Literatura

Delimitación del discurso ensayístico

Delia Barreiro Pérez

27/02/2019 - 04:50

 

Delimitación del discurso ensayístico

 

Con la intención de excluir al ensayo del campo de la literatura, se lo ha considerado un género “impuro”. Sin embargo, y a pesar de su hibridez, el ensayo es una manifestación literaria; el conflicto que mantiene con otros géneros o especies literarias aún no ha sido planteado con claridad, y así se suele llamar “ensayo” a lo que en rigor no lo es: discurso, estudio crítico, tratado, monografía. Theodor Adorno, Jacques Leenhardt y Gyorgy Lukács coinciden en que, si bien no es un género bien delimitado, no comparten la idea de considerarlo un género “menor”, alegando, entre otras cosas, su proximidad a la retórica o los llamados “géneros de persuasión”.

Además de escapar a las normas rígidas, el ensayo admite infiltraciones desde fuera y asimila elementos de otros discursos como la política, filosofía, ciencia, historia, arte, del mismo modo que teorías, conceptos y hasta experiencias individuales o comunitarias. Constantemente el ensayo incursiona en terrenos ignorados, cruzando los límites de lo literario, de modo que la noción de género —siempre discutida— resulta otra vez de escasa utilidad para designar una realidad en apariencia “anárquica” como la del discurso ensayístico.

La mayoría de los autores coinciden en caracterizarlo como aproximación, tanteo, acercamiento; nada presupuesto, sino tentativas al azar.

Históricamente, el ensayo está emparentado con la retórica y, desde el siglo XVIII, con la “literatura” al entrar en el campo de la estética. Caracterizado por sus modalidades fluctuantes, el discurso ensayístico se entrecruza permanentemente con otros discursos y/o disciplinas.

Ensayo y filosofía se interceptan toda vez que el ensayo literario roza temas filosóficos, pero los separa el grado de profundización del discurso filosófico, la coherencia y el rigor sistemático observados por éste, así como la precisión, propios de una disciplina científica. En el ensayo, por el contrario, incursionan las presencias de la espontaneidad y de la improvisación.

Suelen convivir también el ensayo, el tratado y la monografía, debido a que el ensayista suele exponer nociones para comunicar sus opiniones acerca de un determinado tema. Se distinguen por la “libertad” que caracteriza el discurso del ensayo, que lo aleja del desarrollo riguroso y ordenado del tratado o la monografía. Tienen como rasgo común las afirmaciones, juicios y objeciones a doctrinas o aseveraciones ajenas. Los separa el lenguaje utilizado: unívoco, denotativo y lo más preciso posible en el tratado y la monografía, plurívoco y connotativo en el ensayo.

Vitier diferencia al ensayo del estudio crítico y destaca que “el estudio crítico es trabajo de examen frío, de indispensable erudición y de método severo”, mientras que el ensayo prescinde, la mayoría de las veces, de citas y notas bibliográficas, que forman parte del bagaje erudito propio de todo estudio crítico.

Se hace difícil distinguir el artículo periodístico del ensayo breve por la estrecha relación que existe entre periodismo y ensayo. La diferencia en la extensión no es, en principio, relevante; son características esenciales del artículo, el tratamiento de temas de actualidad y de interés para el público lector, cierto carácter circunstancial y la utilización de un estilo particular y propio del discurso periodístico.

En algunos casos, el ensayo se entrecruza con la memoria y la autobiografía; la memoria íntima, como la autobiografía, incluyen la justificación de la propia personalidad o su explicación al menos: en ambas el yo es el único protagonista, mientras que en el ensayo no ocurre así, sino que admite gran variedad de temas.

Del mismo modo, es difícil a veces distinguir el ensayo de la literatura de viajes, especialmente cuando ésta excede el simple apunte de viaje, hasta llegar a incluir ingredientes propios del discurso ensayístico.

Este breve recorrido por las zonas de intersección del discurso ensayístico con algunos de los discursos, géneros y/o disciplinas con los que suele entrecruzarse, nos permite —sin pretender ser concluyentes— desnudar con claridad la flexibilidad intrínseca de su estructura, razón de su problemática identificación.

 

Delia Barreiro Pérez

Profesora (San Felipe, Yaracuy). Licenciada en educación egresada de la Universidad de Carabobo (Venezuela)

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Es Tiempo de poesía (y de compartir versos): detalles de la convocatoria 2018

Es Tiempo de poesía (y de compartir versos): detalles de la convocatoria 2018

  Desde el año 2015, PanoramaCultural.com.co ha tenido el gusto de apoyar y difundir un proyecto internacional que hace de la Lit...

Tiempo de poesía (2016): la aventura literaria continua

Tiempo de poesía (2016): la aventura literaria continua

La literatura sólo puede concebirse como un puente entre culturas. Y por eso, en el Día del Idioma, deben destacarse aquellos proye...

Cuarenta y Tres metros

Cuarenta y Tres metros

Fue suficiente un roce de miradas para que nos conectáramos desde las dos orillas de un río de personas y mesas. Aquella  mujer esta...

El Padre y el colonialismo en

El Padre y el colonialismo en "El africano" de Le Clézio

Esta semana estará en el Hay Festival, como invitado de honor, el francés Le Clézio, Premio Nobel de Literatura 2008; pero más que ...

El erotismo en la pluma de la musulmana Salwa al Neimi

El erotismo en la pluma de la musulmana Salwa al Neimi

  Las Mil y una noches, es una referencia literaria universal, que no necesita presentación. Es un libro de un gran erotismo y sen...

Lo más leído

El Bogotazo, 9 de abril de 1948: el relato de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán en la prensa

Yeison Yamir Martínez Mejía y Peter Henry Ortiz Garzón | Historia

La política, el bogotazo y la muerte de la esperanza

Carlos Alberto Salinas Sastre | Historia

Consejos para jóvenes escritores

José Luis Hernández | Literatura

Pastor López: el verdadero pastor de la música tropical

Alfonso Osorio Simahán | Música y folclor

Jorge Oñate, el cantante que grabó más clásicos vallenatos

Juan Rincón Vanegas | Música y folclor

Gitanos: érase una vez América

Ricardo Hernández | Pueblos

Visiones de Curramba, la bella

Eddie José Dániels García | Ocio y sociedad

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados