Literatura

Acerca de un recital de poesía en Valledupar

Armando Arzuaga Murgas

08/06/2012 - 11:15

 

“Poetas del Mundo” es un movimiento internacional que reúne a poetas de diversos países bajo la consigna de que la poesía debe ser llevada a todo pueblo por pequeño, inculto o apartado que sea.

Loable tarea emprendida por Luis Arias Manzo, poeta chileno que huyó de la dictadura de Augusto Pinochet para, luego de un largo exilio de dieciséis años, volver a su patria y convocar a los aedas a predicar la paz por medio de la palabra poética.

Y el más reciente pueblo visitado por los poetas itinerantes Michel Carles (Francia), Luis Arias Manzo (Chile), Maggie Gómez Sepúlveda (Colombia), Luz Neira Roncancio (Colombia) y Astrid Sofía Pedraza (Colombia), acompañados por los poetas locales Luis Alberto Murgas y José Atuesta Mindiola, fue Valledupar. El evento se celebró el 6 de junio, en el Auditorio Consuelo Araújo Noguera de la Biblioteca Departamental.

Al dirigirse a los asistentes, el fundador de Poetas del Mundo mencionó algo que hacía mucho tiempo no escuchaba este suscrito, y menos en labios de un poeta. Arias Manzo se refirió a una poesía comprometida, y si bien los compromisos que aludió podrían decirse más elevados que los de la política o la militancia ideológica, no deja de oírse raro, sobre todo en este tiempo en que vemos relucir con mayor nitidez la divisa del arte por arte.

Habló Arias Manzo del calentamiento global; de cómo la poesía puede salvar al mundo de las catástrofes; de cómo en el año 2100 el 75% de la población mundial no podría habitar la tierra si las cosas siguen como van. Y yo me preguntaba si lo decía porque la poesía viene a ser afluente de opulento caudal en donde abreva el alma el ardor de su sed. Y al mismo tiempo pensaba que el alma ha debido estar tan sedienta como nuestros cuerpos agobiados por el calor apabullante de los últimos días.

Cuando empezó a hablar de personajes históricos me sentí un poco confundido. Pero al fin, suspendió el manifiesto y cedió la palabra a los poetas, que con sus aladas palabras le rindieron tributo a Valledupar, estimada por el poeta francés Michel Carles como una ciudad acogedora. Y sí, no pudieron sentirse menos que acogidos nuestros ilustres visitantes, porque una vez concluido el recital terminaron haciendo tertulia en el parque lineal a orillas del río Guatapurí, lo cual es mucho mejor que hablar de catástrofes en un recital de poesía.

Es preciso señalar que hubo un lleno considerable, lo cual resulta satisfactorio teniendo en cuenta que recitales y conciertos de música selecta siguen siendo en nuestro medio suceso de minorías. Pero por otra parte, cabe destacar que pese a la insuficiencia de lugares para el goce de las expresiones artísticas, en Valledupar ya se vislumbra audiencia para todo tipo de eventos.

Ahora bien, a pesar de que los asistentes permanecieron hasta el final, es recomendable que al organizar recitales, sobre todo con poetas del exterior, no se invite a los espectadores, una vez concluido el repertorio de los oferentes, a participar con intervenciones espontáneas, con declamaciones estridentes u oraciones tergiversadas, porque se vuelve el hecho poético algo muy indecoroso hasta con la misma poesía.

Si oír a personas provenientes de tan diferentes culturas hablar de la belleza en sus propias lenguas es algo hermoso, porque es irrefutable que la poesía embellece todas las lenguas, cómo vamos a desdibujar el momento invitando a recitadores voluntarios a que declamen versos mal rimados ante poetas que se han internacionalizado no precisamente por hacer malas metáforas.

Siempre es bueno hablar de poesía y más todavía deleitarse escuchándola. Y porque la poesía sea cada vez más honrada y valorada en este Valledupar tan lírico y lirizante, es necesario ser más cuidadosos con la logística de los eventos, no sólo poéticos, sino artísticos en general. Entretanto, mientras uno de los declamadores espontáneos recitaba su soniquete, unos niños jugueteaban risueños por los pasillos del auditorio, y yo pensaba para mis adentros: “¡Está sonriendo la poesía!”.

Sobre el autor

Armando Arzuaga Murgas

Armando Arzuaga Murgas

Golpe de ariete

San Diego de las Flores (Cesar). Poeta, investigador, gestor y agente cultural. Profesional en Lingüística y Literatura por la Universidad de Cartagena. Formador en escritura creativa.  Premio Departamental de Cuento 2010. Miembro del Café Literario de San Diego. Coordinador del Centro Municipal de Memoria de San Diego-CEMSA. Integrante de la Fundación Amigos del Viejo Valle de Upar-AVIVA. Colaborador habitual de varios medios impresos y virtuales.

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