Literatura

“Uno comienza a ganar concursos cuando se acostumbra a la derrota”: Carlos Cesar Silva

Samny Sarabia

17/12/2018 - 06:15

 

“Uno comienza a ganar concursos cuando se acostumbra a la derrota”: Carlos Cesar Silva
El escritor Carlos César Silva en la entrega de premios de la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo

A principios de diciembre la Biblioteca Departamental ‘Rafael Carrillo Lúquez’ dio a conocer los ganadores de los concursos literarios promovidos por la corporación durante el año: el II Concurso Departamental de Poesía en la categoría adulto, el II Concurso Departamental de Cuento Infantil en las categorías de 7 a 9 años, de 10 a 12 años y de 13 a 17 años y, el que más trayectoria tiene de los tres, el Concurso Departamental de Cuento Corto que en el 2018 llegó a su undécima edición en el que terminó en el primer lugar el abogado Carlos César Silva Araujo con el cuento titulado ‘El miedo se pudre en tu garganta’.

El cuento ganador, según el jurado calificador, conformado por Constanza Martínez Camacho, Jhon Rodríguez Saavedra y Clemencia Montalvo Villegas, es una historia muy bien manejada con un final muy bien tratado, al que no dudan de calificar como “excelente”. ‘El miedo se pudre en tu garganta’, narra en primera y segunda persona, el asesinato de un campesino al que los paramilitares asesinaron para despojarlo de su tierra y cuyo hijo regresa años más tardes a revelar su verdad y a enfrentar sus miedos y a su victimario. Una historia común en el ámbito laboral en el que Carlos César se mueve, pero que, adornada con toques de su inspiración, se convierte en un bello retrato literario que muestra la barbarie vivida por muchos en el país.

Los inicios de Carlos Cesar Silva Araujo en la literatura se remontan aproximadamente 18 años atrás en La Paz, su pueblo natal, en el colegio San José, una institución educativa fundada por misioneras de la Madre Laura, por lo cual, creció y fue educado bajo una estricta formación católica. Por ser un muchacho de casa que poco salía y compartía los vicios de la calle, encontró en la literatura su mayor distracción y refugio. En un cuaderno cuadriculado de cien hojas, comenzó a escribir sobre lo que ocurría en su pueblo y el resultado fue una novela moralista a la que tituló ‘El cabaret de río muerto’. El cabaret era lo putrefacto que sucedía y el río muerto era el Río Mocho.

De aquel cuaderno de cien hojas, alcanzó a escribir unas 70 páginas sobre temas mal vistos para un joven con pensamiento vetusto como lo era en ese momento: sexo, corrupción, droga, alcoholismo y toda clase de vicios. Después de no dejarlo teatralizar una escena de sus escritos en el colegio, se decepcionó y no volvió a escribir sobre ello. Refugiarse en la lectura y adquirir más conocimientos, le ha hecho hoy, ser más libertario y distante de la religión. “El libro lo conservé. No era un libro completo, tenía muchos errores, la narración era muy mala, pero al menos estaba contando las experiencias de ese momento. Quizá, hoy me hubiese servido para fuente literaria, para ver lo que estaba escribiendo y pensando en ese momento, pero terminé por botarlo”.

A partir de ahí, comienza a interesarse por leer mucho y por escribir, escribía las historias que le sucedían. Cuando llega a la Universidad Popular del Cesar a estudiar Derecho, se encuentra con esos amigos que aún conserva y a quienes considera como los hermanos que la literatura le regaló. A Félix Molina, Miguel Barrios, Jorge Luis Guerra y Alfredo Bermúdez, los conoció en el café literario del profesor y poeta sandiegano Luis Alberto Murgas. A ellos, les une una gran pasión: escribir.

“Esos talleres de creación literaria eran fascinantes”, dice. Todos los sábados de 8 de la mañana hasta el mediodía, ‘Beto’ Murgas les compartía pautas literarias y les corregía lo que cada uno escribía. Pero el taller se extendía -para los miembros más interesados- a una sesión especial que Murgas continuaba en la fuente de soda ‘Voces del recuerdo’, ubicada en el centro de la ciudad. Toda una aventura para Carlos, teniendo en cuenta que todos los sábados le tocaba trasladarse de La Paz a Valledupar y viceversa en “chance” porque no había dinero para los pasajes.

“Esos eran los mejores talleres de literatura, incluso, mejores que los que dictaba en la universidad porque ya con unos vinitos encima, él se inspiraba más. Después, la mayoría tuvimos la fortuna que conseguimos trabajo muy rápido, e incluso con la literatura. Algunos empezamos a ser talleristas de creación literaria, otros como profesores. ‘Beto’ Murgas se las desquitó completa; cada vez que iba a una parranda con nosotros, no era capaz de gastar, se hacía el loco. Esa fue su venganza, recuerda.

De los escritos resultantes de los talleres de creación literaria, le han publicado varios en algunas antologías entre el 2011 y el 2012. Ya en el 2013, publica ‘Cine sin crispeta’, una recopilación de reseñas muy íntimas y particulares de libros y películas que le llamaban la atención. Las juntó, les montó una portada y la distribuyó digitalmente entre sus amigos. Así consiguió que fuera muy leída.

Carlos César actualmente es reconocido por su trabajo de promoción y apoyo cultural desde un emprendimiento llamado Tlön Bar que tiene desde el 2014 con su hermano, y especialmente, desde su activismo ciudadano en temas como la paz, el medio ambiente y otros temas de interés social. Es especialista y magister en derecho público de la Universidad del Norte. También se desempeña como docente de la Fundación Universitaria del Área Andina y en la Universidad de Santander, en las áreas de derecho constitucional, sociología jurídica nuevas tendencias constitucionales y derecho ambiental.

Su trabajo en la Unidad de Justicia Transicional de la Fiscalía General de la Nación, sin duda, influyó en la construcción del cuento ‘El miedo se pudre en tu garganta’. En esa unidad especial se conocen los casos que tienen que ver con los desmovilizados de las Autodefensas, tanto de postulados (cabecillas que cometieron u ordenaron delitos atroces) o desmovilizados (quienes no cometieron delitos atroces, pero hicieron parte del grupo ilegal), es decir, patrulleros, cocineros, etc.  

“Estar allí me ha permitido conocer muchas experiencias, sobre todo de las víctimas porque nosotros atendemos más que todo, víctimas. Ellas tienen unas historias tremendas, muy fuertes. Este es un cuento del conflicto armado. Yo lo que retrato ahí es lo que ha pasado en este país, pero es una crítica también al Estado, a lo corrupto que ha sido. Mi critica es como las Autodefensas que es un grupo al margen de la ley estaba aliado con agentes del Estado, en este caso, con el DAS”.

Uno de los narradores de ‘El miedo se pudre en tu garganta’ es Javier, una víctima que tiene que irse del país, se convierte en otra persona y regresa a contar lo que sucedió con su familia y su vida, tratando de resarcirse de una manera digna. No es una historia real, pero sí basada en varios hechos reales conocidos en su día a día y a los cuales él agrega un ingrediente propio que logra contundencia en esa transformación literaria de lo que ha vivido en su trabajo. “A mí me quedaba fácil escribirlo. Además, el cuento tiene algo muy interesante y es que tiene la estructura de lo que es un registro de un hecho. Un registro de un hecho es cuando una víctima llega a decir, a mí en tal año me pasó tal cosa y este hecho fue cometido por tal grupo”, explica.

Ese enfrentamiento entre la víctima y el victimario que es un agente del Estado, eso también lo invento, pero al mismo tiempo, eso ha sucedido realmente porque está comprobado que exmiembros del DAS apoyaban a los paramilitares, lo que no se ha conocido es que una víctima se haya enfrentado con el victimario de la forma en que el cuento lo narra. “No sé si así ha sucedido, pero era la forma de darle un trato especial a la historia. Yo no podía escribir una historia plana, yo tenía que transformarlo en literatura”.

El jurado calificador destacó la narración en segunda persona del cuento. Al respecto, el autor considera que es una narración fuerte y cuestionadora que le permitió señalar al protagonista, aspecto que le dio intensidad a la historia. En este, también resalta la utilización de un lenguaje diáfano, tranquilo, suave, normal y hasta vulgar, en la narración de la víctima. Era necesario que el lector común lograra identificarse con el personaje.

Respecto al concurso, ya había participado en tres oportunidades anteriores, siempre con la intención de ganarlo, hoy sabe que no era el momento. En el año 2016 participó con ‘El goce’, un cuento que fue publicado en dos antologías y que perfeccionado dio origen a ‘El miedo se pudre en tu garganta. Cuando escribió ‘el goce’, era otro escritor, menos maduro si se quiere. En el tiempo que escribió el cuento ganador del XI Concurso Departamental de Cuento Corto, ya comenzaba a tener una voz propia como narrador y a tener mejor manejo de ciertas técnicas narrativas.

A Carlos César le gustaría volver a dirigir talleres de creación literaria pero primero, quiere ser escritor, para eso desea consolidar una obra; es decir, con voz literaria propia. Quiere que sea un libro donde recopile cuentos cortos y apenas empieza a construirlo a partir de este cuento porque cree que si quiere hacer literatura tiene que escribir cuento y novela; los otros géneros literarios, le ayudan a consolidar su aspiración.

Con relación al premio recibido, expresa estar muy contento porque es un reconocimiento a un esfuerzo y lo está disfrutando pero que después de haber participado tres veces, se acostumbró a la derrota. “Con los amigos del grupo ‘Jauría’, llegamos a la conclusión que uno comienza a ganar concursos cuando se acostumbra a la derrota. Cuando me acostumbré a perder, comencé a ganar”.

 

Samny Sarabia

@SarabiaSamny

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