Literatura

La sombra de Roberto Bolaño

Javier Zamudio

21/09/2016 - 06:20

 

Roberto Bolaño

Roberto Bolaño muere en el 2003 dejando, tras de sí, una estela de desencanto que se respira a través de sus novelas y poemas. Es imposible leer sus libros sin sentirse atraído por el "ser" latinoamericano que se forja en sus letras, y es este aspecto la sombra del autor que recorre de manera incansable las páginas.

Nació en Santiago de Chile. Vivió gran parte de su vida en México, convirtiendo este país en un lugar predilecto para su literatura. Sus grandes novelas 2666 y Los detectives salvajes, se suceden en gran parte allí. Llevó una vida bastante trashumante, caracterizada por el conflicto que se debatía en su interior.

En 1977 viajó a España en donde vivió y desempeñó distintos oficios: recolector de basura, vigilante nocturno, camarero. Luego, logró sustentarse algún dinero ganando concursos literarios.

En el año de 1999 obtuvo el premio Herralde, que concede la editorial Anagrama, por la novela Los detectives salvajes. Luego, por la misma obra, ganó el premio Rómulo Gallego. Bolaño, pasó de ser un escritor desconocido a convertirse en figura central de la literatura latinoamericana. Lo que de ninguna manera significó una salida de la marginalidad.

En su obra “Los detectives salvajes”, un joven poeta – García Madero – desencantado, decide sublevarse en el taller poético dictado por Julio Cesar Álamo y unirse a los Reales Visceralistas. En ellos encuentra un camino, la utopía enmascarada en la búsqueda de la nueva poesía mexicana. Es así como inicia la historia.

Desde el comienzo se teje una trama poblada de altibajos donde las esperanzas y las oportunidades se ven cuestionadas en un enfrentamiento con la realidad. Madero conoce Arturo Belano y a Ulises Lima, junto a ellos emprende un viaje que, aunque no signifique algo tangible, es una representación de sus sueños poéticos.

Es importante tener en cuenta que para entender la obra de Bolaño es necesario conocer la dicotomía entre vida y obra, porque es ésta, en última instancia, la que define esencialmente la narrativa del escritor chileno. Su vida está presente en las páginas y representa sus perspectivas en relación al destino de una generación.

En relación a esto, Enrique Vila-matas en el artículo titulado “Bolaño en la distancia”, dirá que: el tema de Los detectives salvajes bien podría ser una brecha, el mundo infernal de una generación agrietada, boca de sombra sibilina por la que habla el infierno”.

Y así es efectivamente. Basta con recorrer las tres partes del libro para encontrarse con el abismo: la vida errante de los Real Visceralistas, que no es otra cosa que la representación imaginaria de los Infrarrealistas. La vida de García Madero, Arturo Belano y Ulises Lima, personajes, Reales Visceralistas, que andan tras las huellas de Cesárea Tinajero.

Es de esta manera que se configura la historia de la juventud latinoamericana a través de la narrativa en los Detectives Salvajes. La desesperanza y la búsqueda incansable se desarrollan en un desierto, un terreno baldío donde la literatura es sólo un espejismo y el futuro una estrella distante.

Infrarrealismo o Real Visceralismo

El Infrarrealismo fue un movimiento poético que surgió en México a finales del año de 1975. Fundado, por Roberto Bolaño, nació como oposición a las formas tradicionales de la expresión poética.

Ramón Méndez Estrada, en su artículo titulado, “Como veo doy: una mirada interna al movimiento infrarrealista”, habla del comienzo de este movimiento: “Seducidos por el poeta chileno, fundamos el Movimiento Infrarrealista. Después de la larga gestación, el parto fue alegre y mucho el entusiasmo con que nos proponíamos volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial. Había muchos artistas sumados a la subversiva intención. Si no me traiciona la memoria, la noche de la constitución estábamos en la casa de Montané entre 30 y 40 personas, la mayoría jóvenes, hombres y mujeres, músicos, pintores, narradores, poetas... La mayoría desertaron”.

“La mayoría desertaron”, dice como hecatombe Estrada y con esta pequeña frase parece que todo se viene abajo, sin embargo el movimiento sobrevivió. Bolaño, por su lado, marchó a España para más adelante transitar con su sombra y hacer de sus recuerdos, de su vida, un símbolo imaginario de desencanto.

“Los Detectives Salvajes” es, por lo tanto, un ejemplo directo de la relación entre la vida y obra del autor. Un ejemplo de ese poner en relieve el desencanto de una generación a través de la literatura. Quizá Bolaño abandonó a los Infrarrealistas porque ya no podía creer en nada y de este nihilismo nació su poder creador.

 

Javier Zamudio 

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