Literatura

Vida callada y otros 3 poemas de Luis Alberto Murgas

Redacción

15/07/2019 - 05:10

 

Vida callada y otros 3 poemas de Luis Alberto Murgas
El poeta Luis Alberto Murgas / Foto: archivo PanoramaCultural.com.co

Nacido en 1965 en San Diego (Cesar, Colombia), el poeta Luis Alberto Murgas ha dedicado su vida a las letras. En el departamento del Cesar, su nombre se asocia naturalmente al taller de literatura Relata que dirige desde hace poco más de diez años, pero también con el Café literario Vargas Vila (de San Diego) del cual es miembro fundador.   

Graduado en Filosofía y Letras de la Universidad Santo Tomás de Bogotá, es también profesor de Literatura en la Universidad Popular del Cesar y coordinador del taller ‘Libertad bajo palabra’ en Valledupar; un programa de creación literaria realizado por el Ministerio de Cultura en todas las penitenciarías de Colombia.

Ha publicado cinco libros: ‘Errancia del agua’, ‘Hoja de Hayo’ (traducido al iku o lengua arhuaca), ‘Epifanía de la luz’, ‘Vincent Van Gogh o carta al rojo blanco de cuchillo’, y “El oscuro sendero del ombligo”.

En este espacio divulgamos cuatro poemas de su creación, cuatro poemas que recrean una dulce fuente de sensaciones e invitan a la contemplación.

 

Vida callada

El reloj de arena

Vierte entre sus dos abismos

La soledad del desierto

En el vacío de esos dos espacios

Relativamente cortos

Es menos vida lenta

Y, mientras

El tiempo surca un doble silencio

 

Vida callada

 

Silencio que habla

La memoria del pájaro se oculta

En el Silencio de la piedra apagada.

 

El pájaro no vuela

Su trino se vuelve hueso duro.

 

Misterio de un vuelo detenido

En las lejanas lindes del abismo.

 

Caligrafía en la costra de los siglos:

Silencio que habla.

 

El pájaro guarda su nombre

En el grito espeso de la piedra.

 

Pterodáctilo: “dedo alado” que vuela por la recta larga

Y torcida del tiempo.

 

Piedra reposada

La cáscara desolada del silencio

Sombra de un jaguar

Cubierto de relámpagos

Que detiene el vuelo en la pupila

Alas cerradas, voz cenicienta

Selatropo apagado o flor oscura

Quietud de piedra reposada.

 

Grito apagado

El río de la piedra fluye

Y nos abandona con su vuelo

Traza una curva de silencio

Fiel a la desnudez de la tierra.

Después de haber sido quetzal

que fulgura

Cae como ángel abandonado de cielo

Solo deja una marca de grito apagado.

 

PanoramaCultural.com.co  

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