Literatura

De viajeros y visitados: la cuestión de la representación en la narrativa de viaje

Angélica González Otero

23/01/2019 - 08:30

 

De viajeros y visitados: la cuestión de la representación en la narrativa de viaje

 

La narrativa de viajes nos lleva a la irremediable postulación de dos actantes al extremo de su configuración: el sujeto que viaja y los sujetos que lo reciben, llamados locales, nativos, residentes o visitados. En esta “dialéctica” entre visitados y viajeros se establecieron las temáticas de la presente investigación.

Ante todo se quiso realizar una lectura crítica de las obras en que se dejara de lado lo que Mary Louise Pratt llama “mimesis crítica” y que surge de la extrema identificación con el sujeto viajero (muy común en los análisis de este tipo de literatura) para así poder ampliar el espectro crítico, no sólo valorando al viajero y su posición en el relato, sino incluyendo todos esos elementos por fuera del viajero, todo lo que está al otro lado de la balanza: el mundo que recibe al viajero, que lo confronta y lo obliga a la interrelación: “Cada relato de viajes tiene su propia dimensión heteroglósica: su conocimiento no surge de la sensibilidad y el poder de observación de un viajero sino de su interacción y su experiencia habitual, dirigidas y controladas por los ‘viajados’, quienes trabajan desde su propia comprensión del mundo” (Pratt, 239).

Es por esto que se hace necesario descubrir y nombrar las conexiones y los encuentros donde viajeros y visitados se compenetran, como otra posibilidad para comprender de una forma más totalizante la propuesta del relato de viaje; cómo se manifiesta el mundo de esos “viajados”, su voz, su presencia implícita o explícita dentro del relato. Este mundo visitado–asimilado en esta investigación como las regiones, los sujetos, los espacios geográficos– permea y altera las representaciones que los sujetos viajeros realizan en sus obras sobre las regiones.

El problema de la representación, de cómo se visualiza al otro –residente, visitado–, es uno de los asuntos que se atraviesan en el género de la literatura de viajes. En la representación encontramos relatados perfiles y rostros de pueblos y culturas; estas identidades se organizan y se elaboran en la escritura como un supuesto de “realidad” y “verdad”. Sin embargo, no son más que creaciones que los sujetos, en este caso el sujeto viajero, instauran como nociones privilegiadas de los territorios viajados.

La construcción de la representación es problemática puesto que está asociada a los patrones sociales, valores, lugar de enunciación, sexo y educación del escritor viajero: asuntos que condicionan el discurso narrativo. Para Edward Said, todo viajero que desee enfrentarse a los retos de la representación debe sentirse portador de una “autoridad”, que a la vez embarga todos los condicionamientos que el sujeto carga consigo: situación social, histórica y cultural. “La autoridad no tiene nada de misterioso o natural; se forma, se irradia y se difunde; es instrumental y persuasiva; tiene categorías, establece cánones del gusto y los valores; apenas se puede distinguir de ciertas ideas que dignifica como verdades y de las tradiciones, percepciones y juicios que forma, transmite y reproduce” (Said, 43).

El escritor viajero no puede escapar de esta “autoridad” a la hora de querer representar, describir, lo que ve y en esta acción de representación no puede evadirse de una toma de posición frente a lo que desea representar y cómo lo desea hacer. Resultado de esto es que debemos descartar la verdad unívoca, un “gran original” –como dice Said– de las culturas. Ya que no hay “versiones naturales o reales de las culturas” hay representaciones.

La valoración que el escritor viajero le da al otro dentro de su “autoridad” para representar está sujeta a la visión preconcebida que se ha hecho de ellos; esta valoración puede, o no, ajustarse a “la realidad” del otro, sobre todo cuando la relación entre ambos, viajeros y visitados, se da en términos de lejanía y desconfianza, lo que hace factible que lo exótico aparezca en el testimonio, ya sea en forma de ideal o de rechazo:

“Los mejores candidatos al papel ideal exótico son los pueblos y las culturas más alejadas y más ignoradas. Pero, el desconocimiento de los otros, la negativa a verlos como son, difícilmente pueden considerarse formas de valorar […] El conocimiento no es compatible con el exotismo, pero el desconocimiento es, a su vez, irreconciliable con el elogio a los otros; y, sin embargo, esto es precisamente lo que el exotismo quiere ser, un elogio en el desconocimiento. Tal es su paradoja constitutiva”. (Todorov, 306)

Todorov también propone ideas útiles del exotismo a través de su asociación con el erotismo, donde es factible analizar la relación entre el viajero y el mundo femenino, presente de manera constante en las narraciones de viajes de todos los siglos y donde prevalecen relaciones condicionadas por el poder y el dominio masculino, más que relaciones de encuentro e integración con la mujer, algunas veces asociadas a objetos eróticos, tan sólo portadores de placer sexual: “Esta selección desdoblada del hombre a la mujer y del europeo al extranjero no es en forma alguna simétrica, ni podrá serlo: una experiencia consagrada a la búsqueda de impresiones implica, como se ha visto, que el viajero sea el único ser humano que se eleva a la dignidad de sujeto; la mujer no es más que el primero entre los objetos de su percepción” (310).

La mujer, en su cualidad de otro frente a lo masculino, posee un especial atractivo para el viajero y no puede pasarse por alto en la representación; el viajero no puede obviarla ya que comúnmente está presente de alguna forma en la experiencia del viaje y es un punto fácilmente exotizable y, por lo mismo, invisibilizado y desconocido.

 

Angélica González Otero

Pontificia Universidad Javeriana

Acerca de esta publicación: El artículo titulado “ De viajeros y visitados: la cuestión de la representación en la narrativa de viaje ”, de Angélica González Otero, corresponde a un capítulo del ensayo académico “ La literatura de viajes en Colombia ” de la misma autora.

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