Literatura

Luis Mizar Maestre: homenaje a un poeta costeño poco común

Juan Carlos Millán Guzmán

28/08/2015 - 06:40

 

Luis Mizar en un conversatorio de la Revista Letras / Foto: José Luis Molina

El martes 25 de agosto falleció en Bogotá el poeta Luis Mizar Maestre (Valledupar, 1962), considerado como una de las voces más representativas del género en la región Caribe.

Ganador del primer puesto en diversos festivales y concursos literarios de la Región Caribe entre 1990 y 1995, el poeta Luis Mizar Maestre obtuvo en 1996 el primer lugar del Concurso Nacional de Poesía Carlos Castro Saavedra –Medellín-, con Salmos apócrifos. Autor de Tardes tristes con testigos, Partituras en sepia para la maga (2003), Bitácora del atisbador (2006), Letanías del convaleciente (2010) y Briznas de la nada umbría (2013), se desempeñó como jurado de diversos concursos literarios en la región Caribe.

“La obra de Luis Mizar no es muy extensa, pero sí de mucha intensidad, porque sus poemas tenían una estructura que denotaba un gran trabajo. Se dio a conocer con una obra que si bien recreaba el estilo en que están escritos los salmos bíblicos, están concebidos para recrear el mundo contemporáneo”, explica el poeta Antonio Silvera, quien está a cargo de la coordinación del Nodo Caribe de la Red de Escritura Creativa, RELATA.

“Retomar una tradición como la de los salmos en un mundo que no está ya para este tipo de expresión poética es un hecho importante, puesto que además se apartaba de toda una corriente de escritura que se le suele atribuir a los escritores del Caribe en la que hay una serie de lugares comunes que prosiguen bajo la influencia del legado dejado por García Márquez”, continúa Silvera, quien recuerda al poeta Luis Mizar como un hombre de carácter introvertido, muy diferente a la imagen del costeño que se tiene en el resto del país.

“Alejado de las vanidades de la vida social, Luis Mizar prefería que fuera su obra la que hablara por él”, puntualiza Silvera, quien anticipa la realización de un homenaje en memoria del maestro, previsto para ser realizado en Valledupar los días 11 12 de septiembre, en el que además de la lectura de sus poemas se realizará una charla sobre la importancia de su obra en el marco del Encuentro del Nodo Caribe de la Red de Escritura Creativa, RELATA, que tendrá lugar en la capital del Cesar.

Lector impenitente

Entre 1985 y 1990, a la par de adelantar estudios de Ingeniería Civil en la Universidad de Cartagena, Luis Mizar se desempeñó como coordinador editorial de la revista Candil. Conferencista invitado a múltiples eventos literarios celebrados en el país, ejerció la docencia en la Universidad Popular del Cesar, donde se desempeñó como catedrático de Creación Literaria en la Facultad de Bellas Artes.

“Tenía fama de inteligente, e incluso cuando entré al colegio, apenas tenía unos meses en kínder cuando me pasaron para segundo de primaria, porque entendía demasiado”, afirmó en una entrevista reciente publicada por la versión digital del diario El Pilón.

“Cuando hacía tercero de primaria, debido al rendimiento académico, la profesora Elizabeth Santana me regaló un ejemplar de El Quijote de La Mancha. Ese libro me marcó y enfermó por la literatura para toda la vida, porque traía un glosario de palabras muy castellanas que aprendí para aumentar mi léxico”, proseguía el infatigable lector.

“Pasaron los años y los cursos, durante los que leí otros libros de la literatura colombiana como La María o La Vorágine, así como los primeros libros de poesía que compraba mi hermano y a quien se los tomaba a escondidas porque él creía que tal vez no tenía suficiente edad para leer libros de Vargas Vila”, recordaba el poeta en otro aparte de la citada entrevista.

Su poesía

Cicatriz Adelantada / Briznas de la Nada Umbría

Un candil encendido en mis adentros le da advenimiento a la cicatriz que ha llegado primero al lozano cuerpo que la herida que habría de propinarme el futuro.

En el circo de mis afueras un domador devora a un tigre que habría de morir en un safari en el Congo africano. En mis adentros, candiles encendidos.

En mis afueras, domadores hambrientos.

Eh ahí el peligro que abrocha el abrigo de mi noche.

 

Juan Carlos Millán Guzmán 

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