Literatura

Es lunes

Luis Carlos Ramirez Lascarro

11/07/2022 - 05:20

 

Es lunes

Es esta la canción de un verano…

(Aurelio Arturo)

Es lunes.

Un lunes de esos imaginarios: un domingo extendido. Es un día que utilizo para hablar de ti:

Simplemente…

Es como un día que no existe antes, pero, si estamos juntos, pasa sin advertirlo: plácidamente.

Y es que verte a los ojos o escucharte sonreír y hasta verte llorar, ah… pero hoy es lunes: uno de esos imaginarios.

Sí, el día más lento, largo y profético: vulgar –no por lo grosero, sino lo populoso-.

Bueno, acabo de acostarme a tu lado, sólo para verte enroscada sobre tu cama, abrazando tu almohada: ¡Qué difícil conservar un lugar en la cama, evitando tropezar, con tantas vueltas y revueltas que das! Verte, imaginarte dormida, como una beba, sin tocarte apenas y sentir, sin embargo, cómo cede el colchón bajo los pesos y se empapan las sábanas con nuestro sudor: tu vientre, redondeado al final, tus caderas fuertes y amplias, tus piernas cortas, torneadas, tus senos libres y bellos, bajo la frágil y fresca telilla que apenas les cubre…

Es inútil, quizá, pasar la noche en vela sólo viendo dormir a una mujer. Yo perdería varias: seguro te haría mi mujer de una manera especial… ¿Amarte en silencio, en la distancia? Acariciarte quizá mientras te recorren los sueños y tú, por ellos, paseas como si no existieran el miedo ni el dolor, dejándoles el lugar que les pertenece, enseñándonos a vivir más que a estar vivos: acompañándome a estar solo y a ser feliz sin pretenderlo ni querer saber por qué… Me sentaría a escuchar cómo respiras y a ver cómo, en los párpados, se te vienen todas las angustias y las felicidades, a ver tu corazón latir bajo ese lunar que tanto me gusta y morderme los labios al quererte besar.

Abriría las ventanas al patio (quizá entre entonces una bocanada de aire desde el mar que nos une y nos separa) y te contaría una historia mientras la luna reposa sus rayos sobre tus hombros. Cantaría una estrofa que se te parezca, dormiría acodado en la cama y te correría las sábanas para no ahogarte el sexo ni descubrirlo a la tentación… Sería feliz un instante, otro instante, hasta hacerte parte de mí, poco, poquito a poco, media noche, cada noche, sin que sepas, siquiera, que estoy allí…

Pero hoy es lunes: un día normal y debes salir a no sé qué cosa. Imagino que saltarás, a veces, y otras te retorcerás desperezándote… Pero hoy miras la ventana sin recordar cómo la habías dejado, apagas el abanico, sin ganas, con la punta del pie y sientes el suelo frío y liso tanteando las chanclas. Es verano.

Es diciembre. No tienes por qué salir, aunque sea lunes.

Te acomodas las telitas que te cubren en ese combate de sábanas y perezas que acabas de concluir.

Bostezas.

Tienes los ojos chicos, felizmente chicos y aún empatados de esa sustancia que tienen los sueños cuando no son de otro: ¡Siempre he querido verte así! Aún no sales. No quieres salir. Te haces un nudo en el pelo, te empinas y te arqueas te tráquea un huesecillo allá junto al alma-. Bostezas, de nuevo, con una sonrisa entre dientes, y, entonces, miras la cama sin querer arreglarla y sin estar pensando en mí.

Yo ahora pienso ( y ahora lo pienso) –no es que siempre lo haga– y es divertido: Siento quererte tanto y, a veces, no sé cómo puedo aguantarme las ganas… ah, si estuvieras más cerca, si aboliéramos distancias… pero hoy es lunes, es diciembre y estás de vacaciones.

Bueno, es que sólo quería decirte que a veces pienso y casi nunca digo… Por eso hoy es lunes, para decirte… no es necesario decirlo, para sentirte cercana y mía como si fueses mi amante. La amada, la amante que nos hace pensar y ser poetas… a la cual jugaríamos la vida sin temor a perderla…

Pero hoy es lunes y este día es la excusa formal para hablarte al oído y decirte que casi, eres la mujer perfecta. Lo fueras, seguro, si en verdad fueras mi amante… pero ahora es lunes y debes ducharte, comer y vestirte para acabar de ser esa mujer a la que tanto amo, sin paranoias ni mentiras.

Un amor de tropiezos y caídas, de regaños y, por qué no, de reclamos.

Un amor sin doble cara y un filo peligroso, que mutila lo inútil, poda lo prodigioso y fecundo. Precioso.

Un amor prosaico al cual, seguro, aún no debemos llamar amor. ¿Sólo cariño?

Hoy es lunes, de todas formas, y es mejor dejarlo, seguir o mandarlo a dormir para no seguir enredándome o hundiendo, ¿quién sabe?

Igual, fue bonito verte dormir e imaginarme a tu lado y poderte decir, con este desorden de letras, que casi lloré –como lloran los hombres– al ver, sentir y saber que podría amarte tanto y no poder hacerlo.

Buen día. Buena noche.

Amada.

 

Luis Carlos Ramírez Lascarro

Sobre el autor

Luis Carlos Ramirez Lascarro

Luis Carlos Ramirez Lascarro

A tres tabacos

Luis Carlos Ramírez Lascarro, Guamal, Magdalena, Colombia, 1984. Estudiante de Historia y Patrimonio en la Universidad del Magdalena. Autor de los libros: El acordeón de Juancho y otros cuentos y Semana Santa de Guamal, una reseña histórica; ambos con Fallidos editores en el 2020. Ha publicado en las antologías: Poesía Social sin banderas (2005); Polen para fecundar manantiales (2008); Con otra voz y Poemas inolvidables (2011); Tocando el viento (2012) Antología Nacional de Relata (2013), Diez años no son tanto y Antología Elipsis internacional (2021). Ponente invitado al Foro Vallenato Clásico en el marco del 49 Festival de la Leyenda Vallenata (2016) y al VI Encuentro Nacional de Investigadores de Música Vallenata (2017). Su ensayo: El Vallenato protesta fue incluido en el 4to Número de la Revista Vallenatología de la UPC (2017). En el 2019 escribe la obra teatral Flores de María, inspirada en el poema musical Alicia Adorada, montada por Maderos Teatro y participa como coautor del monólogo Cruselfa. Algunos de sus poemas han sido incluidos en la edición 30 de la Revista Mariamulata y la edición 6 de la Gaceta Hojalata (2020). Colaborador frecuente de la revista cultural La Gota fría del Fondo mixto de cultura de La Guajira. 

 

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