Literatura

Lo que tú quieras, de Mary Daza Orozco

Redacción

04/03/2014 - 08:40

 

Portada de "Lo que tú quieras"¿Por qué todos se van? Ésa es la pregunta de un hombre que busca su lugar en un mundo lleno de indiferencias y desencuentros, que requiere la atención de los demás, en un medio donde florece la incomprensión y escasean las muestras de afecto y sinceridad.

Es también la pregunta que formula en repetidas ocasiones el protagonista de la última novela de la escritora vallenata Mary Daza Orozco: “Lo que tú quieras” (2013). Aire es su apelativo. Un nombre lleno de imágenes y doble sentidos, que nace de una metáfora.

“Nací de un abrazo, ya lo dije, entre mi padre y mi madre, un abrazo, decía ella, de esos que dan ganas de morirse, suavecito al principio, fuerte al final […]”, reconoce el narrador en un discurso que sumerge el lector en la vida de un inadaptado –o rechazado–, abandonado desde muy joven por sus padres naturales y acogido por una pareja insólita donde el amor se define por las lagunas y el silencio, más que por las expresiones claras y efusivas.

El regreso de Aire a un pueblo que recuerda extrañamente a la ciudad de Valledupar –por su plaza cuadrada, un río otrora amigable y hoy de caudal imprevisible, donde suena la música vallenata con sus matices provinciales, y en el que cada año se organiza un festival de música que reúne a los acordeonistas de la región–, abre las puertas a un relato lleno de aprensiones, miedos y frustraciones.

El narrador quiere reconciliarse con ese pasado tormentoso, con esa ciudad que le obligó a huir sin darle el tiempo de reflexionar. Así es como revivimos la trayectoria todavía acechante de Aire, impelidos por la necesidad de saber cuáles son las circunstancias que han forzado esa salida dolorosa, y descubrimos a ese joven humilde que vive sin grandes aspiraciones, sorteando la monotonía y el calor, el amor que nace sin ansias, en busca de esa “belleza” que, muchas veces, se diluye en medio de la inclemencia.

En sus amistades busca la nota o el ingrediente que revolucione sus sentidos y rompa con esa invariabilidad. Así es como Aire entabla amistad con un chico de rasgos embarazosamente atractivos –pero afectado por un autismo limitante–, y una chica virtuosa del violín que, sin embargo, se caracteriza por un físico a primera vista desagradable.

Atrapado de repente por la urgencia y el impulso, el qué-dirán y las crudezas de un entorno hostil a las diferencias, Aire se ve envuelto en una serie de acontecimientos desconcertantes que rápidamente lo superan y revelan el verdadero rostro de vecinos y conciudadanos. En pocos minutos, Aire entiende que todo lo que sintió, todo lo que proyectó, nunca tendría su lugar en este pueblo y que, menos todavía, lograría adaptarse plenamente pensando de manera tan diferente.

“No se puede estar sujeto a lo que los demás quieran de nosotros”, reflexiona el protagonista mientras recomienda a su madre hacer siempre lo que quiera, “sin pensar en los demás”.

La libertad y la reconciliación con la comunidad son pues algunos de los temas más importantes que aborda Mary Daza Orozco en una novela altamente recomendable por la tensión y el suspenso crecientes, ese giro inesperado y el retrato vivo de un gran número de pueblos actuales de la costa Caribe.

 

PanoramaCultural.com.co

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