Literatura

Coloquios de escritorio

Jairo Tapia Tietjen

19/09/2018 - 07:20

 

Coloquios de escritorio

Rubén Darío (1867-1916) nos enseña a jerarquizar las palabras que el realismo había puesto en desuso. En verso y prosa, el modernismo despliega metáforas y perífrasis tal como empleó con profusión el lenguaje indirecto en el siglo XVII. En el lenguaje directo se perdería la delicadeza y levedad alcanzada por el nicaragüense:

“Es el cisne de estirpe sagrada, / cuyo beso por campos de seda

ascendió hasta la cima rosada / de las dulces colinas de Leda.”

En el Modernismo poético, en representación de su ascendencia barroca, donde el término propio es reemplazado por voces metafóricas, se emplean sinestesias para incursionar en la propiedad idiomática a la que le suma el hallazgo verbal, la palabra justa y precisa, al lado de la metáfora acertada.

Las Escuelas literarias señalan que, cuando un módulo estético se ve superado, se acude al antagónico para salir del paso. A unas estéticas luminosas siguen otras herméticas y en la semipenumbra. A la pulcritud latina de Virgilio, Horacio y Cicerón, le siguen las tinieblas del  barroco refinado y tortuoso iniciado por Ovidio, Lucano y los Sénecas, así como por sus paisanos andaluces, Góngora, con sus poemas Polifemo y Soledades, con sus intrincados neologismos, laticismos y transposiciones que, en principio, tuvo tantos detractores, pero también ilustres y altos seguidores  de sus metáforas como lo ha sido Juan Ramón Jiménez (1881-1958). Esta corriente surge después del Renacimiento en Italia, al olvidarse de Petrarca, Tasso y Bocaccio, al igual que en España al lado de Garcilaso, Fray Luis y Cervantes, tanto en la Francia de Malherbe, Ronsard y Montaigne, y aquellos que en la isla isabelina comanda Shakespeare el bardo encantado.

La poesía es el refugio tortuoso del poeta barroco o culterano, al que no le interesa el vulgo sino los miembros de su capilla del siglo XVII con su lenguaje indirecto y de recursos perifrásticos y tropológicos. Fue una epidemia que a muchos despistados hizo desembocar en el disparate y la extravagancia.

El movimiento neoclásico fue su revulsivo, basado en una estética contra la hipérbole, el énfasis y el artificio verbal, para clarificar y clasificar las ideas y tornar a la razón y alejarse del mundo de la subconsciencia.

Es cuando irrumpe el Romanticismo que, educado con retóricas clásicas, se aleja del hermetismo pero bebe en las fuentes del lenguaje traslaticio: imágenes fuertes, nítidas metáforas como en la capilla de Víctor Hugo, apartando imágenes del mundo exterior, metáforas realistas con la claridad neoclásica, lo cual hereda el Realismo quien continúa cultivando la propiedad idiomática con términos connotativos, sin cubrirlos con la hoja de parra del eufemismo.

Lo ilustramos con este fragmento en donde la claridad brilla por su ausencia del poeta uruguayo Herrera y Reissig (1875-1910):

Todo es póstumo y abstracto / y se intiman de monólogos

los espíritus ideólogos / del Incognoscible Abstracto . . .

Arde el bosque estupefacto / en un éxtasis de luto,

y se electriza el hirsuto / laberinto del proscenio / con el fósforo del genio.   

Veamos, así mismo, al poeta de Francia, Victor Hugo (1802-1885):

“¡Poeta, haces bien!  Poeta de triste frente, / que sueñas junto a las ondas

y sacas del fondo de los mares muchas cosas que están / bajo las olas profundas.

La mar es el Señor que, con miseria o con dicha / todo destino muestra y nombra.

El viento es el Señor; el astro, es el Señor. / El navío, el hombre”.  

Montaigne (1533 –1592), nos explica su estilo :

Me pierdo, pero más por libertad que por equivocación; mis fantasías me siguen

me gusta el movimiento poético, a saltos y zancadas; mi espíritu y mi estilo vagabundean del mismo modo”.

Y Ovidio en la Edad Media:

“Ceñid mi frente con los laureles de la victoria / ¡He vencido! / Ved en mis brazos a Corina  /  la custodiada por un marido, por un guarda y por una puerta  dura,  obstáculos que hacían difícil la sorpresa”.

[continuará]

 

Jairo Tapia Tietjen         

 

El artículo “Coloquios de escritorio” fue recibido pocos días antes del anuncio de la muerte del profesor Jairo Tapia Tietjen el pasado 27 de agosto de 2018. Por este motivo, lo publicamos con tristeza a título póstumo, recordando su esfuerzo por destacar la gran literatura.

Sobre el autor

Jairo Tapia Tietjen

Jairo Tapia Tietjen

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Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

1 Comentarios


NATHALIA LEE TAPIA SALAMANCA 20-09-2018 05:56 AM

Siempre te vamos a llevar en el. Corazón por tus ideales y pensamientos. Te amamos papi.

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