Literatura

Gutiérrez Girardot, azote crítico

Jairo Tapia Tietjen

11/10/2016 - 01:20

 

Rafael Gutiérrez Girardot

Rafael Gutiérrez Girardot. Ilustre boyacense nacido en Sogamoso en 1928, muere en Bonn, Alemania, mayo 2005.                                

Dirijo este escrito a lectores envueltos en nuestra cultura, y a estudiantes de literatura de nuestras universidades de la costa caribeña, que aspiran a culminar especialidad en letras o filosofía, para que se motiven a conocer y estudiar la apasionante figura de uno de nuestros críticos literarios e investigadores de nuestras letras hispanoamericanas.

Rafael Gutiérrez Girardot es uno de los principales difusores en Europa, aclamado por su rigor expositivo y sus ideas, adalid de la investigación en torno a los problemas culturales y literarios y el ejercicio intelectual en Colombia, Latinoamérica y Europa, en sus numerosas publicaciones, entre ellas: “Modernismo, Provocaciones, Heterodoxias,y Aproximaciones, especialmente Entre la Ilustración y el Expresionismo”, publicada en Suecia, donde da a conocer a Borges en España y Alemania, así como a nuevos autores alemanes, fundamentales para el trabajo de nuestra propia creación literaria.

La característica de la escritura de Gutiérrez Girardot, él mismo la definía como el cosmopolitismo interesado en ‘desprovincializar’ la crítica literaria latinoamericana, que –desde los precursores Bello, Rubén Darío, Henríquez Ureña, y Sanín Cano, entre otros–, se había anquilosado, impidiéndonos conocer lo que tenemos en común y nuestra participación en el mundo.

El trabajo de Gutiérrez Girardot es de mucho valor pedagógico y con profundización filosófica y las grandes verdades que nos afectan en los campos políticos, intelectuales y sociales. Asimismo se refiere a quienes adoptan  las ideas ajenas sin un examen concienzudo, y más por moda y mimetismo, unido, -según su apreciación-, con la falta de originalidad e independencia crítica, influenciados por auges pasajeros como la sociología empírica de EE.UU., que perjudica el avance de nuestros estudios, como también se destaca el estructuralismo y otros -ismos, el escaso esfuerzo en lo que se publica y lee, buscando el facilismo de la información, la comercialización de novelas, orientadas a la prensa, la televisión y las ventas, castigadas por la precariedad de lectores, que se interesen en tales temas de violencia, prostitución y las drogas.

El destacado investigador siempre sostuvo que una crítica, es decir, una recepción científica de cualquier corriente intelectual, solo es posible a partir de una base propia, de una tradición que, en la confrontación con lo nuevo y extraño, se transforma, se enriquece, germina de nuevo y cobra más nítido perfil, puesto que cada generación, afirma, debe escribir de nuevo la historia de la literatura para tener un conocimiento exacto, el valor y sentido de nuestras letras para no especular y desorientar sobre nuestra identidad nacional, pues según las exigencias de Hegel, no importa tanto mostrar cómo se hace una mesa, sino hacer la mesa. Sus estudios sobre el pasado histórico y cultural  de nuestras letras hispanoamericanas, alcanzaron un estadio que les permitió incorporarlas al corpus de los estudios universales.

No es raro que algunos se pregunten el por qué lo calificó de “azote crítico”. Esta apreciación se debe a que siempre fustigó los métodos de los historiadores españoles y latinoamericanos por el conocimiento de la lengua española y sus deficiencias teóricas, y solo aplicar las teorías de Ortega y Gasset, de otras ideologías.

Gutiérrez Girardot revivió coherentemente su enfoque sociocultural y político. Fue un pionero en abrir caminos para nuestras letras, ubicándolas con sus trabajos en el nivel de las europeas, donde desempeñaba con lujo de competencia las cátedras literarias en diversas universidades. Por ello consideraba básico para la formación crítica en el desarrollo científico y creativo de nuestra literatura,  los procesos y oportunidades para nuestros pueblos, indispensables para fundamentar una paz con soporte en unos ciudadanos plenamente educados y con capacidad de enfrentar los retos de tolerancia, participación y comprensión que conlleva una verdadera democracia, visión compartida con McLuhan: “No hay porvenir. El futuro está aquí presente”.

Podríamos decir que fue temperamental y ardiente, con la impronta de una fiebre espiritual por crear antagonismos; voluntades que apasionan y despiertan tensión por su firme decisión de entregarse en un todo a los desafíos para dominar las ciencias más concentradas de la filosofía y el ejercicio pedagógico del saber.

 

Jairo Tapia Tietjen

jtt.stspiritu2@hotmail.es

Sobre el autor

Jairo Tapia Tietjen

Jairo Tapia Tietjen

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Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

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