Literatura

Una (aproximación) poética

Luis Carlos Ramirez Lascarro

18/11/2014 - 07:10

 

La siguiente es una auto entrevista que me realicé como ejercicio creativo para la realización de un ensayo que, finalmente, fue incluido en la antología: “Tocando el viento” del Taller Relata de creación literaria: La poesía es un viaje de la ciudad de Pereira en 2012, en la sección de reflexión sobre poesía, bajo el título: Aproximación poética.

¿Qué es la poesía para usted?

 La poesía es un acto de fe, de entrega total y a la vez de liberación. Es una revelación que permite ver más allá de las propias narices y, por supuesto, ver las cosas por el envés. Es una catarsis perpetua que a veces permite exorcizar los propios demonios o contribuir a expulsar los de los demás; los de esos que optan por no usar o no alzar su voz y permite, también, aflorar los más bellos deseos y sentimientos, canalizar la pasión desbordada y darle un sentido: es inconformismo, es rebelión, más no militante. La poesía que se adhiere a un credo o una fe pierde su carácter libre, liberador y libertario y, por tanto, se desnaturaliza. Es Vida consciente y cabal que escapa a la somnolencia del conformismo y al engaño adoctrinante. Es honestidad, transparencia. Es ritmo, equilibrio, coherencia, cohesión y fuerza compactados en un mismo espacio cerrado, autosuficiente y bello. Sobre todo bello.

¿Qué es más importante en el poema: el ritmo, las ideas o las imágenes?

El poema es una unidad total que se debe a la comunión de sus elementos. El ritmo, apoyado en las pausas y los silencios, permite establecer una cadencia respiratoria que, a la vez, dicta la expresión en la interpretación lectora que debe sostenerse a lo largo y ancho del poema para mantener atrapado al lector y compenetrarlo al poema.

Las ideas constituyen la esencia misma del poema en cuanto al contenido mismo y la intención de lo que se dice y, en algunos casos, sugiere. El poema sin idea clara es divagación, desvarío, palabrería vacua. La idea constituye el Qué se desea decir, para lo cual se necesita un Cómo, constituido por la imagen y el ritmo. La imagen es entonces, la herramienta con la cual se devela la visión del poeta al lector, en el poema. La imagen es quien toca y a veces hiere la sensibilidad: La que brilla, abruma, asordina, entristece, revienta, conmisera, alegra, conmueve, sobrecoge… En el poema ninguno de sus elementos prima sobre los otros.

Se afirma que la poesía es tarea de muchos pero oficio de pocos…

Una tarea es una actividad, un trabajo que bien puede ser hecho incluso por una máquina y no me imagino una máquina haciendo poesía. Por otra parte las tareas implican recurrentemente una obligación, incluso una imposición y la poesía nunca es nada de esto. Un oficio sí, al ser una elección a partir de una vocación: Como vocación puede ser abandonada, quizá en busca de un sustento económico que es lo que determina, muchas veces, la adopción o abandono de una vocación: la remuneración económica. No es una profesión tampoco la poesía porque nadie te da un diploma que te acredite como poeta. Es un oficio porque le dedicas la mayor parte si no todo tu tiempo y es un arte, también, cuando tu oficio se convierte en una auténtica expresión del Espíritu Humano a través del tuyo propio. Por ello es tarea de muchos, sobre todo la mala poesía que no creo que la haya: La poesía es o no es. Y es oficio de pocos porque bien pocos están dispuestos, si es necesario, a morir de hambre, con tal de cultivarla y mantenerla.

¿Por qué usted lee poesía?

Leo poesía porque puedo conocer y conocerme, porque me permite un espacio donde puedo ser yo mismo con mayor intensidad y descaro que lo que suelo ser todo el tiempo: Porque me revela cosas, me descubre mundos y me permite comunicar y comunicarme rompiendo todas las barreras, sobre todo las del tiempo y el espacio.

¿Qué sentido tiene para usted escribir poesía?

El sentido que tiene es básicamente el mismo de leerla: comunicar, comunicarme. Desintoxicarme, muchas veces, desahogarme, sacudirme de un poco de vainas que muchas veces fastidian, incomodan. Otras veces alabar, exaltar; pero las más de las veces poner de manifiesto mi cultura y sus distintas manifestaciones y, también, los estragos del miedo y el terror entre mis paisanos.

¿Cómo, cuándo, dónde usted escribe?

Cómo: El poema casi siempre me viene de una imagen, cuando no de un dolor agudo, que normalmente, cuando es una imagen, acaricio por largo rato y voy moldeando, coloreando, transformando. En el caso de que proceda de un dolor intenso lo zampo todo de un golpe en el papel, llorando, maldiciendo, pataleando, renegando, retorciéndome y después, cuando ya me he sacado toda esa cosa si me siento a darle forma, sentido, a maquillarlo. Regularmente tomo notas que después agrupo, ya en el computador, y luego leo y releo lo ya escrito, para reorganizarlo, corregirlo y finalmente gozarlo.

Cuándo: La génesis inicial se puede dar en cualquier momento y en cualquier lugar, pero la elaboración final se da regularmente en la noche…

Dónde: Acostado en mi colchón (no me gustan mucho las camas), escuchando música y en lo posible con alguna bebida cercana, normalmente café y en algunas veces cerveza.

Wordsworth decía que la poesía proviene de la emoción que recordamos en la serenidad. ¿De dónde proviene la poesía?

De un estremecimiento, del alma o de los sentidos, pero siempre de un estremecimiento…

¿Cuáles son sus lecturas poéticas? ¿De qué influencias es usted consciente?

Mis lecturas poéticas han sido muchas, principalmente de poetas Latinoamericanos, aunque es más la poesía que he oído que la que he leído: He leído principalmente a Neruda, Silva, Barba Jacob, De Greiff, Apüshana, Rojas Erazo, Gómez Jattin, Cesaire, Walcott, Borges, Paz, X-504, Cepeda Samudio, Mutis y García Márquez. De los no latinos: Whitman, Heaney, Hemingway, pero he oído mucho a Escalona, Leandro Díaz, Gustavo Gutiérrez, Daniel Celedón, Kaleth Morales, Adolfo Pacheco, Pablo Flórez, José Barros, Calixto Ochoa, Julio Erazo, Héctor Lavoe, Tite Curet, Rafael Campo, Joe Arroyo, Rubén Blades, Miguel Matamoros, Armando Manzanero, Simón Díaz, José Alfredo Jiménez y un largo etcétera…

Influencias de las que soy consciente en la escritura: Álvaro Cepeda Samudio, García Márquez, Neruda, Whitman, quizá, y Gómez Jattin, no se puede negar.

No soy consciente de muchas más, a parte de las del vallenato, los aires de carnaval (porro, cumbia, chalupa, Bullerengue, tambora, champeta, etc.), el bolero y la salsa.

La literatura –escribió Borges- es el recuerdo y el olvido de lo que hemos leído y vivido. ¿Cuáles son las fuentes o la materia de su escritura poética?

Esa materia está en mis obsesiones, en lo que más me marca y me trasnocha y esto, indudablemente va siendo tocado no sólo por lo que leo, sino por lo que oigo, veo y siento… La literatura no sólo es recuerdo de lo vivido y leído, porque la poesía no sólo está escrita, también se canta y se filma y se pinta y muchas cosas más… La poesía escrita no es sólo en verso: A decir verdad la mayor cantidad de buena poesía que he leído está escrita en prosa. Además la literatura también es una proyección y lo es con más frecuencia que un recuerdo de lo que se puede creer.

Todo poeta tiene una estética y una ética a la que instintiva o conscientemente obedece…

Mi estética es una estética de lo cotidiano, de lo recurrente, de lo más cercano y natural, de lo corriente. Mi ética es la de lo intransigible, insobornable, lo contestatario muchas veces, lo inconforme. Busco afirmar al individuo en su identidad cultural y mantenerlo vigente por encima de la sociedad que busca anularlo y mantenerlo como un muñeco, como un pelele.

¿Considera usted que la poesía debe sólo aspirar a dar testimonio de la íntima verdad anecdótica del poeta o también de la realidad histórico-cultural que la origina?

Debe ser testimonio de la realidad entera, pero sin casarse con ningún movimiento o partido, política, escuela o filosofía en particular: La poesía comprometida termina no siendo poesía sino folletín, panfleto. La verdadera poesía va a dar cuenta siempre de toda la realidad del ser humano y va a sentar su posición sin venderse por una cosa u otra: La mayoría de los grandes poemas, si no todos, sólo pueden entenderse en su real dimensión cuando son vistos a través de la realidad histórica y cultural en que fueron escritos y en que se desenvolvió quien le escribe. Si la poesía y el poeta se embarcan sólo en uno de los dos sentidos, se está traicionando a sí mismo, castrándose. 

 

Luis Carlos Ramírez Lascarro 

Sobre el autor

Luis Carlos Ramirez Lascarro

Luis Carlos Ramirez Lascarro

A tres tabacos

Luis Carlos Ramírez Lascarro, Guamal, Magdalena, Colombia, 1984. Estudiante de Historia y Patrimonio en la Universidad del Magdalena. Autor de los libros: El acordeón de Juancho y otros cuentos y Semana Santa de Guamal, una reseña histórica; ambos con Fallidos editores en el 2020. Ha publicado en las antologías: Poesía Social sin banderas (2005); Polen para fecundar manantiales (2008); Con otra voz y Poemas inolvidables (2011); Tocando el viento (2012) Antología Nacional de Relata (2013), Diez años no son tanto y Antología Elipsis internacional (2021). Ponente invitado al Foro Vallenato Clásico en el marco del 49 Festival de la Leyenda Vallenata (2016) y al VI Encuentro Nacional de Investigadores de Música Vallenata (2017). Su ensayo: El Vallenato protesta fue incluido en el 4to Número de la Revista Vallenatología de la UPC (2017). En el 2019 escribe la obra teatral Flores de María, inspirada en el poema musical Alicia Adorada, montada por Maderos Teatro y participa como coautor del monólogo Cruselfa. Algunos de sus poemas han sido incluidos en la edición 30 de la Revista Mariamulata y la edición 6 de la Gaceta Hojalata (2020). Colaborador frecuente de la revista cultural La Gota fría del Fondo mixto de cultura de La Guajira. 

 

3 Comentarios


Berta Lucía Estrada Estrada 18-11-2014 08:22 AM

¡Qué lástima que para Luis Carlos Ramírez Lascarro, a quien no conozco, pero espero leer luego, las poetas no existan. Colombia es un país misógino pro excelencia, y lastimosamente la literatura no escapa a esa ideología de extrema derecha. Para muchos escritores, colombianos o no, el trabajo literario, cuando es ejercido por la mujer, no es un oficio sino un pasatiempo; incluso cuando aluden a su trabajo poético hablan de "versos femeninos", nunca de poesía. Atte, Berta Lucía Estrada Estrada Autora de la columna FRACTALES, de PANORAMA CULTURAL

Hugo C. 19-11-2014 03:04 PM

Creo, Berta, que la idea que se debate en este artículo es la poesía y no tanto quiénes la escriben. Y yo simplemente diría que la poesía es vida. La poesía es sentir cada instante, con cualquier tipo de sentimientos o emociones.

Luis Carlos Ramírez Lascarro 29-04-2016 06:14 PM

No había leído los comentarios a este artículo mío, en verdad casi nunca los leo y menos, aún, doy respuesta a las opiniones acerca de lo que escribo. Lo hago cuando me atacan de manera injustificada o cuando no entienden lo que planteo, como veo que es el caso del comentario de Berta Lucía. Yo hablo en mi auto - entrevista de al Poesía en general en primer lugar, es este un ejercicio de definir una Poética personal y en ella, desafortunadamente (para usted) no hay mujeres entre mis predilecciones, a pesar de haber podido degustar poemas escritos por mujeres que son muy bellos. La poesía como todo arte no tiene género y si entre mis predilecciones no está la poesía hecha por mujeres no creo que eso le reste valor a mis observaciones. Antes esto debe abrir el espacio para que se de una visión contraria o que reivindique la poética que usted considera que desprecio, sin haber sido este mi objetivo.

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