Literatura

La estética del libro

Félix Molina Flórez

04/01/2016 - 06:10

 

Es probable que pocos sepan quién es Julio Ramón Ribeyro. Este peruano, admirado por varios de los protagonistas del Boom latinoamericano, fue unos de los muchos escritores hispanoamericanos invisibilizados por esta avalancha editorial que se dio durante las décadas del 60 y 70 del siglo pasado. Pero no solo Ribeyro padeció en carne propia la desgracia del Boom; lo mismo les ocurrió, ente muchos otros, a escritores como Rojas Herazo. En el caso del peruano, además de las razones que expone Paul Baudry en (Breve) historia del margen en Julio Ramón existe una que considero fundamental: lo desafortunadas que fueron las ediciones de sus primeros trabajos literarios.

Editar un libro es un proceso artístico. Es, por decir lo menos, un arte que solo los estetas debieran realizar. Sin embargo, dicha tarea artística ha caído en manos de cualquiera que tiene un chuzo llamado Litografía o Impresos.

El libro en sí mismo (sin valorar siquiera el contenido) debe concebirse como una pieza pulcra, estética, ‘bonita’. El libro debe ser la puerta de entrada a una lectura que luego deberá ser valorada por ser buena o mala. Hay ediciones que son tan bonitas que pueden ser consideradas un objeto de decoración. Otras son económicas, y sin embargo están bien construidas. La belleza no tiene una estrecha relación con lo ostentoso y lo extravagante como se creía en el Barroco; tampoco con lo oneroso o lo inalcanzable. Basta dar un repaso por las editoriales independientes para constatar que esto es cierto: Común presencia editores, Caza de libros, El Peregrino Ediciones, Luna libros, SIC editorial, Proyecto Editorial Isla Negra, Ediciones Pluma de Mompox, Traga luz Editores. Todas estas empresas, que promueven la lectura y el arte en general, garantizan las publicaciones de textos limpios, ordenados, acompañados de un delicado acabado y con unas portadas que responden a un criterio casi que poético, gracias a que en ellas trabaja gente que conoce plenamente el trabajo editorial.

Es cierto que todas esas editoriales quedan lejos de Valledupar, pero esa no puede ser una razón para que las instituciones públicas y privadas (o las personas) que promueven o financian las publicaciones en papel, no se asesoren antes de sacar al mercado un libro, que como hemos dicho, debe ser pensado como una pieza de arte. ¿Por qué no contactar a un editor independiente o, por lo menos, a un corrector de estilo?

Me pregunto, ¿Cómo la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Lúquez ‘saca’ al mercado de lectores una antología que reúne a los ganadores del IX Concurso Departamental de Cuento corto, todo plagado de desaciertos? Me refiero, específicamente, a las faltas ortográficas, a la portada cargada de enormes logos, a los contrastes ‘puestos’ ahí sin ninguna lógica, a una encuadernación desordenada. ¿Cómo enfrentar a un eventual lector a un texto que tiene errores de transcripción (En lugar de La Corporación… en la solapa aparece a Corporación)? ¿Cómo en la página bandera aparece, en lugar de Corrección de estilo, Correccion de estilo? ¿Desde cuándo las palabras graves que terminan en ‘L’ no se tildan? ¿Desde cuándo las esdrújulas perdieron esa marca gráfica? ¿Cómo malogran un cuento como el del escritor Miguel Barrios al que le mutilan varias frases? ¿Acaso eso no es, desde ya, otra dificultad a la que se enfrenta un escritor, que como Ribeyro, publica con la esperanza de ser leído?

Creo que en Valledupar se requiere (a juzgar por la cantidad de libros que se publican permanentemente) una editorial independiente que empiece a orientar los procesos editoriales; que se convierta en una alternativa para los escritores que deseen publicar atendiendo a unos criterios mínimos de calidad. Propongo desde ya el nombre de esa editorial independiente: Tlön Editores.

Que los profesionales de las litografías se encarguen de los pendones, los talonarios y la publicidad en general.

 

Félix Molina-Flórez 

flex20_06@hotmail.com 

Sobre el autor

Félix Molina Flórez

Félix Molina Flórez

Piedra de sol

Félix Molina Flórez (Valledupar 1986). Docente, promotor de lectura y bibliotecario. Ha publicado algunos textos poéticos, narrativos y ensayísticos. La columna "Piedra de sol" es un espacio donde se abordan temas relacionados con la literatura, la cultura y las artes en general.

4 Comentarios


Alvaro Maestre García 04-01-2016 01:03 PM

No sé si le estás echando un vainazo a Silva o le estás proponiendo un negocio. Estoy de acuerdo contigo en lo que dices acerca de la estética. También he sido victima de eso.

Alexander Moreno 05-01-2016 03:02 PM

Material escrito valioso por su contenido, puede perder su alma al ser maltratado en cualquier dos por dos de la 17 en Valledupar.

Berta Lucía Esrada 07-01-2016 05:20 AM

"Corrección de estilo, Correccion de estilo? ¿Desde cuándo las palabras graves que terminan en ‘L’ no se tildan?" Supongo que quiso decir terminan en N. Berta Lucía Estrada, autora de la columna Fractales

Félix Molina 09-01-2016 03:34 PM

Estimada Berta, las palabras agudas que terminan en N no se tildan: temen, posan, etc. Las que terminan el L siempre deben.utilizarse: fácil, frágil, etc. Gracias por comentar.

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