Literatura

Tres poemas de Miguel Iriarte que cantan al Jazz (y al Caribe)

Luis Carlos Ramirez Lascarro

14/08/2018 - 06:15

 

Tres poemas de Miguel Iriarte que cantan al Jazz (y al Caribe)
El poeta Miguel Iriarte / Foto: Poetas Colombianos

Miguel Iriarte nació en Sincé, Sucre, en 1957. Es Licenciado en Filología e Idiomas de la Universidad del Atlántico, Especialista en Gerencia y Gestión Cultural y Magíster en Comunicación de la Universidad del Norte. Poeta, Publicista, Periodista Cultural, Gestor Cultural y Catedrático de la Universidad del Norte.

Ha sido Director del Instituto Distrital de Cultura de Barranquilla, Secretario de Cultura y Patrimonio del Atlántico, Director de la Biblioteca Piloto del Caribe, Director y Editor de la Revista Víacuarenta, Director de la Revista Oral Astrolabios. Actualmente es Director de la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta y de PoemaRío.

Ha publicado los siguientes libros de poesía: Doy mi palabra (1985), Segundas intenciones (1996), Cámara de Jazz (2005). Prepara el poemario Semana Santa de mi boca, además de su primera novela: La ceja del tigre.

 

Black and blue

Louis Armstrong

Brazo fuerte de este río

Corriente principal de un arte de tristeza

                                                                   Cantada

Con toda la boca, la risa y la trompeta.

 

Boca de bolso, boca de caldero,

Satchelmouth, Satchmo

Dios riente con toda su negrura

Nadie cantó mejor su carraspera

Nadie sopló tanto el alma propia

Hasta fundirla toda con el cobre.

 

Cobre usted Don Luis

Pase la cuenta

A todo aquel que dijo que era usted

Un triste entretenedor de Storyville.

 

Haga tiros al aire. Los que quiera.

Pele los dientes hacia arriba

Bajo la luz del escenario.

Acuérdese de aquella noche en New Orleans

Y de la diana

En la corneta vieja del reformatorio.

 

Aquí nadie puede contestarle su pregunta

De porqué nació tan negro y tan triste.

 

Limpie la sangre de sus labios

Haga con toda perfección la embocadura

Sople

Que de ese viento viene

La canción que a todos salva.

 

Mister Ellington hace una vista

Está tocando la música

A mi puerta

Y no se irá si no le abro

El corazón.

 

¿Cuáles arreglos querrá enseñarme hoy?

¿Qué extraños instrumentos guardará en mis oídos?

¿Con qué argumentos encantará mi tiempo?

 

Anoche, por ejemplo, no me dejó pegar

                                                                       los ojos

Se presentó con unos músicos de Ellington

                                                        (y con Ellington)

Que venían muy negros desde Harlem

A organizar una sesión de Jazz en mi aposento.

 

Y estuve hasta hace poco

Tratando de sacudirme de los sueños

Los maullidos agónicos de Anderson

Y la pastosa tragedia de Tizol

Que en una discusión que era una queja

Decían algo de mí

En un arreglo especial del Saddest Tale.

 

Tratando…

Pero es que Duke se ríe con todos

                               los dientes del teclado

Me presenta uno a unos los dioses de su orquesta

Y me dedica un solo para quebrar mis resistencias.

 

Sigue tocando la música

A mi puerta

Y no se irá, eso me temo

Porque me tiene la dosis con que vivo.

 

Los latidos de Mingus

Charles Mingus vagó por estos lados

Detrás de los gaiteros de Sucre y de Bolívar

Incognito sabueso rastreador en el aire

De ritmos de la sangre

Obscuros y ancestrales

Entres resquicios misteriosos de la Cumbia.

 

Buscador incansable de razones

Era sabio porque hallaba la belleza

En un sencillo gesto,

Sonoro, primitivo,

En una catedral de versos de T.S. Eliot

O en el diván onírico del viejo Sigmund Freud.

Solo el trabajo atenuaba su odio

Él, con trabajo,

Inmenso corazón vertical

Para la resistencia.

 

No muchos se imaginan

Lo grande y lo terrible de este genio

Difícil y demasiado humano

Hundiéndose hasta el asco

En el lodo del mundo.

 

Pero Mingus pulsaba lo que buscaban

                                                                   Todos:

Un sonido en la vida, un tambor en la guerra.

 

Era un creador muy cierto.

Pensaba con su música.

Hizo una ideología con los ruidos del jazz

Y ganó a los estúpidos

Arreglando unas notas y ritmando unos sueños.

Sin embargo tenía la opinión muy dolida

Y a veces se sentía

Poco menos que un perro.

 

 

Sobre el autor

Luis Carlos Ramirez Lascarro

Luis Carlos Ramirez Lascarro

A tres tabacos

Luis Carlos Ramírez Lascarro (Guamal, Magdalena, Colombia, 1984). Historiador y gestor patrimonial, egresado de la Universidad del Magdalena y Maestrante en Escrituras audiovisuales en la misma universidad.

Autor de los libros: Confidencia: Cantos de dolor y de muerte (2025); Evolución y tensiones de las marchas procesionales de los pueblos de la Depresión Momposina: Guamal y Mompox (en coautoría con Xavier Ávila, 2024), La cumbia en Guamal, Magdalena (en coautoría con David Ramírez, 2023), El acordeón de Juancho (2020) y Semana Santa de Guamal, Magdalena, una reseña histórica (en coautoría con Alberto Ávila Bagarozza, 2020).

Ha escrito las obras teatrales Flores de María (2020), montada por el colectivo Maderos Teatro de Valledupar, y Cruselfa (2020), monólogo coescrito con Luis Mario Jiménez, quien también lo representa. Su trabajo poético ha sido incluido en antologías como: Quemarlo todo (2021), Contagio poesía (2020), Antología Nacional de Relata (2013), Tocando el viento (2012), Con otra voz y Poemas inolvidables (2011), Polen para fecundar manantiales (2008) y Poesía social sin banderas (2005), y en narrativa, figura en Elipsis internacional y Diez años no son tanto (2021).

Como articulista y editor ha colaborado con las revistas Hojalata, María mulata (2020), Heterotopías (2022) y Atarraya cultural (2023), y ha participado en todos los números de la revista La gota fría (No. 1, 2018; No. 2, 2020; No. 3, 2021; No. 4, 2022; No. 5, 2023; No. 6, 2024 y No.7, 2025).

Entre los eventos en los que ha sido conferencista invitado se destacan: Ciclo de conferencias “Hablando del Magdalena” de Cajamag (2024), con el conversatorio Conversando nuestra historia guamalera; Conversatorio Aproximaciones históricas a las marchas procesionales de los pueblos de la Depresión Momposina: Guamal y Mompox (2024); Primer Congreso de Historia y Patrimonio Universidad del Magdalena (2023), con la ponencia: La instrumentalización de las fuentes históricas en la construcción del discurso hegemónico de la vallenatología; el VI Encuentro Nacional de Investigadores de la Música Vallenata (2017), con Julio Erazo Cuevas, el juglar guamalero; y el Foro Vallenato Clásico (2016), en el marco del 49º Festival de la Leyenda Vallenata, con Zuletazos clásicos.

Ha ejercido como corrector estilístico y ortotipográfico en El vallenato en Bogotá, su redención y popularidad (2021) y Poesía romántica en el canto vallenato: Rosendo Romero Ospino, el poeta del camino (2020), donde además participó como prologuista.

Realizó la postulación del maestro cañamillero Aurelio Fernández Guerrero a la convocatoria Trayectorias 2024 del Ministerio de Cultura, en la cual resultó ganador; participó como Asesor externo en la elaboración del PES de la Cumbia tradicional del Caribe colombiano (2023) y lideró la postulación de las Procesiones de semana santa de Guamal, Magdalena a la LRPCI del ámbito departamental (2021), obteniendo la aprobación para la realización del PES en 2023, el cual está en proceso.

Sus artículos han sido citados en estudios académicos como la tesis Rafael Manjarrez: el vínculo entre la tradición y la modernidad (2021); el libro Poesía romántica en el canto vallenato: Rosendo Romero Ospino, el poeta del camino (2020) y la tesis El vallenato de “protesta”: La obra musical de Máximo Jiménez (2017).

@luiskramirezl

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