Literatura

Décimas jocosas de José Atuesta Mindiola

Redacción

22/06/2015 - 06:50

 

Son las décimas rescatas de un archivo que crece en la tranquilidad del hogar. Décimas que hablan de cotidianeidad y de lenguaje, de oficios y ocupaciones que viven del silencio, de todo lo que nos rodea y que puede ser motivo de poesía.

El poeta José Atuesta Mindiola nos ofrece en estas Décimas jocosas un espacio para la contemplación y la celebración de la palabra.

Décimas de los refranes

I     

Si tu mano da amistad,

eso mismo ella recibe.

el evangelio lo escribe:

El bien vence la maldad.

El que siembra vanidad

sólo recoge mentira.

Todo se encoge y se estira

nada permanece igual.

No hay principio sin final

en el mundo todo gira

 

II

No todo es sabor a miel.

y aunque se vista de seda,

la mona, mona se queda;

el vestido es oropel.

El enamorado fiel

tiene mente de salmista,

y pide a San Juan Bautista

que lo proteja de engaños.

No hay mal que dure cien años

ni cuerpo que lo resista.

 

III

El que tiene uñas se rasca

y el que no nada se ahoga.

El que tira mal la soga 

en la rama se le atasca.

El borracho con su rasca

es un hombre pendenciero

se cree que tiene el perrero

para azotar a los bobos.

y cuando le sale un lobo

brinca ni mulo cerrero.

 

IV

Del ahogado el sombrero,

mejor es algo que nada.

Siempre el rey de la manada

es el que ronca primero.

El gallo en su gallinero

se ufana de su poder.

Y cuando empieza a llover

hasta el perro flojo corre.

Entre más alta es la torre

más fácil puede caer.

             

Los oficios      

I

Ahí está el embolador

con su betún preparado

rejuvenece el calzado

dándole brillo al color.

Este buen trabajador

vecino del zapatero

el que remienda los cueros

con cauteloso recato.

Zapatero a tus zapatos

así dice el refranero.

 

II

En las calles también veo

a los limosneros viejos,

cuando nos miran de lejos

comienzan el tintineo.

La moneda es su deseo,

pero el billete es mejor.

Ellos muestran su dolor

con la llaga ensangrentada

y es escena preparada

para ganarse el favor.

 

III           

El pesador del mercado

por vaca vende caballo

y de ñapa pesa fallo

el puñetero avispado.

Aquel que vende pescado

habilidoso de fama,

y con el frutiño trama

al comprador a su antojo,

dice vender pargo rojo

y resulta que es cachama.

 

IV

También está el peluquero

que le llaman estilista;

unos están en la lista

de lo que decir no quiero.

Y trabaja con esmero

para impactar a  la gente,

y se muestra muy decente

con el tono de su voz;

por el pelo y por la tos

él conoce a sus clientes.

  

El tigre

Yo vi  un tigre en guardarraya,

vi correr  ese animal,

como si huyera del mal

del cazador con su daga;

llevaba  sobre sus rayas

el fuerte peso del miedo;

como perro´e  Villadiego

saltaba en veloz carrera,

porque a pesar de ser fiera

también le duele el pellejo.

 

La deuda

Dicen expertos deudores,

deuda vieja no se paga.

Y van regando su plaga

estos hombres evasores.

Como honorables señores

muestran sus falsos modales, 

son elegantes, cordiales,

con deudas nuevas de ayer,

las dejan envejecer

para hacerlas impagables. 


José Atuesta Mindiola 

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