Literatura

Las columnas de Mary Daza encontraron su novela

Johari Gautier Carmona

20/08/2020 - 04:35

 

Las columnas de Mary Daza encontraron su novela

 

El deseo más grande de un escritor es ser recordado por lo que escribe. Lo decía incansablemente Gustave Flaubert. Escribir es, a final de cuentas, una extensión de la vida. O también otra vida que tuvimos (pero ampliada y proyectada a otros lugares).

La escritora Mary Daza comparte plenamente este postulado. En una conversación telefónica llena de anécdotas en la que pude presentarle mis impresiones sobre su más reciente novela, “Si me olvidas, no sabes lo que te puede pasar” (Oceana editores, 2020), la autora explica: “El otro día me preguntaron a qué aspiraba más tarde. Yo dije, bueno, por ahí dentro de 200 año, un muchachito, un joven se encuentra un libro amarillento y dice: mira así era este país antes”.

Dentro de ese esfuerzo permanente que hace el escritor por evidenciar la constancia de su ejercicio literario, el rescate de las columnas era inevitable. Ya Mary había reunido una gran parte de sus escritos publicados en el periódico El Pilón en un volumen que atesoraba en su biblioteca. Llevaba tiempo buscando la forma de volver a mostrarlas, pero no quería hacerlo de cualquier manera, en una simple publicación sinsentido con olor a refrito express.

La idea de fundirlos en una nueva novela se le presentó tras hablar con el Padre Luis Carlos Bermúdez Quintero (a quien dedica este libro). Con él intercambió algunas impresiones sobre la pandemia, cuando todavía esa tragedia global era un simple susurro (en enero del 2020). Más adelante, cuando el fantasma del covid-19 se abalanzaba sobre el continente americano, el Padre le impulsó a buscar el espacio para sentarse. “Pero estos días que van a pasar –le dijo–, ¿por qué no escribes?”. Esto terminó de convencerla. 

La pandemia del coronavirus pasó, de un momento a otro, de ser un catalizador a un escenario. Alana, la bella y valiente protagonista de la novela, una periodista que comparte muchas características con la autora –conoce Villanueva y Maunaure, y, además, publicó una novela sobre la violencia en Colombia–, se encuentra atrapada en un Valle de flores desolado por la virulencia de la pandemia.

La novela es una gran historia sobre el amor y la amistad. En ella, se esconde un amor prohibido, pero también el reflejo de una mujer con ganas de vivir plenamente (y a pesar de lo que digan los demás). Ahí se ve reflejado el romanticismo de Mary Daza que inunda toda la novela. Más allá de una trama con sorpresas en su desenlace, se afirma el ejercicio firme y paciente de los protagonistas de recurrir a las columnas de Alana para recordarla. El más romántico de los reflejos.

“Aquí las columnas son como un refuerzo a la nostalgia de los diálogos de los personajes. Cada vez que están hablando de algo, recuerdan una columna”, explica la escritora. Y ese refuerzo que describe la autora, se convierte también en la estructura porque termina dando ritmo y permite viajar en el espacio y en el tiempo.

La idea es ingeniosa. Escribir una historia para dar vida nuevamente a lo que se ha escrito hace años o décadas, es original. Le da frescura a lo pasado. Rescata el esfuerzo literario y el vanguardismo de antaño. Sin embargo, Mary Daza no esconde que el proceso fue altamente complejo. “No vayas a creer –me dijo–  la técnica es bastante fregada. Hay que ir acomodándolas [las columnas] con la historia”.

En esas columnas, se descubre de todo. Se encuentran referencias a la peste del olvido (sobre la cual escribió García Márquez), la música de Wagner, la muerte de Yulieta Samboni, la cercanía de los pueblos indígenas y una mención a una de las palabras más bellas del idioma español según Mary Daza: Conticinio. Es una apertura a la cultura general, pero, sobre todo: un acercamiento a la escritora. Ella es la que está presente en cada escrito. Ella es la que vibra detrás de cada opinión. Allí está la Mary nostálgica que ama la música clásica, que ama su tierra, que no se conforma, que busca y rebusca en los libros, en el idioma, en los paisajes. Allí también está la Mary que dice lo que piensa (incluso que la Sirena del río Hurtado en Valledupar no es tan bella).

Por todos estos guiños, y por ser un diálogo con la autora, “Si me olvidas, no sabes lo que te puede pasar” es una lectura que engancha y conmueve, escrita y publicada en un periodo histórico: el de la pandemia del coronavirus. Un virus que siempre está ahí, que late en cada página, pero al que se sobrepone el amor.

Sí, ahí también está Mary: el amor y la amistad están por encima de ese virus.

 

Johari Gautier Carmona

@JohariGautier

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