Literatura

Cinco poemas de Luisa Ramírez: una nueva voz en la poética del Caribe

Redacción

06/09/2021 - 04:50

 

Cinco poemas de Luisa Ramírez: una nueva voz en la poética del Caribe
La poeta y escritora Luisa Ramírez / Foto: cortesía

 

A su corta edad (nunca se revela la edad de una dama), Luisa Ramírez, viene a constituirse en una de las voces jóvenes de la poética en el Caribe. Desde el Magdalena y el Atlántico, lugares en los que tiene sus más profundos afectos, nos ilumina con sus versos. Nos honra presentar su trabajo en Panorama Cultural... ¡Bienvenida!

Luisa Fernanda Ramírez Juvinao es Magister en Comunicación e Identidad Corporativa de la Universidad Internacional de La Rioja, España, Especialista en Gerencia de la Comunicación Organizacional de la Universidad Autónoma del Caribe y Comunicadora Social – Periodista de la misma Universidad. Es Jefe de la Oficina de Egresados de la Universidad del Atlántico.

Ha participado en publicaciones documentales, investigativas y académicas, entre las que se destaca su labor como fotógrafa documentalista para el libro “Magdalena: Territorio de Paz”, de la Gobernación del Magdalena y Ediciones Unimag.

Poemas suyos han sido publicados en las revistas La Casa de Asterión, Magazine del Caribe y Puesto de Combate.

 

CONDENADOS

Condenada estoy yo

y ellos, los artistas,

a renunciar al cuerpo

ante el grito de las artes.

 

Pobres ingenuos fuimos

cuando,

jugando a dominarlas,

ellas,

ostentosas muchachas,

nos lanzaron al enredo.

 

Condenada estoy

a cederles el mando

cuando se les da la gana de usarme

                                 toda,

-como puente transitorio-

para vaciarse en nuevos caracteres;

cuando me exigen un canto,

un juego de cíclope,

una estrofa;

cuando les falta el golpe de cincel

                             y de tambora.

 

Condenados

a deberles fama,

                  soledades y ruinas.

Condenados,

en cruel ironía,

a agradecerles la victoria

de convertirlas en carne y huesos

para el desaforado deleite de los otros,

los más listos.

 

HUMANA

Somos todos este barco,

con torbellinos,

océanos picados

y nubes acaparadoras.

 

Con ventiscas densas.

            Humedad penetrante.

 

Somos todos,               también,

con soles

y aguas claras.

Con atardeceres de postal

y olor de playa.

 

Nos volvemos todos

pintura de cielo en el mar,

rebeldes bailarinas

que prefirieron negro

y no naranja.

 

Somos todos

la corriente, brisa que la empuja,

los polos que la comprimen,

las raíces que sucedieron en desiertos escabrosos.

 

Somos todos

raza de vida

y de muerte.

Dueños con dioses,

subyugados por las nubes,

perdedores ante la gravedad.

 

Fuimos todo,

            morimos

            y matamos.

El reloj de la vida,

siempre afinado,

marca el segundo en el que somos todo

para ser nada.

 

Otras semillas

lo serán.

 

PAUSA

Desliza el alma,

resbala la vida,

escapa la saliva,

cuando la mente viaja,

el cerebro se rinde

y el cuerpo anida.

 

Se muere de razón,

por pacto de instinto,

de espíritu,

                   si se tiene.

 

Se muere a voluntad,

con deseo de pausa,

no larga

ni eterna

para seguir muriendo,

otras veces.

 

En el acto mismo,

de muerte intensa,

                   permitida,

habita el deseo de sentido,

el placer de la memoria,

                          sustento del día.

 

Es la muerte

acumuladora de suspiros,

la proveedora de motivos,

                                           con suerte,

que rechaza al gatillo,

hambriento de quien le tire.

 

Regresa la saliva,

acaba el sueño,

incorpora el sentido

                      (fanático del truco perverso),

cuando excita a la muerte

por permitirle vida.

 

 

VOTOS

Hoy me pronuncio

tuya,

aunque mía.

 

Sobre tu mesa,

mis puntos suspensivos,

las líneas de guía,

los círculos de luces,       

mis triángulos de río.

 

Los labios

y el paladar

para maratones de café

oscuro,

cerrero,                     puro.

 

La piel,

ni tan pálida,

ni tan turbia,

con cicatrices

bien curadas,

para toma oportuna,

en mesa.

 

Con voluntad de cueva

y ojos depredadores,

admito

buen apetito

en los sentidos.

 

Sobre la mesa,

dispuesto

             terreno de promesas.

 

Sobre la mesa,

tú,

agua de vida,

campo de esperanzas.

 

 

ALLÁ VA LA NENA

Mujer sin ley.

Histriónica desde los huesos.

Alma furibunda,

adultera los sentidos.

 

Criatura llena de gracia.

Perfume bendito.

Nunca decepcionante

a la vista de un esquinero.

 

Mujer sin ley

ni quien la ame.

La Nena fantasía

de hombrecillos estirados.

La Nena ignorada

por mocitos cobardes.

 

Maldita de cuna.

Sin remedio posible.

Sus eruditas facultades

son motivo

                   -y resultado-

de un florero

desprovisto de galanes.

 

PanoramaCultural.com.co

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