Literatura

Cuando los galardones los ganan los malos libros

Berta Lucía Estrada

02/04/2015 - 07:10

 

Los premios literarios no son siempre designados a obras que lo merecen, puesto que en muchos casos se juegan intereses desconocidos para los lectores, que van desde posturas políticas hasta intereses económicos; pasando por relaciones de amistad, entre otras posibles causas.

Me atrevería a decir que una de ellas es la ceguera de algunos jurados al momento de otorgar una presea literaria. Es el caso de una novela de Juan Carlos Onetti, “Tiempo de abrazar”, que fue enviada en 1941 por un jurado uruguayo para participar en un Concurso Latinoamericano de Novela, auspiciado por la Editorial Farrar & Rinehart. No obstante, el premio se lo llevó “El mundo es ancho y ajeno” de Ciro Alegría, una novela telúrica y que hoy en día no tiene mayor renombre.

En cuanto a la obra de Onetti nunca se pudo saber si efectivamente merecía ganar o no, ya que pronto pasó a integrar los cajones del olvido; solo se conocieron algunos capítulos que aparecieron en algunas separatas dominicales sin haber sido jamás publicada en su totalidad. Pero conociendo al autor de “El pozo” o de “Juntacadáveres” me atrevería a asegurar que su novela era muy superior a la de Alegría. No en vano Emir Rodríguez Monegal decía: “es con Onetti y sus pares que el nuevo hombre latinoamericano, el hombre que se ve obligado a ingresar casi de golpe en una modernidad caótica, angustiosa, pasa a asumir el primer plano en la ficción ». También hace enfásis en la importancia que tuvo sobre otros autores: « Algunos (como Cortázar) reconocerían explícitamente su influencia. Otros la aceptarían implícitamente. Los menos se declararían sus discípulos. ».

Esto sin hablar del Premio Nobel de Literatura, cuyos grandes ausentes son Virginia Woolf, Marguerite Yourcenar y Jorge Luis Borges; sin olvidar a José Lezama Lima, Alejo Carpentier o Guillermo Cabrera Infante.

Pienso también que otras causas pueden ser culturales. Podría ser el caso de “Amours” de Léonor de Récondo (Sabine Wespieser Editeur, Paris, 2015), ganador de dos premios de gran importancia en Francia: Premio de los Libreros 2015 y el Gran Premio RTL-Lire 2015.

El libro, cuyo título en español se traduce simplemente por Amores, si bien tiene referencias claras a Madame Bovary de Gustave Flaubert, a La Dama de las Camelias de Alejandro Dumas y a Thérèse Desqueroux de François Mauriac*, no deja de ser una obra que no supera las novelitas de amor tan en boga en los años 60 y 70 del siglo pasado. No diría que es mediocre, hacerlo es darle un valor que no tiene. Es simple y llanamente mala.

La trama está puesta en la mesa, por lo que cada acontecimiento está plenamente cantado con anterioridad. Está exento de sorpresas literarias. Su lenguaje es bastante coloquial; carece de la profundidad que el francés le puede imprimir a una obra literaria. En este caso preciso pienso en el lenguaje de Marguerite Yourcenar** y por supuesto en el de Mauriac.

No creo que Léonor de Récondo, por muy buena violinista que sea, tenga verdaderamente talento literario; al menos no lo ha desarrollado.

La trama se desarrolla en lo que los franceses denominan un “huit clos”, o sea un espacio cerrado. En este caso preciso es una casa burguesa de principios del siglo XX situada en un pequeño burgo de una provincia francesa. En ella viven el notario Anselmo con Victoria, su joven e inexperimentada esposa. Como toda familia burguesa de la época tienen algunas personas a su servicio; en este caso preciso un matrimonio que conoce los secretos de la familia del notario, y Celeste, una campesina de 17 años que huye de la miseria del campo, pero sobre todo busca olvidar a una madre que año tras año traía un nuevo hijo al mundo sin que nunca tuviese suficiente tiempo ni energías para dedicarse al cuidado de los vástagos.

En ese “huit clos” somos testigos del abuso sexual de la parte de Anselmo para con Celeste, a quien toma con la misma determinación  con la que se le ordena limpiar la casa o hacer un pastel. No le importan las consecuencias de sus actos, ni los mide ni los intuye; simplemente actúa siguiendo sus impulsos sexuales. Si en la noche Anselmo se mete en su cama en el día ni la mira, simplemente ella no existe; si fuese un perro de caza tendría mas probabilidades de ser vista por él.

En cuanto a Victoria se refiere habría que decir que simplemente es una decoración que se ha puesto en el centro del salón; como si fuese un jarrón de porcelana de Sèvres. Su única y verdadera misión es la de darle un heredero a Anselmo, para que éste a su vez pueda perpetuarse como notario de su ciudad. De resto ella no cuenta para nada. No la hace partícipe de su trabajo, ni se interesa por sus gustos o anhelos o frustraciones. El prestigio, de lo que él considera un buen apellido, una hermosa casa y una buena situación económica, debe bastarle para ser feliz y vivir agradecida por haberla hecho su esposa.

En cuanto al supuesto rol de ama de casa que debería de tener, orgullo de muchas mujeres de su tiempo, se le ha negado desde antes del matrimonio con Anselmo; ya que Huguette, la cocinera, es la que lleva las riendas del hogar desde hace mucho tiempo. Huguette vio crecer a Anselmo niño y fue también la encargada de iniciarlo en la vida sexual para evitarle los prostíbulos y las enfermedades sexuales que podrían derivar de esas visitas. Pero Huguette no lo hizo porque así lo hubiese deseado, lo hizo obligada por la madre de Anselmo; para quien una empleada doméstica era también una mujer a la que se le puede ordenar acostarse con el señor de la casa, sin que darle posibilidades de negarse a tamaño abuso.

Y por último está Pierre, el marido de Huguette, el que conoce los secretos más recónditos de la familia. El es el palafrenero y el jardinero, y cuando Anselmo lo considera pertinente es su compañero de caza o su confidente.

Léonor de Récondo quiso hurgar en las miserias de una familia burguesa de inicios del siglo XX; pero sobre todo quiso mostrar la condición femenina y su gran fragilidad frente a un mundo construido por los hombres para los hombres. Y si bien Amores es una obra que anuncia la emancipación femenina y los cambios que la sociedad vería en los años venideros, sobre todo con la Primera Guerra Mundial, no logra ser convincente en cuanto a la calidad literaria de la obra en cuestión. Es un libro que ha debido pasarse por el tamiz una y otra vez; ha debido dejarse en reposo durante algunos años y posiblemente ha debido volverse a escribir; de pronto Léonor de Récondo hubiese logrado una obra de mayor valor estético. Pero posiblemente su juventud, o la presión de la editorial, le impidió tomarse su tiempo; pero bueno, esta es solamente mi percepción de Amores, no olvido que acaba de obtener dos importantes preseas literarias. De lo que si estoy segura es que luego harán una película inspirada en Amores y que será mucho mejor que el libro, lo que rara veces sucede.

  

Referencias:

* http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/09/28/el-veneno-mujeres-y-literatura-therese-desqueyroux-y-bebe-donge/

** http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2015/03/22/marguerite-yourcenar-la-mujer-que-ilumino-el-siglo-xx/

 

Berta Lucía Estrada

bertalucia@gmail.com

Sobre el autor

Berta Lucía Estrada

Berta Lucía Estrada

Fractales

Berta Lucía Estrada Estrada (Manizales). Estudios: Literatura en la Pontificia Universidad Javeriana, una Maestría y un Diploma de Estudios Profundos (DEA) en literatura, en la Universidad de la Sorbona (París- Francia), una Especialización en Docencia Universitaria en la Universidad de Caldas, un Diplomado en Historia y Crítica del arte del Siglo XX y un Diplomado en Cultura Latinoamericana. Soy librepensadora, feminista, atea y defensora de la otredad. He publicado nueve libros, entre ellos La ruta del espejo, poesía, Editions du Cygne (Francia-2012), en edición bilingüe, Náufraga Perpetua, ensayo poético, Ediciones Embalaje-Museo Rayo, 2012, ¡Cuidado! Escritoras a la vista..., ensayo literario sobre la mal llamada literatura de género; y el ensayo sobre literatura infantil y juvenil ... de ninfas, hadas, gnomos y otros seres fantásticos. Docente universitaria en las áreas de lengua francesa, literatura hispanoamericana y francófona en la Universidad de Caldas; conferencista internacional y profesora invitada en universidades de Brasil y Panamá. He dado recitales de poesía en Colombia, Brasil, Francia, Panamá, Polonia y Alemania. Soy integrante de Ia Asociación Canadiense de Hispanistas y del Registro Creativo, éste último fundado por la poeta argentino-canadiense Nela Río.

Premios literarios:

Primer Premio Nacional de Poesía 2011 Meira del Mar, realizado por el Encuentro de Mujeres Poetas de Antioquia, con el libro "Endechas del Último Funámbulo", basado en la vida y obra de Malcolm Lowry.
Premio Especial, fuera de concurso, Ediciones Embalaje del Museo Rayo-2010, con el ensayo poético "Náufraga Perpetua".
2o puesto en el Concurso Nacional de Poesía Carlos Héctor Trejos Reyes-2011.
4o lugar en el XXVII Concurso Nacional de Poesía Ediciones Embalaje-Museo Rayo 2011.

Blog El Hilo de Ariadna, en www.elespectador.com
http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/
Blog personal: Voces del Silencio:
http://beluesfeminas.blogspot.com
*Correo electrónico: bertalucia@gmail.com

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario

Le puede interesar

Álvaro Cepeda Samudio, sin igual y siempre igual

Álvaro Cepeda Samudio, sin igual y siempre igual

  Cada vez que recuerdo el nombre de Álvaro Cepeda Samudio (Barranquilla 30/03/1926 – Nueva York 12/10/1972), y esto me sucede muc...

Una poeta samaria entre las nuevas voces femeninas de la poesía en lengua española

Una poeta samaria entre las nuevas voces femeninas de la poesía en lengua española

  Hay escritores que demuestran a diario que es posible alternar los géneros sin grandes dificultades, y que incluso se pueden com...

Amor

Amor

Astrid Fue un amor que llegó por el sótano. Tumbó ventanas, arrancó paredes, descuadernó prejuicios. Me elevó al paraíso y lu...

La poesia está en otra parte

La poesia está en otra parte

La poesía, como tema de la poesía, el amor y la muerte son principalmente los temas del contenido de este libro, que he titulado, ...

La Biblioteca, un testimonio de Piedad Bonett

La Biblioteca, un testimonio de Piedad Bonett

Aprendí a leer a los cuatro años, de mano de mi madre, una maestra de escuela,  y desde esa edad me envicié a la lectura, impulsad...

Lo más leído

Salud mental y víctimas de la tragedia de Armero

Mónica Fernández | Ocio y sociedad

La independencia de Cartagena

Redacción | Historia

El “ahogao” más diligente

Alberto Muñoz Peñaloza | Opinión

Calixto Ochoa Campo: de corregido a Maestro

Juan Cataño Bracho | Música y folclor

Marta Arredondo: una diseñadora con identidad Guajira

Fabrina Acosta Contreras | Ocio y sociedad

Ruta cantinera de pueblo en pueblo

Edgardo Mendoza | Ocio y sociedad

El vallenato entró por Mompox

Alfonso Osorio Simahán | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube