Literatura

"Allá en la Guajira arriba" y el redescubrimiento de un prócer colombiano

Johari Gautier Carmona

11/01/2017 - 08:30

 

Óscar Perdomo Gamboa / Foto: Johari Gautier Carmona

De la música a la historia de la independencia de Colombia sólo hay un paso, y a veces incluso menos. Así lo demuestra el escritor Óscar Perdomo Gamboa, oriundo de Ibagué, quien escuchando el canto vallenato de Rafael Escalona “El Almirante Padilla”, empezó a interesarse por la figura de uno de los más importantes próceres de Colombia.

“Ese canto narra la aventura de Tite Socarrás, un contrabandista de la zona de Valledupar, que pierde su viaje y contrabando por ser decomisado por la fragata Almirante Padilla”, explica Óscar Perdomo, gran amante de la música vallenata, antes de aclarar que, en una búsqueda genuina por la biblioteca, terminó cautivado por el recorrido y el legado histórico del personaje guajiro que da nombre a la fragata.

Si se tiene en cuenta las referencias que existen hoy sobre este personaje, el paso de José Prudencio Padilla por la historia podría considerarse anodino. Óscar Perdomo es muy consciente de ello: “Hace 2 años me invitaron a un evento en la Guajira, en un colegio ––explica el autor––, y me atreví a decirle a unos niños que estaba escribiendo una novela sobre su gran héroe, pero no sabían quién era. ¡José Prudencio Padilla!, les dije”.

Y sin embargo, el Almirante Padilla llegó a ser uno de los hombres claves de la independencia. El mismo Simón Bolívar lo describió como “el hombre más importante de Colombia”, aludiendo con esto a las grandes victorias y virtudes estratégicas del navegante riohachero, pero también a la realidad excluyente de la sociedad colombiana.

Como bien lo demuestra Óscar Perdomo en su novela “Allá en la Guajira arriba” (Caza de Libros, 2016), Juan Prudencio Padilla representa un gran ejemplo de superación. Hijo de padre afroamericano y madre indígena, criado en la pobreza, supo enfrentarse a los peores estigmas e injusticias. Desde adolescente, respondió a la llamada de los “orishas” y se enfrentó a la voluntad de su padre con el fin de realizar el mayor de sus sueños: vivir y trabajar en el mar. Se incorporó a la armada española y, tras ser apresado en la batalla de Trafalgar, José Prudencio regresa a Colombia y participa en el grito de independencia en Getsemaní, en Cartagena.  

“Se une a las tropas de Bolívar y combate en Orínoco, combate junto a Piar (otro prócer afrolatinoamericano), conoce a Petión, libera toda la costa Caribe, libera el Orinoco y Maracaibo, pero a pesar de todas estas proezas es obviado por muchos venezolanos, sobre todo Mariano Montilla quien le tuvo envidia toda la vida”, explica Óscar Perdomo.

Y justamente, la prosa cadenciosa del escritor nos permite viajar a través de las extraordinarias vivencias del navegante afrocolombiano, conocer sus grandes logros en la costa pero también las numerosas traiciones que tuvo que enfrentar. Desde 1812 participó exitosamente en la lucha contra las provincias realistas de Santa Marta y Riohacha, siendo nombrado contramaestre del bergantín Independiente. En 1813 conoció a Simón Bolívar, aceptándolo como líder supremo de la independencia latinoamericana y, más adelante, en 1821, las tropas independentistas bajo el mando de Padilla lograban entrar en la bahía de Cartagena y derrotar la armada realista.

La trayectoria de Padilla se oscurece debido a las maquinaciones propias de la lucha de poder que imperan en el ejército y el racismo patente de la época. “Bolívar y otros próceres venezolanos como Montilla tenían un horror a la pardocracia, a que sucediera lo de Haití, que los afros pasaran a machete a los blancos. Entonces, todas estas conjuras terminaron con la ejecución de Padilla en Bogotá, en un juicio supremamente injusto, y peor todavía: invisibilizado por la historia”, explica Óscar Perdomo.

Quizás como un espejismo del camino tortuoso de Padilla, el proceso de escritura de “Allá en la Guajira arriba” requirió su tiempo y sus esfuerzos. Oscar Perdomo reconoce que, a pesar de tener claro el tema de la novela desde mucho tiempo atrás, sólo pudo arriesgarse a escribirla con responsabilidad y disciplina después de haber iniciado su doctorado de Humanidades en estudios afro-latinoamericanos. Aprovechando los conceptos étnicos y antropológicos, las referencias a la mitología bantú y visión yoruba, pudo hilvanar un texto que alumbrara profundamente sobre la realidad humana de aquel momento, los contrastes de la época, así como entender los procesos independentistas de los afrodescendientes en Colombia.

“Esta investigación que hice en el doctorado –manifiesta Óscar Perdomo–, me permitió tener una visión más acertada, más firme, para narrar la historia del país y que no se quedara simplemente como un compendio de hechos históricos y batallas. De hecho, siempre pongo el ejemplo de que Padilla no se siente flechado por Cupido, eso sería ridículo en un afrodescendiente. A él, le inspiran Changó, Yemayá, también los dioses wayuú, pero sobretodo los africanos […]. Por otro lado, como la obra empezó con un canto vallenato, quise devolverle el favor al folclor del valle, de Valledupar, y también combinar la historia del canto de Rafael Escalona y Socarrás, y le doy vida de nuevo a este viejo Valledupar y todas las músicas de la región”.

Entre los grandes aportes de la novela debemos resaltar la luz arrojada sobre el crecimiento personal del prócer y su relación íntima, por no decir espiritual, con el mar. José Prudencio se siente bien dirigiendo su embarcación, siempre triunfa en las batallas marítimas. De hecho, anécdota relevante de esta novela, Santander lo describe como un hombre de mar (más que de política). Lo conocemos también desde la perspectiva del hombre seductor y carismático, que conquista a la mujer con la misma determinación que asedia un puerto. Por otro lado, y éste es otro enfoque que tendrá que ser objeto de investigaciones en un futuro, el lector descubre la importancia que tuvo Haití en la independencia de Colombia y otras repúblicas de América Latina. Vemos a un José Prudencio inspirado por Alexandre Pétion, presidente de la primera república negra entre 1806 y 1818, pero también a un Simón Bolívar que se compromete a abolir la esclavitud a cambio del apoyo logístico haitiano, y que luego se olvidará de honrar su promesa (para la gran tristeza de la población afro-americana). 

Esta novela abre una ventana sobre la otra historia de Colombia: la de los héroes olvidados. “Los héroes de los colombianos no solo son Bolívar o Santander –sostiene el autor–.  La historia muchas veces traiciona a sus grandes próceres y los invisibiliza para que el pueblo no se inspire en ellos”.

 

Johari Gautier Carmona 

@JohariGautier  

3 Comentarios


Álvaro Maestre García 14-02-2017 03:57 PM

Muy buena novela. Son tres relatos paralelos de excelente factura. Recomiendo ampliamente la lectura de esta novela, que siendo una novela historica, no tiene ninguna fecha. Se divertirá y aprenderá la real historia de Colombia sin el romanticismo de los historiadores que fabrican de delincuentes héroes como tratan de hacer ahora con Popeye.

JULIO CESAR CARRANZA ALFONSO 06-04-2017 10:48 PM

Aunque no he leído la novela, siento que esta clase de literatura, la narración histórica, le hace falta al país, a las Fuerzas Militares, y específicamente a la Armada Nacional. La labor de los historiadores debe ser complementada, de manera racional y equilibrada, de fácil lectura y comprensión, con la de los escritores de este tipo de literatura.Todo oficial de la Armada debe leer esta novela; en la Escuela Naval y todos los centros de formación de la Armada debe existir la cátedra de historia naval, y lo más importante: se debe inculcar, inducir y llevar a que los integrantes de la Armada escriban su propia historia.

JULIO CESAR CARRANZA ALFONSO 06-04-2017 10:49 PM

Aunque no he leído la novela, siento que esta clase de literatura, la narración histórica, le hace falta al país, a las Fuerzas Militares, y específicamente a la Armada Nacional. La labor de los historiadores debe ser complementada, de manera racional y equilibrada, de fácil lectura y comprensión, con la de los escritores de este tipo de literatura.Todo oficial de la Armada debe leer esta novela; en la Escuela Naval y todos los centros de formación de la Armada debe existir la cátedra de historia naval, y lo más importante: se debe inculcar, inducir y llevar a que los integrantes de la Armada escriban su propia historia.

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