Literatura

Entre Cristo y una prostituta

Pepe Morón Reales

19/09/2012 - 11:40

 

¿Por qué me miras de ese modo? ¿Acaso nunca viste una mujer desnuda? Qué estoy diciendo... Las cosas que habrás visto. No creo que lo erecto de mis pezones sea algo que logre inquietarte. ¿Te gusta lo que ves? Estoy segura que si bajas de ese madero te perderás en deseos y descansarán tus ganas en mi piel. Como cualquier cliente disfrutarás enredado en mi cabello, con gotas de besos calmaré tu sed y entre el roce de nuestros cuerpos podrás aprender a dejar en mis manos todo tu espíritu. No seas tímido, reforcemos un poco la idea del verbo hecho carne. Pongámosle fin a tu castidad, hay que darse prisa y tocar el cansancio.

¡No agaches la mirada!

¿Está bien éste labial? No sé si usarlo por el color, leí en una revista que ya no está de moda.

Te voy a hacer una pregunta, contéstame con la verdad ¿Qué piensas del hombre? Del que miente, comete adulterio, mata… ¿Qué piensas del que te entristece, del culpable que estés en esa cruz…?

No tienes que responder. Tus gestos son suficientes.

¡Mira tu cara de sufrimiento! ¡No te hagas la víctima! Tú y tu Padre tienen la culpa de este desastre. Siempre con conceptos confusos y definiciones abstractas. Mereces cada uno de los clavos que atravesaron tus manos y los latigazos que marcaron tu espalda. ¡Claro! ahora por decir eso soy hereje, sacrílega, desvergonzada.

Lo acepto, no tengo vergüenza, ¿Tú la tienes? Hay cosas que no puedo entender. Mientras me pruebo un corpiño, doblo mis pantaletas o simplemente miro la luz de una lámpara de noche, me hago preguntas. ¿Criticar a Pilatos? Tú hiciste lo mismo. Lavarse las manos en una taza, cuando fuiste condenado a muerte, es tan malo como culpar a la humanidad de sus desgracias por el libre albedrío. El tazón reemplazado por un término, la libertad de elección, el lugar donde te lavas las manos siempre que te cuestionamos por algo.

En medio de este desorden no puedo encontrar mis pendientes. ¿El collar de piedras azules o la gargantilla de perlas? no me gusta mostrar necesidad, todos estos años he sido una puta con clase…

¿Qué pasa después de la muerte? El cura de la parroquia del parque dice que de seguir así me quemaré en el infierno. Debería estar preocupada, en mis cuentas hay ya dos abortos. No es por justificarme, no estaba preparada para ser mamá. Estuve mal, lo sé… no se volverá a repetir. Soy estéril, eso dijo mi ginecólogo después del último legrado. No debe ser bueno lo que me espera, cada día que pasa hago cosas que aseguran mi lugar en el abismo. No hay necesidad de infundir terror, de tu Padre heredaste la bipolaridad, ese Dios de amor que en cualquier momento te manda al carajo…

Pronto será el día de pasarnos cuentas…

El juicio final. Cuando recuerdes mis pecados saca un poco de tiempo para contestarme…

¿Dónde estabas cuando él me tocaba? ¿Qué hacías mientras ese maldito se embriagaba y sin ningún motivo golpeaba a mamá? De verdad contéstame. Noche tras noche cerraba mis ojos y los apretaba fuerte; “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre...” rezaba mientras sentía su jadeo en mi espalda y su olor a alcohol me volvía mujer. Al final de mi inútil ruego, mi piel temblaba y mi entrepierna sentía muy cerca su respiración. Todo el tiempo y la misma agonía, toda esa fe y un Dios ausente…

Mira las cosas que me haces decir. ¡Perdóname! De verdad, perdóname. Es solo que me siento defraudada, eras lo único en lo que creía y cuando te necesité no fuiste suficiente, te volviste nada. No puedo llorar, se está haciendo tarde y aún no estoy lista. Debo ser la primera prostituta que llega tarde al burdel. Los borrachos se ven después de las tres y esos son los que dejan en cualquier lugar su dinero.

Por mi no es mucho lo que puedas hacer. Piensa que todavía quedan quienes creen en tu palabra…

No soy nadie para darte consejos. Dejo la luz encendida para que no te sientas solo. Nos vemos después del amanecer…

 

Pepe Morón Reales

Sobre el autor

Pepe Morón Reales

Pepe Morón Reales

Habemos PepeM

La Paz (Colombia, 1984). Después de interrumpir su carrera de medicina en la ciudad de Barranquilla, viajó a Bogotá a estudiar comunicación social. Ahí descubre su gusto por el teatro y comienza a introducirse, de a poco, en el mundo de las tablas. En el año 2007 se radica en Buenos Aires para formarse como periodista y combina su aprendizaje histriónico con su fascinación por la literatura.

En el 2009 participa en el concurso de Argentores y Metrovía y abre su primer blog donde intenta mostrar algunos de sus trabajos. A mediados del mismo año comienza a escribir Muerte De Cruz, su primera novela y la publica a finales de 2010.

Los años siguientes se vinculó con Gramática Comunicaciones, encargados de redactar los suplementos de Pymes y arquitectura de los diarios Clarín y Nación.

En el año 2012 se radica nuevamente en Colombia y ahí se prepara para el lanzamiento de su segundo libro llamado El Juego del Ahorcado.

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