Literatura

Cómo elegir el título de una novela

José Luis Hernández

05/11/2018 - 06:00

 

Cómo elegir el título de una novela

 

El momento de elegir el título de una novela es un momento que siempre pone nerviosos a los escritores. A fin de cuentas, el título es como la guinda del pastel, pero también es como la puerta de entrada. Contribuye a la idea que el lector se hace en primera instancia de tu novela y puede ayudar a que se decida por su lectura o siga adelante en busca de otros libros.

Sin duda elegir el título de una novela es importante, así que vamos a repasar algunas ideas para que lo tengas más claro a la hora de decidir cuál será el tuyo.

¿Es tan importante el título de una novela?

Seamos realistas. Si bien el título de tu novela es importante, en realidad no es tan determinante. Un título genial no va a salvar una mala novela. Puede que consigas atraer a muchos lectores con la fuerza de un título sugerente, pero si la narración no está a la altura, tu éxito va a durar poco.

Sin embargo, el título importa. Es el primer contacto. El primer mensaje (además del diseño de portada, los textos de la contra y lo que cuentas sobre ti como autor). Elegir el título de una novela con cierta perspicacia comercial es importante. No en vano muchas editoriales sugieren cambios de títulos porque saben que un título u otro puede influir en las ventas.

Pero no es menos cierto que una buena estrategia de marketing ayuda más a vender que el mejor de los títulos. Los textos de tu página de ventas pueden hacer que el lector decida comprar tu libro mucho más que su título. Pero, como es natural, antes tienes que haber puesto en marcha una batería de tácticas para hacer que el lector llegue a tu página de venta.

Características de un buen título

Por lo general, a la hora de elegir el título para una novela basta con que este sea sencillo, descriptivo y que resuma de alguna manera el argumento. Pero en algunas ocasiones se puede jugar un poco con la alusión o con el contraste.

De modo que podríamos decir que son tres las características fundamentales de un título.

La primera característica consiste en aludir a lo que sucede en la narración. La mayoría de las veces es suficiente con que el titulo sea descriptivo: que haga referencia al personaje, al lugar donde sucede la acción o a los hechos. Estos títulos pueden parecer sencillos, pero son efectivos y cumplen bien su cometido.

Además, el título puede ser una especie de resumen de lo que el lector se encontrará en la narración, una especie de síntesis del argumento. En ese caso el título cuenta parte de la historia, da una especie de pequeño adelanto. Como ves, esta no es sino otra variante de un título descriptivo.

Por último, el título puede tratar de entablar un juego con el lector. Sorprender, insinuar, jugar con los dobles sentidos… Dar con esos títulos puede costar un poco más de esfuerzo, pero ten presente que no siempre son necesarios. Aunque es cierto que existen determinados géneros, como el microrrelato, en los que el titulo forma parte del relato en sí porque las propias características del género piden este tipo de títulos.

Esas son las características básicas de los buenos títulos. Repasa los títulos de los libros que se acumulan en tu mesilla de noche a la espera de ser leídos y verás que es así.

Una advertencia: a la hora de elegir el título de una novela ten mucho cuidado con los títulos grandilocuentes, porque te van a delatar como un escritor primerizo. Muchas veces por tratar de buscar un título sugerente o presuntamente literario se usan frases abstractas y sin sentido que, en lugar de apelar al lector, lo confunden.

Como siempre, la sencillez es tu mejor aliada. Fíjate en cómo se aplica en los títulos que mencionamos a continuación.

Opciones para elegir el título de una novela

Vamos a concretar un poco más para repasar algunas de las opciones que tienes a la hora de elegir el título de una novela.

1. El nombre del protagonista

¿Quién mejor para dar título a tu novela que su personaje principal?

Este tipo de títulos es apropiado para las novelas de personaje, que narran la experiencia vital de un individuo. Cumple el requisito de la sencillez y en cierta manera es descriptivo.

Tienes muchos ejemplos de novelas que usan el nombre de su protagonista como título. David Copperfield, de Charles Dickens; Silas Marner, de George Eliot; Ethan Frome, de Edith Wharton; Trilby, de George du Maurier; Pepita Jiménez, de Juan Valera … La lista es interminable.

También puedes usar variaciones del nombre de tu protagonista. Como La señora Dalloway, de Virginia Woolf, Madame Bovary, de Gustave Flaubert, también Doña Perfecta o Miau (que es el apellido del protagonista), ambos títulos de Benito Perez Galdós.

Una variación de este tipo de títulos consiste en usar una perífrasis que aluda al protagonista. Como en El plantador de tabaco, de John Bart o en La dama de las camelias, de Alexandre Dumas.

Por supuesto, este tipo de títulos puede usarse también cuando hay más de un protagonista, como lo hicieron J.D. Salinger en Franny y Zooey, Benito Pérez Galdós en Fortunata y Jacinta o Agota Kristof en Claus y Lucas. También cuando los protagonistas forman todo un grupo en una novela coral, como en Los Zelmenianos, de Moyshe Kulbak, en Los siete hermanos, de Aleksis Kivi, o en Los Buddenbrook, de Thomas Mann.

2. El lugar donde sucede la acción

Elegir el nombre del lugar donde acontece la acción como título también es frecuente. De nuevo tienes un título sencillo a la par que descriptivo.

Los títulos basados en un nombre de lugar son ideales para novelas con multitud de tramas, protagonizadas por un gran número de personajes que suceden todas en un mismo lugar.

Puede ser el nombre de una población, por ejemplo, Middlemarch, también de George Eliot; Winesburg, Ohio, de Sherwood Anderson; Las crónicas de Cranford, de Elizabeth Gaskell; Walden, de Henry David Thoreau; Berlín Alexanderplatz, de Alfred Döblin…

O bien el nombre de un sitio específico, como en Manhattan transfer, de John Dos Passos, cuyo título hace referencia a una estación. O en La calle Estrecha, donde Josep Pla narra las vicisitudes de los vecinos de la calle de un pequeño pueblo donde el protagonista ejerce de veterinario. O en El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio, que narra lo que sucede en un día de verano a orillas de este río.

A la hora de elegir el título de una novela también puedes optar por mezclar las dos opciones que acabamos de ver: el nombre del personaje junto al de un lugar.

Como en La inquilina de Wildfell Hall, de Anne Brontë; Anna de las Tejas Verdes, de Lucy Maud Montgomery; o Los habitantes del bosque, de Thomas Hardy

3. Fechas y lapsos temporales

También la fecha en la que sucede la acción puede servir de título para tu novela.

Así lo hizo George Orwell en 1984. O de nuevo Alfred Döblin en su tetralogía Noviembre de 1918. Y también Benito Perez Galdós en uno de los Episodios Nacionales: El 19 de marzo y el 2 de mayo.

Pero el título puede aludir no a una fecha, sino a un lapso de tiempo. Como en Mientras dan las nueve, de Leo Perutz; en Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes; en Los restos del día, de Kazuo Ishiguro; o en Los últimos días de Nueva París, de China Miéville.

Este último título, si te fijas, hace referencia a un lapso temporal, pero también a un lugar. Esa es otra opción, que tu título haga referencia a un momento y a un lugar determinantes en la acción. Como hizo Vladímir Voinóvich en su novela Moscú 2042; o Don Carpenter en Los viernes en Enrico’s.

4. Una sola palabra

Nada más sencillo que un título compuesto por una única palabra. Elige una palabra que aluda al argumento de tu novela, ya sea de manera literal, ya metafóricamente.

Hay innumerables ejemplos: Nada, de Carmen Laforet; Hambre, de Knut Hamsun; Niebla, de Miguel Unamuno; Helada, de Thomas Bernhard…

5. Frases

Otra opción para titular tu novela es elegir una frase hecha. Como siempre, debe resumir o referirse de alguna manera al argumento de tu novela.

Así, Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque. O Made in Spain, de Javier Mestre.

También puedes elegir como título palabras tomadas de alguna otra obra. Por ejemplo, Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena, que alude a la frase «Dios escribe recto con renglones torcidos». O El espejo se rajó de parte a parte, de Agatha Christie, frase tomada de la cita de Tennyson: «Voló la telaraña y flotó lejos; El espejo se rajó de parte a parte».

O bien puedes optar por una frase que se emplee en el texto y que, de alguna manera, recoja su esencia. Como La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera, que alude a las reflexiones que abren la obra, donde se puede leer «Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad. ¿Pero es de verdad terrible el peso y maravillosa la levedad?». O La campana de cristal, de Silvia Plath, donde el título hace referencia al modo en que la narradora se refiere a su inestabilidad mental: «Estaría sentada bajo la misma campana de cristal, agitándome en mi propio aire viciado».

6. Un título que resuma el argumento

Hemos dicho que una de las características de un buen titulo es que resuma de alguna manera la historia o el argumento de la novela.

Por ejemplo, añadiendo unas palabras explicativas al nombre del protagonista. Como en Roxanna o una cortesana afortunada, de Daniel Defoe; o en Salústio Nogueira, historia de un arribista, de Francisco Teixeira de Queirós.

O títulos que resumen de manera bastante explícita. Como en Las vírgenes suicidas, la novela de Jeffrey Eugenides, que narra el suicidio de cinco jóvenes hermanas. O El misterio del cuarto amarillo, de Gaston Leroux, donde, cómo imaginas, hay un misterio que acontece en un cuarto de paredes amarillas.

También puedes elegir como título un objeto o un elemento determinante para el desarrollo de la acción, que actuará también como un resumen. Así en El zorro ártico, de Sjón, en El halcón maltés, de Dashiell Hammett o en El papel pintado amarillo, de Charlotte Perkins Gilman

7. Títulos de canciones

También puedes inspirarte en el título de alguna canción o composición musical a la hora de elegir el título de una novela.

Como en La marcha Radetzky, de Joseph Roth. En Norwegian Wood (traducida al castellano como Tokio blues), de Haruki Murakami. Y también en La sonata a Kreutzer, de Lev Tolstói.

8. Contrastes

Una forma de atraer al lector es jugar con contrastes e ideas contrarias.

Por ejemplo, el titulo de la novela de Agatha Christie Cianuro espumoso, donde contraste el nombre de un veneno «cianuro» con la cualidad de algunos vinos, «espumoso».

El juego de ideas contrarias es también común, como en Sentido y sensibilidad, de Jane Austen, en Guerra y paz, de Lev Tolstói o en Crimen y castigo, de Fiodor M. Dostoievski.

Aunque a veces el contraste puede encontrarse entre el título y el propio argumento de la obra. Por ejemplo, en la novela Felicidad familiar, de Laurie Colwin, el título parece aludir a una historia de concordia familiar, mientras en realidad narra una infidelidad.

Como ves, las opciones son muchas. Se trata de que pienses bien en los elementos característicos de tu novela y elijas uno que sea representativo, pero también que se articule de manera sugerente.

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Sobre el autor

José Luis Hernández

José Luis Hernández

La Lupa literaria

José Luis Hernández, Barranquilla (1966). Abogado, docente y amante de la literatura. Ofrece en su columna “La Lupa Literaria” una perspectiva crítica sobre el mundo literario y editorial. Artículos que contemplan y discuten lo que aparece en la prensa especializada, pero aplicándole una buena dosis de reflexión y contextualización.

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