Literatura

“Lo importante en la poesía es vivirla, sentirla y compartirla”: Leonardy Pérez

Redacción

05/02/2015 - 05:56

 

Leonardy Pérez en la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo

Sus declamaciones no dejan a nadie indiferente. Ya pudimos conocerlo con sus presentaciones basadas en versos de Diomedes Díaz. Sin embargo, en el Festival de Poesía itinerante de Valledupar, optó por la poesía de dos grandes autores latinoamericanos: Neruda y Benedetti.

De humor afable y siempre dispuesto a entregar lo mejor de él, Leonardy Pérez hizo brillar este evento con un torrente de emoción y efusividad. Con él pudimos entrar explícitamente en la pasión que encienden los mejores versos y, además, sentimos el efecto que tiene la voz y el gesto en la declamación.   

¿Qué sintió al declamar en el Festival de Poesía Itinerante acaecido en Valledupar?

Debo decir que no existe lenguaje para describir no sólo la emoción, el sentimiento, sino además el compromiso de transmitir todo lo que hace y descubre en unas palabras. Es una experiencia que debe ser calificada mínimamente como maravillosa. Ver los rostros, la comprensión en los ojos de las personas a las que tú les estás declamando, es una experiencia única.

¿Declamador o poeta?

Bueno, la definición del poeta es todo aquel que tiene una relación con la poesía. Yo tengo una relación con la poesía desde la declamación a pesar de que también produzco de vez en cuando algunos textos, aunque no he publicado nada. Pero sí de vez en cuando me resultan la manifestación artística o la manifestación literaria.

¿Qué es para usted la poesía?

Un elemento bastante difícil de definir. Unos dicen que es el lenguaje de los dioses, el alma de los hombres, el ruido y las voces del universo. Para mí es el asunto más exquisito que puede haber existido. No sé si lo inventó alguien, si fue el producto de los dioses o los humanos, pero para mí es el elemento que equilibra mi vida, mis emociones,  mi experiencia con otras personas. Significa mucho en mi vida.

¿Cómo llegó a la poesía?

Desde niño siento que mis primeras experiencias con la poesía fueron con la música vallenata. Recuerdo que en el año 77 nació una canción que cantó magistralmente Diomedes Díaz, “Las penas de un soldado” de Héctor Zuleta, y recuerdo que lloraba inconteniblemente con esa canción, y creé desde muy niño un concepto con la música. Entre la música y la poesía, nunca pude desprenderme de ellas, y al día de hoy es el sustento diario de mi vida.

¿Poesía sin rima o poesía con rima?

Los moldes se han ido rompiendo. Neruda, quien es nuestro hermano mayor dentro de la poesía, nos enseñó que no hay que atarse a las formalidades ni a ninguno de esos preceptos que intentan imponernos a veces porque, finalmente, la poesía es la genialidad del hombre a través de la literatura. Entonces, no puede ser que nos sujetemos a veces a no contar una buena historia, un buen pensamiento, una idea, porque debe estar dentro de un molde… que significa una poesía de otra persona o una época de la poesía.

Neruda nos enseñó magistralmente eso y yo lo tengo como referente en la poesía. Creo que fue muy claro cuando dijo que no había que citarlo porque él no había inventado las palabras. Creo que es el poeta más desprendido de su obra. También hizo una obra bellísima que llamó “Oda a la crítica”, cualquiera puede encontrar ahí la posición de Neruda frente a los expertos de la poesía. Él lo que dice ahí es que lo importante en la poesía es vivirla, sentirla y compartirla. Entonces, ése es mi pensamiento principal.

En su caso, ¿la poesía es un modo de vida?

Sí, claro. Es una experiencia permanente en mi vida. Yo me emociono escuchando una buena canción que tenga un contenido poético, me alegro y me imagino que voy a compartirlo con otras personas, y como tal lo he venido compartiendo. Uno de los elementos más urgentes de nuestra era es aprender a compartir y es lo que vengo haciendo con la poesía.

Además de Neruda, un poeta que le haya marcado especialmente…

Dentro de la poesía romántica yo tuve la primera experiencia a los 10 años con una canción que cantó Rodolfo Aicardi con un poema que se llama “La profecía”. Es un poema de amor infantil, de despecho, y crecí con la ilusión de tenerlo. Incluso me volví un poco fastidioso con quien no le gusta eso.  Al tiempo encontré que ese poema estaba incompleto, que era un fragmento que habían cantado, y que el autor era un español llamado Rafael de León. Se convirtió entonces para mí en el poeta más delirante que he podido conocer.

Mencionó un poco antes algunos temas de música vallenata, ¿cuál sería para usted el “verso de oro” dentro de ese género?  

Diomedes Díaz y nuestros compositores vallenatos son la demostración que vivimos en una sociedad de poetas vivos, capaces de hacer poesía con las cosas más elementales de la vida. Diomedes Díaz hace una canción que fue tal vez la más inteligente que pudo haber compuesto y se la dedicó a su fanaticada, y así la llamó. No es la canción que más me gusta de él, pero sí me parece la más inteligente, y dice que todas mis canciones siempre se refieren al amor pero esta vez me inspiro para cantar a mi fanaticada porque un artista solo no puede conservar su valor y hay que reconocer que ninguno nace con fama. Creo que es contundente y diciente.

 

PanoramaCultural.com.co

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