Literatura

Grandes poemas sobre la amistad

Redacción

30/09/2019 - 05:55

 

Grandes poemas sobre la amistad

 

La amistad es uno de las relaciones de afecto que más conmueve. La amistad ha sido valorada en el Arte desde la antigüedad, siendo objeto de reflexión e investigación tanto desde la filosofía como de diferentes ciencias. Este concepto ha sido también la inspiración de numerosas obras artísticas, incluyendo poesías que tratan de reflejar la importancia de tener un verdadero amigo.

A continuación, les presentamos nueve poemas de amistad de gran belleza, que pueden leerse para buscar la inspiración o reflexionar sobre la importancia de esas personas que nos rodean y a las que nos une el afecto.

1. Amistad, de Carlos Castro Saavedra (Colombia)

Amistad es lo mismo que una mano que en otra mano apoya su fatiga y siente que el cansancio se mitiga y el camino se vuelve más humano.

El amigo sincero es el hermano claro y elemental como la espiga, como el pan, como el sol, como la hormiga que confunde la miel con el verano.

Grande riqueza, dulce compañía es la del ser que llega con el día y aclara nuestras noches interiores.

Fuente de convivencia, de ternura, es la amistad que crece y se madura en medio de alegrías y dolores.

 

2. Algunas amistades son eternas, de Pablo Neruda (Chile)

Algunas veces encuentras en la vida una amistad especial: ese alguien que al entrar en tu vida la cambia por completo.

Ese alguien que te hace reír sin cesar; ese alguien que te hace creer que en el mundo existen realmente cosas buenas.

Ese alguien que te convence de que hay una puerta lista para que tú la abras. Esa es una amistad eterna…

Cuando estás triste y el mundo parece oscuro y vacío, esa amistad eterna levanta tu ánimo y hace que ese mundo oscuro y vacío de repente parezca brillante y pleno.

Tu amistad eterna te ayuda en los momentos difíciles, tristes, y de gran confusión.

Si te alejas, tu amistad eterna te sigue.

Si pierdes el camino, tu amistad eterna te guía y te alegra.

Tu amistad eterna te lleva de la mano y te dice que todo va a salir bien.

Si tú encuentras tal amistad te sientes feliz y lleno de gozo porque no tienes nada de qué preocuparte.

Tienes una amistad para toda la vida, ya que una amistad eterna no tiene fin.

 

3. Amigo mío, de Antoine de Saint-Exupéry (Francia)

Amigo mío, tengo tanta necesidad de tu amistad. Tengo sed de un compañero que respete en mí, por encima de los litigios de la razón, el peregrino de aquel fuego.

A veces tengo necesidad de gustar por adelantado el calor prometido Y descansar, más allá de mi mismo, en esa cita que será la nuestra.

Hallo la paz. Más allá de mis palabras torpes, más allá de los razonamientos que me pueden engañar, tú consideras en mí, simplemente al Hombre, tú honras en mí al embajador de creencias, de costumbres, de amores particulares.

Si difiero de ti, lejos de menoscabarte te engrandezco. Me interrogas como se interroga al viajero,

Yo, que como todos, experimento la necesidad de ser reconocido, me siento puro en ti y voy hacia ti. Tengo necesidad de ir allí donde soy puro.

Jamás han sido mis fórmulas ni mis andanzas las que te informaron acerca de lo que soy, sino que la aceptación de quien soy te ha hecho, necesariamente, indulgente para con esas andanzas y esas fórmulas.

Te estoy agradecido porque me recibes tal como soy. ¿Qué he de hacer con un amigo que me juzga?

Si todavía combato, combatiré un poco por ti. Tengo necesidad de ti. Tengo necesidad de ayudarte a vivir.

 

4. Poema a un amigo (Desconocido)

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y compartirlo contigo.

No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro. Pero cuando me necesites estaré junto a ti. No puedo evitar que tropieces. Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.

Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos. Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz. No juzgo las decisiones que tomas en la vida. Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.

No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar, pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser. Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo. En estos días oré por ti... En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas.

Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba.

Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran. Es lo que siento por todos ellos.

Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la alegría que sienten al verme.

Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la serenidad, en estos días pensé en mis amigos y amigas, entre ellos, apareciste tú.

No estabas arriba, ni abajo ni en medio. No encabezabas ni concluías la lista. No eras el número uno ni el número final.

Lo que sé es que te destacabas por alguna cualidad que transmitías y con la cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida.

Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista. Basta que me quieras como amigo. Entonces entendí que realmente somos amigos. Hice lo que todo amigo: Oré... y le agradecí a Dios por ti. Gracias por ser mi amigo

 

5. Poema de la amistad, de Octavio Paz (México)

La amistad es un río y un anillo. El río fluye a través del anillo.

El anillo es una isla en el río. Dice el río: antes no hubo río, después sólo río.

Antes y después: lo que borra la amistad. ¿Lo borra? El río fluye y el anillo se forma.

La amistad borra al tiempo y así nos libera. Es un río que, al fluir, inventa sus anillos.

En la arena del río se borran nuestras huellas. En la arena buscamos al río: ¿dónde te has ido?

Vivimos entre olvido y memoria: este instante es una isla combatida por el tiempo incesante

 

6. Amigos que por siempre nos dejaron, de Edgar Allan Poe (EEUU)

Amigos que por siempre nos dejaron, caros amigos para siempre idos, fuera del Tiempo y fuera del Espacio! Para el alma nutrida de pesares, para el transido corazón, acaso

Aunque es más conocido por sus novelas, Edgar Allan Poe también realizó diversas poesías. En este corto ejemplo observamos cómo el autor expresa la tristeza que le embarga al contemplar cómo entierran a un amigo.

 

7. Amistad a lo largo, de Jaime Gil de Biedma (España)

Pasan lentos los días y muchas veces estuvimos solos. Pero luego hay momentos felices para dejarse ser en amistad.

Mirad: somos nosotros.

Un destino condujo diestramente las horas, y brotó la compañía. Llegaban noches. Al amor de ellas nosotros encendíamos palabras, las palabras que luego abandonamos para subir a más: empezamos a ser los compañeros que se conocen por encima de la voz o de la seña.

Ahora sí. Pueden alzarse las gentiles palabras -ésas que ya no dicen cosas-, flotar ligeramente sobre el aire; porque estamos nosotros enzarzados en mundo, sarmentosos de historia acumulada, y está la compañía que formamos plena, frondosa de presencias. Detrás de cada uno vela su casa, el campo, la distancia.

Pero callad. Quiero deciros algo. Sólo quiero deciros que estamos todos juntos. A veces, al hablar, alguno olvida su brazo sobre el mío, y yo aunque esté callado doy las gracias, porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.

Quiero deciros cómo trajimos nuestras vidas aquí, para contarlas. Largamente, los unos con los otros en el rincón hablamos, tantos meses! que nos sabemos bien, y en el recuerdo el júbilo es igual a la tristeza. Para nosotros el dolor es tierno.

Ay el tiempo! Ya todo se comprende.

 

8. Poema 8, de John Burroughs (EEUU)

Aquel quien, cuando te vas, te extraña con tristeza Aquel quien, a tu retorno, te recibe con alegría Aquel cuya irritación jamás se deja notar Ese es a quien yo llamo un amigo.

Aquel quien más pronto da que pide Aquel quien es el mismo hoy y mañana Aquel quien compartirá tu pena igual que tu alegría Ese es a quien yo llamo un amigo.

Aquel quien siempre está dispuesto a ayudar Aquel cuyos consejos siempre fueron buenos Aquel quien no teme defenderte cuando te atacan Ese es a quien yo llamo un amigo.

 

9. Los amigos, de Julio Cortázar (Argentina)

En el tabaco, en el café, en el vino, al borde de la noche se levantan como esas voces que a lo lejos cantan sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino, dióscuros, sombras pálidas, me espantan las moscas de los hábitos, me aguantan que siga a flote entre tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído, y los vivos son mano tibia y techo, suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra, de tanta ausencia abrigará mi pecho esta antigua ternura que los nombra. 

 

PanoramaCultural.com.co 

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