Literatura

Mary Daza Orozco: “Yo escribo contra la violencia”

Redacción

05/03/2014 - 09:20

 

Mary Daza Orozco / Foto: Lida Mendoza OrozcoEscritora y periodista de renombre nacida en Villanueva (La Guajira), Mary Daza Orozco se ha convertido en una de las máximas figuras del periodismo en el Cesar y Valledupar, donde ha vivido la mayor parte de su vida.

Corresponsal del diario El Espectador durante 22 años y autora de algunas novelas insignes como “Los muertos no se cuentan así”, Mary Daza ha puesto en evidencia grandes injusticias de un entorno devorado por la violencia y el resentimiento.

En esta entrevista quisimos conocer su percepción del periodismo actual, pero también algunas anécdotas personales. Lo hicimos basándonos en frases que ella manifestó en diversas circunstancias y de las cuales habíamos tomado apuntes esperando la ocasión oportuna para desmenuzarlas. Y la ocasión llegó.

En su más reciente conferencia realizada en el banco de la República de Valledupar usted disertó sobre ‘La mujer cesarense en la literatura’, allí afirmó que hay dos clases de periodismo: el bueno y el malo.

Lo sostengo. El periodismo bueno es el que no falsea la verdad, la verdad es la materia prima con la que trabaja un periodista. El periodismo bueno no es ése banal, gaseoso, sino de profundidad, el que muestra que hay una persona que desarrolló un tema con pasión, con vocación, que investigó, que está tratando de ayudar a la comunidad. Hay que recordar que una de las cláusulas del buen periodista no sólo es informar, también es instruir.

Y el periodismo malo…

Es el que falsea la verdad. Muchas veces se hacen noticias porque hay intereses creados, sea para complacer a un político, a un empresario…

¿Cómo se falsea la verdad? Si la verdad se inclina un poquito, ya no es verdad. La verdad tiene que ser una sola, esa verdad rotunda que no te deja posibilidad de decir otra cosa sino lo que es.

“El dolor y la muerte de amigos nos va endureciendo como periodistas”.

De ahí salió mi libro ‘Los muertos no se cuentan así’. Nos va endureciendo en el sentido que vamos comprendiendo la vida. Muchos me preguntan ¿por qué esa obsesión de escribir sobre la muerte? Porque está ahí, eso lo recalco. Se mueren los amigos y uno siente deseos de no seguir, de quedarse ahí. Al periodista le toca hacer un esfuerzo muy grande. Ejemplo, una colega que la maten a tiros y usted haya hablado con ella horas antes. Una mujer que tenía el mismo ideal que usted porque era periodista. Lógicamente, le va a doler, va a llorar pero se vuelve dura. ¿A quién no le molesta la violencia que azota el país? Yo escribo contra la violencia.

¿En algún momento pensó en desistir, en dejar el periodismo?

Nunca. Yo pensaba y me aburría. No el periodismo, me aburría el mundo, el país donde estaba a pesar de quererlo tanto. Todavía se aburre uno de un proceso de paz que echa pa´ lante,  pa´ atrás, pa´ atrás y pa´ lante. ¿Cuántos procesos de paz llevamos? Me aburre que haya colegas que trabajen por dos cupos y que anden rebuscando una noticia para poder comer cuando el periodismo es una noble profesión. Todo eso lo va endureciendo a uno.

A propósito de esos cupos y de lo duro que trabajan los periodistas, usted en su más reciente conferencia decía que “el periodismo ha cambiado mucho, lo único que no ha cambiado es el salario”.

Sí, está muy mal pago el periodismo.

Pero eso, ¿A qué se debe? ¿Es responsabilidad de los periodistas, de las grandes empresas?

Es de los periodistas que aceptan eso. Pero es que se ven en disyuntiva tremenda. Todos los que estudiamos periodismo no somos ricos, todos somos pobres. Los ricos son las reinas, las modelos, quienes creyendo que la profesión es fácil, estudian comunicación social. A uno le ofrecen 800 mil pesos por la reportería y es ‘o lo toma o lo deja’, entonces uno recuerda que en la casa no hay entrada y eso sirve para pagar los servicios y para hacer mercado y se trabaja por eso. Lo ideal sería aguantar hambre, hacer una huelga.

¿Qué es lo que falta? Lo que falta es un gremio unido. Nunca protestan. ¿Por qué? Nunca piden que se les tenga en cuenta, que su dignidad esté por lo alto. Es que el periodista no está vendiendo ni horas –oiga bien- ni horas, ni columnas, ni espacios, ni páginas, está vendiendo conocimiento.

Debe haber un gremio unido. ¿Unido para qué? Para hacer valer su profesión.

¿Qué piensa de la chiva?

Ya la chiva no existe. Siempre nos dijeron en la Escuela de Periodismo que lo importante no era ser los primeros sino saber decir las cosas, no llegar corriendo sino saberlo decir. La chiva ya no es tan importante. Es importante esto: la noticia que usted tiene ‘enmuñecada’ y nadie más la tiene, eso sí es chévere.

“Soy sensible pero dura al escribir”. Otra de sus frases…

No hago concesiones. ¿En qué sentido? Si un amigo o un familiar es objeto de una noticia negativa prefiero declararme impedida o lo hago con dureza y después digo ‘lo siento pero es mi trabajo’. Y lo hago aunque me duele, aunque soy sensible. Yo creo que la única sensible que queda en el mundo soy yo.

¿Por qué cree eso?

Porque todo me conmueve.

“Yo no he tenido suerte, yo he trabajado fuerte”.

Yo no creo en la suerte. Hay gente que dice ‘él hizo ese capital grande porque ha trabajado toda la vida’, pero yo he trabajado toda la vida y no tengo capital grande. Bueno, trabajando en ganadería se vuelven ricos. Si el periodista está pensando en hacerse rico, pues lo será si monta una agencia, un periódico, y para montarlo debe tener plata.

O sea que el destino de los periodistas, ¿es ser pobres?

No. Pero en estos países tal vez sí. Es que el periodista –no quería decirle esto-, el periodista nuestro no se valora, busca que le den casa de interés social, en vez de alquilar una casa donde tenga un reconocimiento. Antes nos decían: ‘es que los periodistas están detrás del asfalto’, y hay gente que sigue pensando en eso.

“Yo no aconsejo en mis libros”.

Yo no soy una aconsejadora. Soy una escritora. Yo escribo mis libros y dejo que los lectores saquen sus propias conclusiones.

“Sin pruebas no se publica”.

Exacto. Si usted da una noticia sin prueba, sin confirmar, usted es un periodista irresponsable. No es periodista.

¿Acabará Internet con el periódico?

No. Uno cree que la gente adulta es la que añora el periódico pero a los muchachos les gusta mucho leerlo. Por eso en los colegios hay periódicos.

¿Qué la motiva escribir?

La vida. Una cantidad de sensaciones. En estos días me está siguiendo mucho la tristeza. Cuando un amigo se va, eso es duro.

Su conferencia se la dedicó al señor Luis Augusto González, columnista del diario El Pilón.

Él tuvo mucho amor por el periodismo. La conferencia se la dediqué de todo corazón, lástima que no lo hubiera hecho cuando estaba vivo. Me quedó la sensación de que debí hacer muchas cosas por él, pero la gente me cuenta que eso le pasa a todo el mundo cuando se muere alguien que es allegado.

Vivió en un internado…

Allí estuve como en un cuartel. Aprendí mucho intelectualmente pero salí de ahí con la conciencia muy pequeña. Vivíamos con unas monjas que decían que todo era pecado. Pero si volviera a estudiar, volvería a hacerlo allá.

¿Y por qué era necesario un internado?

Porque yo tenía una beca. Éramos como 200 jóvenes. Llegué al internado a los 13 años. Pasé seis años allí.

Su primer novio…

Allí está en el libro ‘Encuéntrame,’ ésa es mi historia. Era uno que tenía bicicleta en el pueblo. Era el único que tenía  bicicleta.

Su primero beso…

Eso fue atrás de la puerta de la casa de una amiga. Él me besó y yo me puse a llorar porque mi mamá se iba a dar cuenta que me habían besado los labios.

Para escribir escucha música clásica…

Me encanta la ópera pero a veces pongo un vallenato. En estos días estoy en silencio, no me provoca oír música.

¿A usted le gusta estar sola?

Sí, me gusta estar sola, pero por momentos ansío compañía. Quiero que venga una amiga, que vengan mis hijos, estar con ellos, hablar. Dicen que la soledad es el mejor estado, eso es mentira. La soledad es para crear, para escribir, para ver un programa de televisión, pero no debe ser la constante, uno se va aislando mucho.

Aunque usted no da consejos en sus libros, qué consejos les daría a los jóvenes, a los periodistas actuales…

Que lean, que estudien. El médico si no estudia se atrasa. El abogado debe estar estudiando las leyes, ¿por qué los periodistas no leen y estudian?

 

PanoramaCultural.com.co


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