio.

El dogmatismo es vista como la que empobrece las conciencias de los seres humanos. Así como los humanos tienen derechos a vivir los animales también lo tienen y es injusto que se esté acabando con ellos. Fernando Vallejo  reclama ardientemente el derecho a vivir.

 

Abraham Prudencio

 

Bibliografía

Vallejo, Fernando. La virgen de los sicarios. Bogotá: Alfaguara. 1994, 2002.

Sobre el autor

Abraham Prudencio

Abraham Prudencio

Los nuestros

Abraham Prudencio (Perú, 1979) es candidato a Doctor en literatura por la Universidad Paris X, Nanterre. Magíster en Literatura General y Comparada por la Universidad Paris III Sorbonne Nouvelle. Licenciado en Literatura Peruana y Latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado La vida no vale nada (relatos, 2005) El día de mi suerte (novela, 2006) Hojas de Otoño (novela, 2009), Atahualpa, el inca que nunca muere (ensayo, 2011) Ella soñaba con el mar (novela, 2012).Ha dictado conferencias como profesor invitado en la Universidad Paul Valéry-Montpellier 3, Complutense de Madrid y en la Escuela Normal Superior de París. Asimismo colabora en diversos medios literarios. Ha sido finalista del Premio Internacional Juan Rulfo 2008. Desde el 2007 radica en Paris, Francia.

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