Literatura

“El librero del siglo XXI tiene que ser lo más múltiple posible": Jordi Carrión

Johari Gautier Carmona

17/03/2020 - 05:45

 

“El librero del siglo XXI tiene que ser lo más múltiple posible
El escritor Jordi Carrión / Foto: Xavi Carrión

Además de ser un ensayista meticuloso, Jordi Carrión es un hombre puntual. Son las nueve y diez cuando entra por la puerta de la sede de la Universidad Pompeu Fabra en calle Balmes para nuestra entrevista. Tras un saludo expresivo, le señalo un lugar discreto, él se detiene y me recuerda una de las prioridades del día: “Necesito un café”.

De haberlo planeado con más tiempo, podríamos haber quedado en una librería para hablar de “Contra Ámazon” (Galaxia Gutember, 2019), la última de sus publicaciones (y el tema que nos reúne), pero hubiese sido quizás demasiado compuesto y acartonado. Las cosas de último minuto salen perfectas. El café es definitivamente el mejor acompañante de los libros y las charlas.

Cruzamos la calle y, allí, en el fondo de una luminosa cafetería de barrio donde florecen los capuccinos, el autor de “Librerías” y “Barcelona: El libro de los pasajes” responde a algunas de las preguntas surgidas a lo largo de una lectura llena de anotaciones y reflexiones.

“Contra Amazon” no es un libro convencional. Es una recopilación de ensayos y crónicas escritas a pulso que denotan un esfuerzo continuado por entender y reconstruir los engranajes del mundo de las librerías. Es la huella de un escritor que viaja de librería en librería, y de libro en libro, sin mirar el kilometraje.  

Llevas una trayectoria de defender el libro y las librerías como espacio de desconexión. ¿Cómo y en qué momento surgió esa necesidad?

Con el cambio de siglo hemos asistido en fases sucesivas, y cada vez más aceleradas, a la suplantación del mundo físico por el mundo virtual y digital. Yo escribo “Librerías” en el 2012, lo publico en 2013, en ese momento empiezo a observar que las redes sociales han invadido mucho territorio de lo real. Todavía no había llegado Amazon a España, o no era fuerte, y cuando Amazon se consolida en España, esto se multiplica. Ahí es cuando entiendo que no hay que llamar a abandonar lo digital, pero sí que hay que recordar que lo más razonable es la convivencia.

En un manifiesto que sirve de introducción, dices textualmente que “en Amazon no hay libreros”. ¿Crees que pueda desaparecer algún día la figura del librero?

Sí, claramente, porque han desaparecido los animales prehistóricos y se extinguen las estrellas. Lo que ocurre es que va a tardar mucho más de lo que la lógica de Amazon reclama. Yo creo que durante el siglo XXI va a haber una clara convivencia entre la prescripción algorítmica y la prescripción humana, es decir que las figuras del librero, del bibliotecario y el profesor van a seguir teniendo sentido. Lo que está claro es que el librero se tiene que transformar para poder competir con los estímulos y los premios de lo digital. En este sentido, yo diría que ahora mismo, en la tercera década del siglo veintiuno, el librero tiene que ser más DJ que nunca, saber remezclar, saber trasvestirse, cambiar su disfraz de prescriptor cultural por un disfraz de animador emocional, su disfraz de terapeuta por un disfraz de gestor cultural. El librero del siglo XXI tiene que ser lo más múltiple posible. No sé en la próxima década a qué nuevo reto tenga que enfrentarse, pero está claro que esto constantemente cambia y tú tienes que reinventarte también.

En algunas de las crónicas incluidas en “Contra Amazon” hablas de que, para arbitrar un partido, cuando todavía eras niño, tuviste que irte a la biblioteca y buscar la información entre libros. Hoy, posiblemente ningún niño haría esto, porque en Google se encuentra casi todo. ¿Crees que la “Cultura del click” podría estar empoderando el usuario para, de alguna forma, sustituir al librero?

Yo creo que, en términos de auto-formación o auto-didactismo, Internet es increíble. Los tutorials en Youtube son un pozo sin fondo para crecer intelectualmente y profesionalmente. A mi entender, el librero y el bibliotecario van a llegar después. Internet te da mejores herramientas que los libros y que las bibliotecas en la infancia y adolescencia, pero, cuando después necesitas construir un marco de estudios para lo que has aprendido, ahí llegas a los libros. De modo que son fuentes complementarias.

En este mundo digitalizado en el que las redes sociales tienen un papel preponderante, y en el que tú también te expresas con una voz influyente sobre librerías y libros, ¿no has sentido alguna vez que eres un librero en potencia o una suerte de nuevo librero?

Yo la verdad es que no me veo nada influyente. Estamos en un ecosistema con tantas voces, tantos prescriptores y tantas opiniones, que no creo que haya realmente ya voces demasiado influyentes, y eso es interesante porque la escala de influencia natural o normal es la de un librero. El librero influye en su pequeña comunidad de mil clientes cómplices y de cinco mil clientes que van pasando.

Con mis tweets, con mis reseñas, con mis artículos, y con mis libros, que siempre incluyen recomendaciones de lecturas, sí es cierto que puedo parecer el equivalente de un librero que intenta contaminar a sus lectores de las lecturas que a él le parecen más relevantes. En todos mis artículos y en todas mis publicaciones, hay libros recomendados, de modo que tengo espíritu de librero sin librería y lo que quiero es contagiar el entusiasmo que a mí me han provocado ciertas lecturas.

¿Tienes también muy presente ese espíritu viajero? (Dentro de ese triángulo completo: viajero – lector – librero)

Es fundamental la apertura mental del viaje. Yo ahora viajo mucho menos. Estoy muy centrado en mi pantalla, pero creo que el viaje va por dentro. Lo que importa es que siempre puedas estar pensando en literaturas o narrativas que trascienden por completo tus fronteras mentales. Aunque yo viaje menos, no dejo de leer autores y autoras latinoamericanos, no dejo de estar informado de lo que se está publicando en Asia o Australia, y esa idea de que un lector viajero pueda estar sedentario físicamente es interesante.       

Mencionas en tu libro una campaña fundamental en España en la que Coca-Cola emitió un mensaje para proteger o recuperar a los bares en “situación de riesgo”. Haces un paralelo muy pertinente con las librerías. ¿Por qué crees que las grandes editoriales no se han puesto de acuerdo con eso de rescatar las librerías?

Hay varios elementos. La hipocresía, porque no quieren renunciar al negocio que hacen a través de Amazon. Otro es el egoísmo, porque no quieren renunciar a sus márgenes de beneficio. Para Planeta o Random House no sería nada una campaña en televisión dedicada a las librerías, pero, al parecer, no quieren renunciar a ese dinero y quieren sólo gastarlo en negocios directos que reporten ganancias. Para mí sería fundamental que se llegara a ese consenso de que quien tiene que apoyar las librerías no sólo es el Estado, también son las editoriales que tienen los recursos económicos para hacerlo.

¿Puede considerarse como un miedo a mojarse?

Tienen miedo a defraudar Amazon por un lado, y, por otro, cada vez más las grandes editoriales están pensando en buscar fórmulas en términos numéricos y algorítmicos, pero no en términos humanos. Si las grandes editoriales olvidan que los lectores son seres humanos individuales, y que se nutre el negocio de agentes como el escritor o como el librero, estamos perdidos. Deberían tomar conciencia de ello.

Hablas en uno de los últimos ensayos de la necesidad de reinventar la librería en sí, y de mirar hacia modelos que asocian la librería con el museo y el espacio recreativo. También indicas un dato importante: y es que uno de los países más conectados a Internet en el mundo es posiblemente uno de los que menos lee (Corea del Sur). ¿Crees que podemos seguir el ejemplo de países súper-conectados que no son súper-lectores?

Bueno, la estadística necesita un contexto. Cuando se dice que en España o en Corea del Sur no se lee, se olvida que, tanto España como Corea del Sur, hace cincuenta años eran países pobres. De modo que hay que comparar cada caso. Yo diría que en Corea del Sur se han dado cuenta que la hiperconexión y la riqueza económica solamente tienen un sentido si hay un sustrato cultural fuerte detrás y están trabajando con bibliotecas y librerías para dotar al país de esa estructura cultural. España debería hacer lo mismo. Cuanto más informada está una persona, cuanto más lee o más culta es una persona, más consumo cultural va a desear. No es descabellado pensar que, al igual que muchos lectores hemos llegado a Internet o a las series de televisión después de haber leído muchos libros, que en el futuro muchos nuevos lectores lleguen a los libros después de haber estado hiperconectados, de haber visto mucha televisión por Internet o haber estado en las redes sociales. Esto está pasando con “El cuento de la criada” de Margaret Atwood, o con Juego de Tronos. Mucha gente está leyendo los libros después de haber visto la serie. Son nuevas rutas de creación de lectores que están ocurriendo y que son muy interesantes. 

¿Qué más te impresionó de Corea del Sur?

Lo que vi realmente en Corea –y que después refrendé en China–, es que el modelo cultural es Japón, y que muchos de los diseñadores, arquitectos, etc, que están creando librerías en China y Corea son japoneses. Creo que es una buena noticia que haya una influencia cultural de Japón en Asia, porque Japón es una potencia en cultura e imaginación. Esto es lo que más me fascinó. También descubrir que hay una nueva red de librerías y bibliotecas que no para de crecer.

En tiempos de pánico y de paranoia (como los de hoy con las alarmas al coronavirus), ¿quién gana? ¿Las librerías o Amazon? Y, de hecho, ¿Las librerías podrían ser un antídoto?

Las librerías, como los parques y como las bibliotecas, son claramente refugios de la nueva dinámica social en la cual Facebook, Tinder, Netflix o Idealista generan realidades alternativas para pasar horas y horas sin ningún tipo de conexión humana. Ésta es una lógica que lleva a la soledad y el aislamiento. En el momento en que te pones a pensar un minuto sobre lo que te aporta Amazon, rápidamente te das cuenta que son valores muy relativos. La inmediatez no es positiva en sí. El servicio a domicilio no es positivo en sí. Detrás del servicio a domicilio hay explotación laboral, detrás de la inmediatez hay una cancelación automática del deseo. De modo que, si analizas realmente lo que te da, llegas a la conclusión de que no te da tanto.

Cuando pase la euforia y las cosas se asienten, mucha gente volverá a las librerías. En mi caso, la paternidad ha sido muy importante. La paternidad me ha hecho volver, después de treinta años, a las librerías infantiles y ahí me he dado cuenta que el futuro tiene forma de vida infantil. Es fundamental que los niños tengan contacto con los libros desde muy pequeños y que desde pequeño tengan contacto también con Ipads y las series de televisión. Que entiendan que el mundo es un equilibrio entre estos dos planetas que están condenados a entenderse.

Para finalizar, en tu obra “Contra Amazon” hablas de la biblioteca que tienes en casa como un espacio donde vas colocando cerca de ti los autores que más quieres. ¿Los libros de tus hijos van entrando en tu biblioteca o hacen biblioteca aparte?

De pequeño no tenía biblioteca y, lentamente en la adolescencia, empecé a construir una biblioteca con libros propios en mi habitación. Me acuerdo que, cuando mis padres me regalaron una habitación nueva con mobiliario nuevo, empecé a convertir en fetiche el escritorio. Me sentaba a dibujar, a pintar, a escribir, en mi escritorio, y recuerdo con mucho cariño ese escritorio. Mis hijos no tienen escritorio todavía, pintan en la mesa del comedor, y en la habitación de ellos, aparte de los juguetes y las literas, lo que hay es un mueble que se ha ido vaciando de juguetes y se ha ido llenando de libros. Ya son varios centenares de libros, y eso nos ayuda a crear complicidades y también yo aprendo mucho. He descubierto un mundo que no conocía que es el mundo del Comic para niños. Ya no solo hay cuento ilustrado, también hay el comic secuencial para niños que es un mundo en expansión interesantísimo que he descubierto gracias a ellos. Me gusta la idea de que ellos duerman rodeados de libros. 

 

Johari Gautier Carmona 

@JohariGautier 

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