Literatura

Charles Bukowski: ruptura y literatura en el sueño americano

Javier Zamudio

22/10/2018 - 03:25

 

Charles Bukowski: ruptura y literatura en el sueño americano
El escritor Charles Bukowski

 

Si se hace un repaso a través de la historia de la literatura americana, con seguridad vendrán a la mente muchos nombres, entre ellos, Edgar Allan Poe, Herman Melville, Emily Dickinson, William Faulkner, Ernest Hemingway. Los más representativos, por supuesto. Escritores que marcaron un hito en la literatura universal.

Luego se le añadirán, Allen Ginsberg, Jack Kerouac, William Burroughs, Henry Miller, y queda la brecha abierta para que el lector siga cosiendo nombres a su antojo. Sin embargo, si en ese repaso por la literatura Norteamericana queremos ser justos, no podemos olvidar la prosa de Charles Bukowski.

Una literatura corrosiva, peligrosa, en donde se manifiesta lo más desconcertante de la Norteamérica del “sueño americano”, de la guerra y la depresión económica. Su obra se desarrolla y se escribe dentro de este contexto, mucho más descriptiva al momento de pintar al hombre y a sus sueños, más mordaz, más crítica y más satírica que toda la literatura anterior.

Charles Bukowski nació en Aldernach (Alemania) en 1920, fue llevado a los Estados Unidos cuando tan solo tenía tres años. Su niñez estuvo llena de dolor y soledad a causa de un padre violento y una madre resignada a los abusos del poder. Umberto Cobo, en el prólogo del libro, "Charles Bukowski, Antología" (Arquitrave, 2004), lo presenta de la siguiente manera:

“Desde niño su vida estuvo marcada por la miseria personal y económica. Tuvo constantes enfrentamientos con su padre un alcohólico que lo golpeaba constantemente, y desvanecías con su madre, quienes fueron protagonistas de episodios de violencia doméstica gracias a la depresión económica”

Y este fue sólo el comienzo de una vida que desafió los límites. A la edad de 16 años, Bukowski tuvo un brote de acné que le dejó enormes cicatrices alrededor de su rostro, por lo cual sufrió constante rechazo, viéndose obligado a pasar horas en la biblioteca pública, donde se refugió en autores como Céline, James Thurber y John Fante.

Posterior a esto, al terminar los estudios secundarios, entró a la universidad donde estuvo un par de años. Pero abandonó todo para dedicarse a la bebida y a las apuestas. Recorrió los Estados Unidos consiguiendo empleos temporales, bebiendo, apostando y escribiendo poesía.

Abandonar todo fue una forma de desafío. No sólo hacia el padre, sino también hacia la madre, a quien no pudo perdonar por los abusos que permitió se cometieran sobre ella. El sufrimiento del padre y la madre fueron para Bukowski, entonces, los elementos que desajustaron los hilos de su vida. De allí que muchos de sus poemas y novelas se relacionen con ellos.

Libros como "La Senda del Perdedor" (1982), poemas como "Cena 1933", para dar pocos ejemplos, se relacionan directamente a la imagen del padre que está detrás del sueño americano. También al sufrimiento de la familia, que gira entorno a la miseria económica e ideológica.

Su obra es un espejo de la pesadilla americana. El mismo se describe entorno a su literatura de la siguiente manera: “Me gustan los hombres desesperados, hombres con los dientes rotos y los destinos rotos. También me gustan las mujeres viles, con las medias caídas y arrugadas y con maquillaje barato. Me encuentro bien entre los marginados porque soy un marginado”

Debido a la aspereza de su trabajo, algunos han relacionado de manera errónea la prosa de Bukowski con la obra de la generación beatnik. Pero el mismo Bukowski negó cualquier relación con este movimiento, les recalcó su miedo a enfrentarse con la realidad.

Este aspecto es el que diferencia a Bukowski, él no va tras ningún reconocimiento, no hace parte de ninguna escuela literaria o movimiento. Su obra es un espejo escueto de la realidad de aquellos seres marginados de la Norteamérica del sueño americano.

Su literatura fue ruptura. Se enfocó en mostrar de manera abierta la miseria de la depresión económica a través de su alter ego, Henry Chinaski. Al mismo tiempo, Bukowski fortaleció el mito manteniéndose alejado del prestigió literario, viviendo en suburbios, llegando borracho a los recitales y burlándose de aquellos que se creían escritores.

Prefería beber y pasar las horas sentado en los bares. Era allí donde se vivía la realidad americana, no en el ideal que era una promesa falsa. En el poema "Pensión de Mala Muerte"por ejemplo, Bukowski trata de desengañarnos sobre la forma de interpretar el acto de vivir:

“No has vivido, hasta no haber estado en una, pensión de mala muerte, con nada más que una bombilla, y 56 hombres, apretujados en catres”

Es de esta manera que crea una ruptura en la forma de vivir el sueño americano, logrando al tiempo una perspectiva literaria distinta, dejando vislumbrar aquel mundo underground que la literatura, hasta ese momento, ignoraba.

 

Javier Zamudio

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Abre convocatoria para concursos literarios 2019 del Cesar

Abre convocatoria para concursos literarios 2019 del Cesar

  La Biblioteca Rafael Carrillo Lúquez –en articulación con la Gobernación del Cesar (Colombia)– abrió la convocatoria para l...

Décimas de vida, de José Atuesta Mindiola

Décimas de vida, de José Atuesta Mindiola

Uno de los poetas más conocidos de la ciudad de Valledupar, José Atuesta Mindiola, comparte con nosotros sus últimas décimas, titul...

Inicia la VI Feria del Libro de Ocaña 2014

Inicia la VI Feria del Libro de Ocaña 2014

Del 25 al 27 de septiembre de 2014, la Feria del Libro de Ocaña abre sus puertas, siguiendo el camino trazado por la Fundación Don Bo...

La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo

La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo

Esta novela, en cierta manera, es una aproximación al conflicto interno que vive Colombia desde, por lo menos, cuatro décadas. Si bie...

Secreto revelado

Secreto revelado

Pedro Nel volvió; eran las ocho y media de la mañana. Sin cruzar palabra alguna atravesó la estancia y fue a sentarse, como siempre,...

Lo más leído

La evolución del Jazz

Henry Gustavo Segura | Música y folclor

Edvard Munch o el antigrito

Berta Lucía Estrada | Artes plásticas

Transformar la vida en arte

Luis Mario Araújo Becerra | Literatura

Por sapos

Diógenes Armando Pino Ávila | Opinión

En cuestión de segundos

Yesinia Gámez Mendoza | Bienestar

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados