Literatura

Vladimir Holan, el viaje a lo desconocido

Abraham Prudencio

03/12/2013 - 12:10

 

Vladimir Holan En medio de la soledad donde solo gobierna la noche infinita, una voz convertida en rayo se filtra por las cuatro paredes del mundo hasta llegar a nosotros. Y en medio de nuestra oscuridad y cantos de cuervos a media noche, esa voz se transforma en una estrella relampagueante cuya presencia es cada vez más intensa y profunda. Solo un nombre podría definir lo desconocido: Vladimir Holan.

Nació en Praga el 16 de setiembre de 1905. Parte de su infancia transcurrió en Padolí, situada en Bohemia Central, tras esta breve estancia, retorna de manera definitiva a la capital.

El llamado de la poesía no se hizo esperar, la necesidad de expresarse era más fuerte que cualquier dificultad, es así como a la edad de 21 años publica su poemario “Abanico en delirio” (1926) continúa con “El triunfo de la muerte” y “Soplo” (1930). En estos libros iniciáticos a pesar de su profundidad y riqueza, se puede notar claramente la influencia de Mallarmé, cuya magia y hechizo había traspasado las fronteras francesas.

Más adelante llegó a ser redactor de la revista Život (Vida), su pasión por la escritura no cesa, sigue vital y continua.

Todo parecía discurrir de la mejor manera; sin embargo, algunos acontecimientos decisivos influyen de manera determinante en su poesía. La ocupación Nazi del 38, el Pacto de Múnich, la Segunda Guerra Mundial del 39, y el establecimiento de un gobierno comunista en Checoslovaquia del 48 determinan que Holan observe el mundo desde una perspectiva más humana y por ende universal.

Al ser consciente de la situación y ante la casi inevitable llegada de Hitler, Holan apuntala su poesía hacia una creación comprometida. Transcurrido los años de opresión y una vez liberada Checoslovaquia por el ejército soviético, el poeta escribe “Soldados del ejército rojo” y “A ti” (1947).

Tras la nueva realidad social y política, Holan decide alejarse del mundo, la isla de Kampa será su nuevo refugio, es aquí donde por voluntad propia permanece el resto de su vida.

A causa de no ajustarse al ideal de arte oficial exigido, el partido político que en ese momento detenta el poder, lo acusa de formar parte de un “formalismo decadente”, este encasillamiento le valdrá años en el más absoluto silencio. Entre el 48 y 63, sus obras dejan de publicarse, se le excluye por completo de la vida cultural de su país.

Es así como pasa sus últimos 30 años recluido en casa, a orillas del río Moldava. Solo se sabía de él por las luces encendidas durante la noche. Decidió aislarse y dar la espalda al mundo para ser libre. En 1963 la fugaz revolución de terciopelo levantó el veto después de 15 años de silencio, en esos años se permite que sus obras se editen y publiquen, pero Holan prefiere seguir viviendo apartado de todo lo superfluo y banal.

Sabemos por confesión que del año 1949 hasta 1956 son los más crueles, pasa por una situación extrema; sin embargo, gracias a su fuerza creadora, estos años también se tornan en los más fructíferos.

Su encierro voluntario en ocasiones era interrumpido por la visita de su compatriota Jaroslav Seifert que tiempo después, en 1984, se haría merecedor del Premio Nobel de Literatura. Fue él quien, al verlo extraviado pero feliz en ese mundo impenetrable, lo bautizó con un nombre perfecto, “el Ángel Negro”.

En su libro de memorias “Toda la belleza del mundo” da cuenta del hecho:

“Como tendréis curiosidad por saber quién de nosotros era el mejor poeta, os lo revelaré directamente: era Vladimir Holan, el Ángel Negro”.

Ése era Holan, el único habitante de la interminable noche.

Nada más halagador para alguien que solo buscaba el silencio y la soledad para escribir sus poemas dadoras de paz y aliento.

Vladimir Holan con el tiempo se ha convertido en uno de los poetas más interesantes de la lírica europea del siglo XX, maestro de la palabra y la simbología, su vocabulario es impresionante y cuando las palabas no llegaban a expresar sus pensamientos él mismo las creaba.

Antes que la simple sonorización prefirió el razonamiento, es inevitable no dejar de pensar en el poema una vez leído, he allí la posibilidad de trascender más allá de las palabras.

Uno de los temas fundamentales en “el Ángel Negro” es la contradicción, tenía una frase “¿Estás sin contradicciones? Estás sin posibilidades”. Las contradicciones son una de las razones de vivir.

Desde sus inicios se muestra comprometido con su tiempo y con la poesía, es en medio de esta encrucijada cuando escribe “Una noche con Hamlet” uno de sus libros más representativos que le valió el Premio Internacional Etna-Taormina (1966). Así mismo los premios se suceden uno tras otro (Premio de la Unión de Escritores, Premio del estado Checoslovaco, Artista Nacional), pero Holan prefirió seguir creando y no tener en cuenta esas nimiedades.

Su universo poético está cargado de simbolismos, ello unido a su compromiso con el hombre y su circunstancia, es así como se deslizan temas como el dolor, pasión, incertidumbre, paradoja, miedo, soledad.

Una luz resplandeciente pero fugaz fue su hija Kateřina; sin embargo, ésta nació con un mal llamado abajo síndrome, golpeado por la mala suerte y a raíz de este hecho, Holan escribe un hermoso poema al que titula “Bajaja”. Cuando Kateřina murió en 1977 Holan perdió el sentido de la vida, sus energías para afrontar la vida disminuyeron enormemente.

El también llamado “el alquimista de las palabras” a pesar de las contradicciones personales y de su época siguió escribiendo. Hace tal ejercicio de las palabras que algunos de sus trabajos poéticos son verdaderos micro relatos donde la metafísica y el cuestionamiento sobre el hombre y su tiempo son una constante, el hecho mismo de ser coloquial, imaginativo y explorador de nuevos horizontes, lo convierte en la voz poética de los checos.

Buscador infatigable de la palabra jamás pronunciada, estos poemas son los que ahora, a pesar de haber sido escritos en la penumbra, nos dan luz, sus versos permanecen intactos, el tiempo los ha dotado de energía y vigor.

Cuando todo parecía perdido y cuando ya no aceptaba ver a nadie, el poema de una admiradora lo regresó a la realidad. Clara Janés sobrecogida por la lectura de “Una noche con Hamlet” solo quería conocer a la persona que le había devuelto el hechizo de la creación, Holan, hermético por naturaleza, no la rechazó; sino al contrario, la acogió como a una persona que había presentido desde hacía tiempo. Clara Janés no solo lo leyó sino que también lo tradujo para que nosotros podamos leerlo en castellano. “La gruta de las palabras”, es la cristalización de la obra selecta del Ángel Negro.

La monumental obra del gran poeta checo del siglo XX se nos abre de par en par como una forma de vida.

Sus principales libros son: Abanico en delirio (1926), Triunfo de la muerte (1930), Soplo (1930), Arco (1934), Piedra, vienes (1937), Sueño (1939), Canto de los tres reyes (1939), Trueno ( 1940), Primer testamento ( 1940), Coro (1941), Terezka Planetová (1943), Gracias a la Unión Soviética (1945), Paniquida (1945), El camino de la nube (1945), Soldados del Ejército Rojo (1947), A ti (1947), Bajaja (1962), Historias (1963), Toscana (1963),(Poema de 900 versos donde se cuenta el encuentro con la muerte, este fue una de sus libros más queridos, la muerte tiene nombre de mujer: Gordana) Sin título (1963), Triálogo (1964), Una noche con Hamlet (1964), Avanzando (1964), Dolor (1965), En el último trance (1967), Un gallo para Esculapio (1967), Noche con Ofelia (1973), El árbol se quita la corteza (1979).

A pesar de consumado poeta también dedicó sus días a la traducción, entre sus favoritos estuvo su compatriota Rilke, Baudelaire, y Góngora. Todos estos textos se encuentran reunidos bajo el título de “En camino”. Pocos escritores han sido congruentes consigo mismo, Holan es uno de ellos, cada poema refleja el sentir de la existencia humana

Vladimir Holan murió el 31de marzo de 1980, aunque ya no siga en la mazmorra de las cuatro paredes, el Ángel Negro está con cada uno de nosotros.

De pronto al terminar estas líneas y en una noche lluviosa y oscura de París he sentido un leve temor, como si al fondo, confundido en la oscuridad, alguien quisiera que ya apagara la luz de la lámpara, debe ser el querible Holan que tiene la costumbre de apagarlo todo y ponerse a escribir.

Alguno de sus poemas para el deleite de quienes lo queremos:

Cuando llueve en domingo y tú estás solo…
Cuando llueve en domingo y tú estás solo,
completamente solo,
abierto a todo, pero no llega ni el ladrón
y no llama a la puerta ni el borracho ni el enemigo;
cuando llueve en domingo mientras tú estás abandonado
y no comprendes cómo vivir sin cuerpo
y cómo no vivir puesto que tienes cuerpo;
cuando llueve en domingo y, solo, no eres más que tú,
¡no esperes ni hablar contigo mismo!
Entonces el ángel es el único que sabe
lo que hay encima de él,
entonces el diablo es el único que sabe
lo que hay debajo de él.

El libro sostenido, el poema al caer...

Encuentro en el ascensor
Entramos en la cabina y estábamos allí solos los dos.
Nos miramos sin hacer otra cosa.
Dos vidas, un instante, la plenitud, la felicidad...
En el quinto piso ella bajó, y yo, que continuaba,
comprendí que nunca más la vería,
que era un encuentro de una vez para siempre
y que, aunque la hubiera seguido, lo habría hecho como un
muerto,
y que, si ella se hubiera vuelto hacia mí,
solo hubiera podido hacerlo desde el otro mundo.

 

No es

No es indiferente el lugar donde estamos.

Algunas estrellas se acercan entre sí peligrosamente.
También aquí abajo hay separaciones violentas de amantes
solo para que el tiempo se acelere
con el latido de su corazón.

Las gentes sencillas son las únicas que no buscan la felicidad...

 

Noche de insomnio

Estaba solo, completamente solo,
incluso el sueño nocturno me había abandonado...
De pronto me pareció oír no unas palabras sino unos sonidos,
unos sonidos siempre en tres suspiros
Como viento y harina...
"¿Qué puede ser eso? ¡No hay tiempo que perder!",
mascullé, y enderezándome el cabello con un trago de vino
me puse en pie y, desnudo, palpé en la oscuridad
y un momento después la negra fiebre de mi mano
abría el armario... En su interior las polillas agitaban los trajes...
Soy más mortal que mi cuerpo...

 

Pero el tiempo

"¿Qué hay en tu corazón", me preguntó la vida.
Era una pregunta tan brusca,
buscaba tan poca excusa,
que quise responder: ¡Nada!

Pero el tiempo (que en pie junto a una columna de piedra
obligó hace mucho a sentarse a todas las catedrales)
me dijo: "¡Mentiroso, ese lugar que en ti
han ocupado las mujeres
solo en el infierno permanece vacío!"

Agradecimiento eterno a Clara Janés por habernos dado luz en la sombra.

 

Bibliografía

Holan, Vladimir:

L'abîme de l'abîme. Propast propasti /Éditeur: Bassac : 1991.

Douleur. Éditeur: Genève. 1993.

Histoires Éditeur: Gallimard,Paris 1977.

Mozartiana : poèmes. Éditeur: Fondfroide le Haut. Fata Morgana, 1991.

Une nuit avec Hamlet et autres poèmes .Éditeur. Paris. Gallimard, 2000.

Pénultième. Éditeur: La Différence, Paris 1990.

Toscane. Éditeur: Saint-Pierre-la-Vieille: Atelier la Feugraie, 2001.

Le bibliothécaire de Dieu (Prague 1905-1980). Éditeur: Institut d'études slaves, Paris 2009.

La gruta de las palabras. Obra selecta. Editorial Galaxia Gutenberg, España, 2011.

 

Abraham Prudencio

@AbrahaPrudencio

Sobre el autor

Abraham Prudencio

Abraham Prudencio

Los nuestros

Abraham Prudencio (Perú, 1979) es candidato a Doctor en literatura por la Universidad Paris X, Nanterre. Magíster en Literatura General y Comparada por la Universidad Paris III Sorbonne Nouvelle. Licenciado en Literatura Peruana y Latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado La vida no vale nada (relatos, 2005) El día de mi suerte (novela, 2006) Hojas de Otoño (novela, 2009), Atahualpa, el inca que nunca muere (ensayo, 2011) Ella soñaba con el mar (novela, 2012).Ha dictado conferencias como profesor invitado en la Universidad Paul Valéry-Montpellier 3, Complutense de Madrid y en la Escuela Normal Superior de París. Asimismo colabora en diversos medios literarios. Ha sido finalista del Premio Internacional Juan Rulfo 2008. Desde el 2007 radica en Paris, Francia.

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