Literatura

El abismo en el que crecen flores

Diego Niño

03/05/2021 - 04:45

 

El abismo en el que crecen flores
Portada de la novela “Es mejor no preguntar”, de Sergio Ocampo Madrid

 

Es la primera vez, en veinte años de docencia y treinta de lector, que encuentro un retrato de la juventud. La novela “Es mejor no preguntar”, de Sergio Ocampo Madrid (Planeta, 2018), desarrolla sus matices, filos y grietas a través de la vida de Jacobo y Nicoleta. Es un trabajo meticuloso que no escatima en detalles ni búsquedas. Este exige ensamblar toda la información sin ser repetitivo ni agotar al lector. Se necesita alma de cirujano para acomodar todo en espacios lo suficientemente pequeños para no agobiar, pero sin sacrificar la amplitud ni la profundidad del tema.

Para ilustrar lo que acabo de decir, piense en una escena en la que se desea establecer la relación de dos hermanas. La mayor (Nicoleta) es autoritaria, caprichosa, pendenciera y pataletosa. La menor (Daniela) ha crecido a su sombra, pero sin que ello le reste autonomía ni carácter. No queremos abrumar al lector con largas reflexiones sobre las relaciones entre hermanas ni mucho menos despechar el asunto con cuatro palabras: “Nicoleta odia a Daniela”. La escena debe suceder entre esos márgenes, ser dinámica y que estén bien dibujados el escenario y la atmósfera. Con esas variables Sergio escribió esta escena: 

“Nicoleta la había subido a la fuerza hasta lo alto del tobogán, que no debía ser muy alto en verdad, y se había lanzado, y a ella la dejó allí, muerta del terror ante un precipicio de dos metros y pico, con el viento zarandeándola fuerte y sin saber qué hacer, qué decir. Desde abajo la otra la observaba con un gesto muy raro, que ella no comprendía, pero que no era amistoso. Y, mientras la chiquilla gritaba allá arriba, pedía que la ayudara a vajar sin resbalarse por esa caída mortal, y lloriqueaba sin hacer bulla, la otra simplemente se empezó a ir muy despacio. Daniela le veía la espalda y el pelo negro con cola de caballo moviéndose de un lado hacia el otro, mientras se alejaba, quizás para siempre y quién sabe adónde. Fue un instante apenas, pero fue suficiente para sentir mucho miedo, ya no de caer desde esas alturas, sino de algo más; algo que tenía que ver con su hermana y con ella”.

Ciento sesenta y nueve palabras en las que anuncia la relación que tendrán las hermanas Dalmar. Naturalmente que la relación no se restringe a esta escena. Es un trabajo concienzudo que abarca todos los espacios y todas las posibilidades. Pero no lo hace por capricho: el vínculo con su hermana es sólo una de las múltiples dimensiones de Nicoleta. Sergio no deja cabo suelto ni recodo sin esculcar en el universo de los protagonistas. Parece un demiurgo que revuelca la psique, hunde los dedos en la niñez, destiende la adolescencia, husmea en la juventud en una prosa abundante y divertida.

Me detengo en el último punto. El humor de Sergio es contundente. Difícilmente se encuentra un humor tan certero y tan bien trabajado. Pero no es el humor que busca la carcajada, sino el que invita a reflexionar. También es el humor que empuja las acciones: “En una de esas jornadas, sin papá ni mamá en la casa, se acercó por primera vez a la bienaventuranza de satisfacerse a sí mismo y entendió, mejor que en veinte clases de antropología, por qué fue determinante para los homínidos desarrollar el dedo pulgar y adquirir la función prensil, y, más que en cuarenta talleres, que el sexo asustaba menos y era menos complejo de cómo lo querían pintar. Era más lógico que la aritmética, más práctico que la ortografía, provocaba más reacciones que la química y menos incógnitas que la religión”.

Gastaría miles de palabras para disertar sobre la novela que habla por sí misma. Sólo me resta invitarlos a que se dejen arrastrar por el río de palabras que con los que alumbré las tinieblas de la pandemia.  

 

Diego Niño

@Diego_ninho

Sobre el autor

Diego Niño

Diego Niño

Palabras que piden orillas

Bogotá, 1979. Lector entusiasta y autor del blog Tejiendo Naufragios de El Espectador.

@diego_ninho

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Abre el Ier concurso de cuento Caro y Cuervo “El lenguaje en su laberinto”

Abre el Ier concurso de cuento Caro y Cuervo “El lenguaje en su laberinto”

Como un homenaje a Gabriel García Márquez, quien fue miembro honorario del Instituto Caro y Cuervo desde 1993, la Asociación de Amig...

La convocatoria 2018 del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez

La convocatoria 2018 del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez

  Regresa el Premio creado por el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia en homenaje a la memoria del Nobel col...

"Tiempo de poesía" abre nueva convocatoria para 2016

Dentro del proyecto de Participación Internacional Leer es un Derecho, y siguiendo el camino abierto por la colaboración entre la p...

El escritor que escribía para que sus amigos lo quisieran más

El escritor que escribía para que sus amigos lo quisieran más

Muchos años después, frente a la máquina de escribir, el escritor Gabriel García Márquez habría de recordar aquella tarde remota ...

Cuando los árbitros miran a las ratas

Cuando los árbitros miran a las ratas

  Farruko Kataño esa madrugada estaba sin dormir, se paró de su cama, abrió la nevera y encontró una rata  comiéndose un ped...

Lo más leído

Vida y trayectoria de Rafael Pombo

Redacción | Literatura

Las 5 canciones más queridas de José Barros

Redacción | Música y folclor

José Barros navega en La Piragua del recuerdo

Juan Rincón Vanegas | Música y folclor

La irrupción del Cine en la sociedad cartagenera

Waydi Miranda Pérez y Osiris María Chajin Mendoza | Cine

El tabaco: una historia americana

María Solórzano | Historia

Historias de amores: John Lennon y Yoko Ono

Juan Carlos Boveri | Ocio y sociedad

Una experiencia inolvidable: Escalona en París

Clemente Arturo Quintero Castro | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados