Literatura

El escritor que dejó de leer

José Luis Hernández

09/10/2012 - 06:00

 

Fernando Vallejo / Foto: Vanguardia.mxSiempre que se le pregunta a un escritor un consejo para prosperar en el ámbito de la literatura  -en ese oficio tan subjetivo que es el de narrar historias- la respuesta “leer mucho” aparece en algún momento.

La lectura es indiscutiblemente la base de todo. Sin ella no hay forma de aprender y, más en la literatura, donde los estilos, las narraciones y las vivencias de los autores adoptan una dimensión esencial.

Sin embargo, me ha llamado la atención últimamente algunos comentarios de autores quienes, impelidos por ciertas circunstancias, han dejado de leer para enfocarse única y exclusivamente en su ejercicio de escritura diario, cayendo así en el dilema que ya comentó el cronista Carlos Monsiváis: “Queremos que nos lean todos, pero no estamos dispuestos a leer a los demás”.

El último escritor en hacer esta confesión públicamente fue Fernando Vallejo –ganador del premio Rómulos Gallegos y el Premio FIL– quien reconoció no leer nada, y estar totalmente desinteresado por ello.

Hay una razón detrás de todo esto y sobre ese tema me gustaría reflexionar. Fernando Vallejo se muestra desencantado por la literatura y expresa la pérdida de interés de ciertos géneros literarios.

En algunas entrevistas concedidas en las últimas semanas, el autor colombo-mexicano reveló que la novela ya no refleja “lo dolorosa y terrible que es la vida”, aludiendo a las tendencias comerciales y mercantiles de la literatura.

Además, el autor dijo sentirse desengañado por la falta de profundidad de las novelas actuales. “La novela no alcanza a dar cuenta de la complejidad de la realidad”, expresó y eso debe ser puesto en su contexto.

Si Fernando Vallejo ha dejado de leer es porque ha llegado a un nivel de satisfacción personal que le invita a pensar que ya no encontrará nada nuevo en los libros. No aprenderá nada más con lo que está saliendo hoy en el mercado y con lo que seguirá saliendo

Los estándares de la literatura global que persigue unos claros fines de rentabilización pueden haber caído, es una posibilidad, o simplemente, las expectativas del escritor han seguido subiendo como todo científico o técnico lo haría en funciones de su trabajo.

Lo cierto es que, si nos ponemos a comparar la literatura de hoy con la del siglo XIX y principios del siglo XX, encontramos un abismo en la originalidad del contenido, en la humanidad y la exploración que se esconde detrás de cada frase. Los personajes y la realidad que incorporan las obras de Dostoievsky, Zola, Hugo, Asturias, Carpentier y otros que olvido, no han vuelto a igualarse y, por mucho que Houellebecq, Auster, Villoro o Roncagliolo se empeñen, no se ha logrado capturar la esencia de las vidas ajenas así como se hizo en aquellas épocas.

Existen varios motivos: primero las exigencias de las editoriales, que requieren temas vendibles y formatos más cortos. Pero también la capacidad de los autores para revolucionar la escritura así como lo hicieron Gustave Flaubert con Bovary o Dumas con la Dama de las Camelias.

Definitivamente, la literatura buena no está entre los mejores vendidos, y eso es quizás lo que Fernando Vallejo ha destapado con sus comentarios.

Sobre el autor

José Luis Hernández

José Luis Hernández

La Lupa literaria

José Luis Hernández, Barranquilla (1966). Abogado, docente y amante de la literatura. Ofrece en su columna “La Lupa Literaria” una perspectiva crítica sobre el mundo literario y editorial. Artículos que contemplan y discuten lo que aparece en la prensa especializada, pero aplicándole una buena dosis de reflexión y contextualización.

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