Literatura

El poder y uso de la letra J en el Costeñol de la cultura costeña

Tomás Martínez Montenegro

06/04/2022 - 05:20

 

El poder y uso de la letra J en el Costeñol de la cultura costeña

 

Fantástica letra jota,

así como te pronuncias,

que tienes forma de bota

y varias cosas anuncias.

 

Tal vez de árabes naciste,

y nosotros te heredamos,

cuando de España viniste;

pero aquí te adaptamos.

 

Magia a ti oh gran J,

en Costeñol te hemos dado,

genial poder tú denotas

donde te he develado.

 

“J”, en nuestro dialecto

te damos más significados

y con sonidos repletos,

en momentos cotidianos.

 

Jota, una cosa bella,

que de algunos sonidos

muy oronda te apoderas,

pero ya te descubrimos.

 

La letra “s” aspiramos,

nunca decimos costeños

porque la “j” sonamos,

pronunciándola cojteños.

 

Jota, así bien lo haces,

al inicio ‘e la palabra,

reemplazas la letra “h”;

te gusta expresarte,

y si de harrear se trata,

jarriar has de pronunciarte.

 

Si en “s” termina una palabra

y la siguiente inicia en vocal,

por “j” se ha de cambiar:

“más agua” y “majagua “.

 

Pa’ gritar a los ‘nimales,

en burlas y pa’ bailar,

pa’ pela’os regañarles;

la j solemos emplear.

 

Jota pa’ mostrar lamentos,

saludar y cantos hacer;

para unos sentimientos,

también pa’ “si” responder,

Con la jota te mofas,

también tiras chapa;

alegras bonitas estrofas

y las mujeres mueven las tapas.

 

Así como en el español,

alegremente risas das,

con jejeje, jijiji y jajaja;

lo mismo es en Costeñol.

 

En lo que llamamos jardeo,

se grita con ancestral cadencia

ja, je, ´jilla, jaja, jojo, jojo;

lo cual se ha dado como herencia.

 

Letra jota, ¡qué encanto!,

en el jarreo de animales

no sé por qué gustas tanto;

nunca habrá quien te gane.

 

En jarreo de animales,

para poder espantarlos;

en el campo y pastizales;

al pararlos y animarlos.

 

El poder de la letra “j

en cuanto a los animales,

tiene algo que no notas;

el nombre ha de cambiarles.

 

Acá mismo los muestro:

Vaca, novilla y toro,

burro, mulo y puerco;

yegua, caballo y ternero.

 

Después de antes mentarlos,

porque no se han escrito;

ahora paso a explicarlos,

haciéndolo con unos gritos.

 

Dicen jurro, dicen jaca,

dicen ‘jallo, dicen jegua;

pa’ mover desde una vaca,

un caballo y una yegua.

 

Gritan julo, gritan ‘jilla,

gritan jurro, gritan joro;

pa’ mover también la novilla,

el mulo, burro y el toro.

 

Incluso con letra “j”

decíamos jurra vieja,

una expresión que brota

para indicar una queja;

o si alguien se agota

en un ñingote se acoteja.

Ya viene otro animal,

cerdo, en Costeñol “puerco”

o puecco que es más raizal,

con jocico, no hocico.

 

En la palabra “puerco”

algo me deja asombrado,

se dice ‘jeico o ‘jeigo

más que todo para echarlos,

y joi , joi pa’ llamarlos;

en los pueblos lo he notado.

 

Un importante animal,

del hombre un gran amigo,

es el perro sin igual,

que con un jushe lo despido.

 

Si es para el can zuzar,

fuerte grito jue dale,

o sea, el perro chupar;

entonces ‘esmanda’o sale

a morder y a ‘esjuasar,

así en mi pueblo se suele usar.

 

A los ´nimales descritos

no grites vaya sino jaya

y en vez de venga, decimos

la palabra llamada jenga.

La letra jota expresa

varios comportamientos,

también para la sorpresa,

emociones y sentimientos.

 

Para llamar la atención

o si alguien vas a despertar,

grítale ja/je de sopetón

pa’ que se vaya ‘ avispar.

 

Si de sorpresa se trata,

usamos ‘jo y jocarajo;

son expresiones innatas,

gritadas sin desparpajo.

 

Pa’ rechazo con la “j

solemos usar ‘jo’a , judgo,

también jea, juá y ja;

las decimos a menudo.

 

La jota es alegrona

en música y parranda;

bien sabrosa ella entona

como ves en esta tanda:

 

Jurria, jay, je;

jupa, ja, japa;

jay ‘omb’e juepajé,

jay que juya, que juyará;

jaya, jueja, jueje;

jepa, jopa y juya.

 

Pa’ lamento y decepción

decimos jomb’e y ‘joda;

to´ ellos de algo tristón

cuando algo incomoda.

 

Pa’ regaño o advertencia,

decimos con carácter je,

al final de una sentencia;

por ejemplo, venga, je.

 

También ahora recuerdo

jay, usado pa’ alegría,

jay ‘omb’e pa’ lamento;

con algo ‘e melancolía.

 

Jay con varias intenciones

y pa’ cipote regaño;

jay canasto ‘e flores;

usado por las abuelas de antaño.

 

Las abuelas eso decían,

jay carajo pa’ advertencias,

también cuando reprendían;

pa’ amenazas y sentencias.

También para la guachafa,

usamos la letra jota,

con un júe ella se mofa;

en “se cayó, júe”, se nota.

 

Con letra “j” dicen

y hacen afirmaciones,

con je, ji y jea asienten;

y de ¡ji jeñó’! dispones.

 

Ahora la “j” sabrosa,

grita juipi y jueyjua,

siendo musical y guapachosa;

que en cumbia y porro guapirrea.

 

En la Sabana es guapirrear,

en el resto es japear,

con ello alegría se expresa

y también se saluda.

 

Jay ‘omb’e, juy y juepa,

usados en la música vallenata

de “Los Hermanos Zuleta”,

y ‘jilla como jarreando vacas.

 

Ja y je eran de los sones,

como los de Pacho Rada,

heredados de cumbiones,

disfrutados en parranda.

 

Ja y je de Abel Antonio

y del “Viejo Mile” Zuleta

juglares cual gran binomio,

que cantaban sus cuartetas.

 

Grito ‘e música vallenata,

de gran herencia chimila,

es jua/ juá, expresión nata;

vestigio de raza indígena.

 

La jota pa’ saludar,

con juepa, jopa, jey, japa;

y hay unas cuantas más,

jou, juey, jupa y jepa.

 

Estamos así enjota’os,

habladora, jarriadora;

j” en todos los la’os,

gritona y saludadora.

 

La jota es sentimental,

es musical, es burlona;

expresiva y bien raizal,

sobre todo, alegrona.

 

Analicé la jota entera,

la cual es misteriosa;

pero con la curucutiadera

ahora veo más clara la cosa.

 

La jota en otras culturas,

es usada de diferente forma,

investiga en las tuyas

y después me lo informas.

 

En la región de Santander,

me enteré con sorpresa

que pa’ una vaca detener,

gritan “jota” pa’ que obedezca.

 

La música que disfruto,

la del finado Jorge Oñate;

y "jurria ambupo churupu"

lo usó ese gran cantante.

 

Poder de la jota oculto,

ha estado es a la pampa,

ahí para todo el mundo,

pero de todos se escapa.

 

Hasta un dicho tiene la jota,

si no se pronuncia palabra

se dice “no saber ni jota”,

o sea, que no sabe nada.

Es tanta la emoción de la j

que su influencia se nota,

o sino miren la diferencia

entre ¡ay! y ¡ayj! con más cadencia.

 

Así es el gran Costeñol,

rebelde y puñetero;

su esencia tiene sabor,

cual cucayo del caldero.

 

Y el que esto no me crea,

que él mismo investigue;

pare oído y se mosquea,

pa’ que analice lo que dije.

 

Tomás Martínez Montenegro

Sobre el autor

Tomás Martínez Montenegro

Tomás Martínez Montenegro

El Curucutiador

Tomás Martínez Montenegro, pseudónimo “El Curucutiador”. Nacido en Sabanas, corregimiento del municipio de El Piñón (Magdalena), en el año 1981. Primer hijo de la unión de José del Carmen Martínez de la Cruz y Cira María Montenegro Cantillo.

Es un amante e investigador innato de las tradiciones y costumbres de la región Caribe de Colombia. Compositor, poeta y escritor dialectal. El Curucutiador habla español, inglés y el dialecto Costeñol.

En su lugar de nacimiento vivió sus primeros nueve años, de donde más tarde se trasladó con sus padres y sus dos hermanas hacia el municipio cercano de Pivijay (Magdalena) para seguir cursando sus estudios de educación básica primaria. Ahí finalizó el quinto grado de primaria en la Escuela Urbana de Varones Número 1.

Después de finalizar su pregrado en la Universidad Industrial de Santander (UIS), hizo una especialización en Gestión de Proyectos, así mismo un MBA en Administración y Dirección de Empresas, además de múltiples cursos y diplomados.

Desde muy niño le ha gustado escribir, sin embargo, estando en Bucaramanga se le ha despertado el interés incesante en temas de investigación relacionados con la esencia y las raíces de la cultura de la Costa Norte de Colombia, a lo cual él ha denominado Cultura Costeña.

7 Comentarios


Jonier Gómez 06-04-2022 09:23 AM

Jelicitaciones Jomás.

sergio mantilla 06-04-2022 09:42 AM

Un excelente escrito , rescatando las raíces del costeñol y la importancia de la letra J

Roncancio 06-04-2022 11:17 AM

Oh gran J de nuestros ancestros, muy bien interpretada por el curucutiador, excelente estudio llevado con tiempo y trabajo.

Emel Nieto 06-04-2022 11:17 AM

Muy interesante artículo, nuestra cultura costeña rica en todo momento, felicidades Tomás

Jonier Gómez 06-04-2022 12:26 PM

Excelente escrito.

yovelis esther 06-04-2022 12:27 PM

Gracias Panorama Cultural por resaltar lo ancestral, lo prístino y lo autóctono.

sergio mantilla 06-04-2022 02:38 PM

excelente escrito resaltando el poder de la letra J y de todas las raíces de la zona costera ; manifestando una buena cultura ancestral y original .

Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Ethan West y la caída de la corona de Henrietta Stanley

Ethan West y la caída de la corona de Henrietta Stanley

  Tras las iniciales C.J. Torres se esconde la historia de una pasión y dedicación por las letras. Desde los cinco años, Cristi...

¿En qué consiste la Encuesta Nacional de Lectura?

¿En qué consiste la Encuesta Nacional de Lectura?

  Por primera vez en Colombia se realiza una Encuesta Nacional de Lectura (Enlec 2017): Un proceso de recolección de información ...

Antonia, nuestra memoria

Antonia, nuestra memoria

Desde el albor de los tiempos, paseo mi espejo buscando alumbrar con mi luz todos los rincones de la Tierra. Muchas cosas han visto m...

¿Qué está pasando con la literatura del Cesar?

¿Qué está pasando con la literatura del Cesar?

  Cuando en 2009 publiqué el libro “Literatura del Cesar: identidad y memoria”, encontré que -aunque no es tan nutrida como la ...

Pequeños somos y otros poemas de Fernando Soto Aparicio

Pequeños somos y otros poemas de Fernando Soto Aparicio

La extensa obra de Fernando Soto Aparicio cubre los más variados géneros, aunque se focaliza fundamentalmente en la narrativa y la po...

Lo más leído

El tamal, un plato típico del Tolima

Alba Llorente Majana | Gastronomía

El Vallenato como género literario

Luis Carlos Ramirez Lascarro | Música y folclor

Los caminos de la literatura colombiana

Yeny Lorena Grisales | Literatura

Ya ni se versea, pollo ronco…

Fabio Fernando Meza | Música y folclor

La pedagogía del maestro Leandro Díaz

José Atuesta Mindiola | Música y folclor

El vallenato entró por Mompox

Alfonso Osorio Simahán | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados