Literatura

El maestro del soneto erótico

Eddie José Dániels García

02/09/2018 - 22:15

 

El maestro del soneto erótico
El poeta Miguel Rasch Isla

La primera poesía que me aprendí con muchísimo entusiasmo, porque era obligatorio recitarla en el aula, fue “El colibrí”, un bellísimo soneto que figuraba en el libro “Alegría de leer número cuatro” y era autoría del célebre poeta barranquillero Miguel Rasch Isla, considerado desde siempre uno de los mejores representantes de la poesía modernista en Colombia. 

Para esa época, aún era muy niño y cursaba estudios elementales en mi pueblo natal bajo la férula impecable de mi padre, quien, para mi fortuna, fue el primero y único maestro que tuve en el curso de la escuela primaria, y el que, sin duda alguna, me despertó la pasión por el lenguaje y me incentivó la dilección por la Literatura.

Desde entonces, los armoniosos versos de “El colibrí” se tornaron imborrables en mi pensamiento y el nombre de Miguel Rasch Isla quedó grabado en mi memoria con letra indeleble y me causó una profunda admiración, que ha ido creciendo con el paso del tiempo y, naturalmente, se acrecienta más cada vez que en mis pesquisas poéticas descubro sus geniales creaciones, las atrapo de inmediato y me deleito con ellas.  De esta manera, en mi discurrir cotidiano, me he topado con una serie de sonetos extraordinarios, salpicados de un erotismo impecable, donde el lenguaje se sublimiza para describir y narrar emocionantes cuadros vivenciales inspirados en la intimidad sexual.

Miguel Rasch Isla, calificado en su tiempo como “El poeta del amor imposible, nació en Barranquilla en 1889, apenas un año después de que se proclamara la revolución modernista con la publicación de “Azul”, la inmortal obra de Rubén Darío. Después de cursar los primeros estudios en su ciudad natal, se trasladó a la capital de la república en pos de un mejor ambiente intelectual y en procura de divulgar su talento poético, que ya era ampliamente conocido en la Costa Atlántica. 

Muy pronto fue aclamado por los círculos culturales y aristocráticos de Bogotá, y esto le facilitó el beneplácito de los gobiernos de turno para desempeñar algunos cargos diplomáticos en diferentes países europeos, oportunidad que aprovechó para trabar amistad con muchos escritores del antiguo continente y, en especial, con don Miguel de Unamuno, “Azorín”  Antonio Machado y don Ramón del Valle Inclán, los más destacados poetas de la “Generación del 98”.

Transcurridos algunos años, retornó a Colombia y se alejó por completo de la vida diplomática para dedicarse de lleno a la poesía y, concretamente, al cultivo del soneto, el cual era, según solía comentar a sus amigos, “la forma poética que más lo apasionaba y llenaba sus aspiraciones”. Por esos tiempos, mantuvo amistad con los genios existentes de la “Gruta Simbólica” y también con los consagrados modernistas Guillermo Valencia, José Joaquín Casas, Eduardo Castillo y José Eustasio Rivera.  Con este último, nacido igualmente en 1889, cultivo una amistad entrañable, y puede decirse que el campo poético, los dos originaron una ruptura espontánea en la lírica sentimental y festiva, que invadía la inspiración colombiana, para darle salida a una inspiración sexual, libre de prejuicios sociales y de ataduras costumbristas y tradicionales.

La poesía de Miguel Rasch Isla, al igual que la de muchos poetas modernistas, es dueña de un lenguaje exquisito, abundantes en formas expresivas y rica en figuras, imágenes y sensaciones.  No obstante, considero que su máximo triunfo poético lo alcanza con la divulgación de su obra erótica, que fue dignificada por la crítica literaria y quedó plasmada en muchas creaciones de magistral factura, especialmente, en un libro de sonetos que público con el título de “La manzana del edén”, que en esa época fue un abierto desafío para la castidad de las costumbres públicas, la tradición oral de la poesía y el envejecido poder sancionatorio de la Iglesia. 

En esta colección, aunque todos los sonetos son geniales, sobresalen por su energía y colorido “La hoja de parra”,  “Iniciación”,  “Espasmos”, “La intacta” y “La hermética”.  Por ser “La manzana del edén” el soneto estelar de esta publicación, trascribo su contenido, donde se aprecia el arte sexual en la descripción de los cuartetos y la maestría erótica en el desenvolvimiento de los tercetos: “En la grata penumbra de la alcoba / todo, indecisamente sumergido / y ella desmelenada en el mullido / y perfumado lecho de caoba”. “Tembló mi mano enfebrecida y loba / y arrobéme a su cuerpo repulido / donde un jazminero florecido / una alimaña pérfida se arroba.  “Besé con beso deleitoso y sabio / su palpitante desnudez de luna / y en insaciada exploración mi labio / bajó al umbroso edén de los edenes / mientras sus piernas me formaban una / corona de impudor sobre las sienes”.

 

Eddie José Daniels García

Sobre el autor

Eddie José Dániels García

Eddie José Dániels García

Reflejos cotidianos

Eddie José Daniels García, Talaigua, Bolívar. Licenciado en Español y Literatura, UPTC, Tunja, Docente del Simón Araújo, Sincelejo y Catedrático, ensayista e Investigador universitario. Cultiva y ejerce pedagogía en la poesía clásica española, la historia de Colombia y regional, la pureza del lenguaje; es columnista, prologuista, conferencista y habitual líder en debates y charlas didácticas sobre la Literatura en la prensa, revistas y encuentros literarios y culturales en toda la Costa del caribe colombiano. Los escritos de Dániels García llaman la atención por la abundancia de hechos y apuntes históricos, políticos y literarios que plantea, sin complejidades innecesarias en su lenguaje claro y didáctico bien reconocido por la crítica estilística costeña, por su esencialidad en la acción y en la descripción de una humanidad y ambiente que destaca la propia vida regional.

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