Literatura

Splash: prólogo del poemario de la poeta caribeña Nicole Cage

Berta Lucía Estrada

22/09/2022 - 04:55

 

Splash: prólogo del poemario de la poeta caribeña Nicole Cage

 

Para comenzar con la presentación de la poeta martiniquesa Nicole Cage, debo anotar que “cage” en francés significa “jaula”; y Nicole, la poeta insumisa que escribe Splash, se rebela y rompe los barrotes y las cadenas que la encierran en esa jaula caribeña. Splash, el poemario de LP5 Editores, es una especie de legado de una mujer contestataria y transgresora; más aún, es un manifiesto de libertad y de autonomía que rompe con los esquemas preconcebidos; muchos de ellos racistas, clasistas y por ende excluyentes, discriminatorios; y quien dice discriminatorio dice violento. Splash es un manifiesto que lanza un dardo al ojo del huracán; y al volverlo ciego, éste responde con la furia de un cataclismo sísmico.

Desde el primer poema -titulado precisamente Splash-, se siente la indignación como si se tratase de un torrente salido de su cauce que inunda todo a su alrededor; y al mismo tiempo se escucha la música del agua transformada en una sinfonía compuesta por la caída vertiginosa de las palabras que se chocan contra las rocas en el fondo del abismo. Splash es una catarata de imágenes que atrapan desde el primer poema; y es también un poemario que refleja la fuerza descomunal de la naturaleza. Posee una violencia impresionante en el manejo de la palabra; una violencia muy bien llevada además con la que la poeta pretende arrasar los prejuicios de una cultura heteropatriarcal; qué con su machismo y misoginia, controla todos los estamentos de la sociedad e impide el ascenso social tan necesario para subvertir el orden por ella establecidos.

Soñé con una África antes de la Gran Violencia
Antes del Gran Estupor imperial
He soñado otra vez - ¡demasiado ingenua! – con departamentos y territorios despertándose, incrédulos, en países soberanos
Regodeándose, preguntándose si no han -como yo- soñado

Nicole Cage es una mujer rebelde que no hace concesiones ni se arrodilla ante nadie; y, cuando hablo de “nadie”, me refiero tanto a los políticos como a poetas e intelectuales; esos mismos que de dientes para afuera condenan el racismo, el vasallaje y la penuria de los pueblos sometidos y esclavizados, pero que a la hora de denunciarlos se esconden detrás de su caparazón de “intelectuales correctos”; de esos que no quieren quedar mal con los poderosos de turno. Es como si al mirarse en el espejo la imagen reflejada fuese cubierta inmediatamente por un paño de olvido. En otras palabras seguimos siendo eternos Dorian Grey en el sentido que ocultamos nuestros verdaderos rostros; ese que Nicole Cage nos pone al frente en este poemario que hurga en las entrañas de un pasado oprobioso; y al hacerlo corta con un bisturí, y muy finamente, cada una de las cicatrices que creíamos invisibles y cerradas para siempre; y luego nos las expone al frente de nuestros propios tabúes para que el sol calcinante del Caribe difunda sus olores más allá de nuestras propias conciencias.

No sé decir “Metrópolis”, qué nombre curioso para un país
Tampoco decir “Allá”
Para designar a Francia
El duro país de mi infancia
Mi hermandad explotada a los vientos del Bumidom. Mi infancia disfrazada, sabor a manzana francesa
Lo siento, lo siento, no puedo decir gracias

Gracias a Jules Ferry y al 40%
Gracias a tantos subsidios
Todos ustedes han hecho bien el trabajo
Tan bien han lavado nuestras cabezas descerebradas

Es una denuncia visceral del sistema paternalista que corroe las bases mismas de una sociedad que pugna por la igualdad de condiciones tanto a nivel educativo como jurídico, sanitario o de vivienda digna; entre muchos otros aspectos. Es bien sabido que las subvenciones deben de ir acompañadas de políticas que aceleren el crecimiento económico de una población, de una región y de un país; cuando eso no sucede la población entra en una especie de sopor que le impide sacudirse y gritar dos palabras necesarias para la recuperación de su dignidad y para poder salir adelante económica y socialmente; esas palabras son Libertad e Igualdad. Algo muy escaso en los tiempos precarios que nos hacen agachar la cabeza. Y lo digo porque hoy más que nunca las libertades individuales y grupales están en riesgo; la democracia comienza a horadarse y se precipita en el más profundo de los abismos.

Por eso, Nicole Cage recuerda al gran poeta Aimé Césaire, quien junto con Léopold Sédar Senghor y Léon Gontran-Damas, creó el Movimiento de la Negritud; ese movimiento que recordaba que África Negra y el Caribe existen y que fue el baluarte de su lucha por ser visibles y que abogaba por  reencontrar la identidad robada y pisoteada; término que representó la lucha por recuperar los magníficos restos de una cultura milenaria; en este caso preciso la palabra, la tradición oral, el canto, la poesía y la música que la acompaña.

Y es que el sistema educativo y político eurocentrista, que impera en toda América Latina, también existe en los territorios mal llamados de ultramar de Francia; como son las islas de La Martinica, de La Guadalupe, Saint-Barthélemy, Saint Martin y el territorio de la Guyana Francesa; esto solo para nombrar los territorios franceses en el Caribe. El sistema educativo francés tiene decenas de liceos que llevan el nombre de Colbert, el ministro de Luis XIV que fundó La Compañía de las Indias Occidentales; o sea, la compañía que se dedicó a promover la esclavitud y, por ende, el comercio infame de los negros que eran lanzados a las bodegas de los navíos donde muchos de ellos morían como consecuencia directa de las condiciones infames en que eran transportados desde África a América. Colbert dio los primeros pasos de lo que se denominó El Código Negro que autorizaba la tortura y la mutilación de los esclavos que, por una u otra razón, osaban rebelarse en contra de la trata. En otras palabras, el Código Negro legalizó la práctica oprobiosa de la esclavitud. Es más, hasta hace alrededor de unos diez años en un texto escolar francés, y por ende oficial, se ensalzaba el sistema colonialista que “La Metrópoli” había llevado a cabo en sus territorios de ultramar. Por años se evitó que los textos dedicados a la enseñanza pública, tanto de la primaria como de la secundaria, escarbasen en el pasado colonialista francés; por lo que se omitía el análisis sereno y objetivo sobre lo que dicho sistema representó -y representa- en el país que hoy en día conocemos como Francia; una de las diez potencias económicas y militares de todo el orbe. Y es que el racismo se alimenta desde todos los puntos cardinales de ese Hexágono que tanto poder tiene en el mundo actual.

Por eso en el poema No era suficiente la poeta grita:

No era suficiente
Dar la vuelta forzada al Árbol del olvido
No era suficiente
Demonizar nuestros nombres y nuestros dioses / No era suficiente, no
Borrar todo rastro de quienes fuimos
Todavía tenían que enseñarnos
El desprecio de nosotros mismos
El odio del País-Original
Todavía tenían que inculcarnos
El arte y la manera de ridiculizarnos.

En Mi isla de risas y gritos dice

Mi isla desarraigada
A merced de las olas de la Historia
De los caprichos “hexagonales”
Del apetito voraz de los hombres de partículas  / Sueña, sin embargo y concomitantemente
De anclaje y luego de vuelo

Y se lamenta al recordar que a esa isla le faltan anclas; ya que pareciera que fuese un navío que ha perdido el rumbo y al que las olas furiosas de la Historia la llevan de un lado para otro impidiéndole encontrar sus propias raíces; esas que a veces llegan con los vientos de África. No hay peor espejo que el que nos niega las raíces. Por eso la isla navega a la deriva, por eso carece de anclas y por eso es sacudida por huracanes de olvido y desesperanza. Por eso no cabe en la “Francia hexagonal”; esa Francia de pasado colonialista y que tiene ojos solo para la Metrópoli.

Esa mirada “hexagonal” es la mirada del oprobio, es el gesto que borra y hunde a su pueblo negro:

Esto los ha autorizado a decidir que no habría tregua en la temporada de la caza

Yo, Mujer, Negra caribeña

He decidido vivir lo que tengo que vivir /Sin pedir el derecho a existir
Sin pasar mi vida demostrándoles

Que están equivocados

Por eso mismo se niega a ser una doudou, una poupée, una muñeca de placer que luego se desecha en “los matorrales”:

No camino envuelta
En un cálido aroma de vainilla y canela
Mi piel no es de níspero
Se ha despellejado demasiado con las espinas de los matorrales
Y mis besos no serán sabor mango San Julián o caimito / Para vuestros apetitos voraces

Por eso en el siguiente poema leemos:

Sé el agua viva que salpica la sed del desierto
Sé más que mi voz
¡Sé!

En Vuela Gacela, la poeta se rebela en contra de esa especie de “destino” sociocultural, e incluso religioso, que lanza a las mujeres afrodescendientes al borde del camino; léase al borde de la Historia y de la justicia social.

Y en Recupero mi voz da un alarido semejante al magma y a la lava de un volcán que explota después de mil años de silencio:

Pero no ha habido más que silencios, reproches y violentos hornos
¡Volcanes!
Volcán, mi cólera petrificada
Volcán, el trueno de mi voz procedente de la primordial raíz de la demasiado fecunda matriz
Denuncio el sacrificio, recupero mi palabra, mis promesas, mis sueños y mi canto
Aprenderé del sol el calor del timbre
Aprenderé de los ríos la clara fluidez

En Oro Negro descubrimos a la feminista que cual volcán explota y lanza sus rocas incandescentes sin pedir permiso y arrasando con todo lo que anteriormente la subyugaba y la sometía:

No han sabido callarme
Desde el primer segundo, el primer soplo autónomo /Cuando el aire le invade como una insoportable quemadura/ y no le queda otra alternativa que gritar con toda la fuerza /de los pulmones, cuya existencia usted no sospechaba
Sí, desde el primer grito, apenas el primer soplo
Yo he sabido
Que debía oponerme para existir

Splash es un poemario poderoso, desbordante de vida, es un clamor por la justicia y por la equidad en un país que se dice cuna de los Derechos Humanos y que sin embargo los viola todos los días. Splash es un poemario político que grita por la libertad no solo individual sino grupal y por ende social y territorial. Es, también, un poemario que navega por diferentes lenguas y culturas, ya que Nicole Cage, su autora, es poliglota; así que si bien escribe en francés, su lengua materna, también nos lleva por los meandros del créole de La Martinica, su otra lengua materna, y además ancestral, y luego traduce su libro al inglés y al castellano; una riqueza cultural y lingüística inconmensurable y que nos recuerda que así hablemos lenguas diferentes la historia de los pueblos oprimidos y colonizados, y sobre todo la historia de la mujer vejada y esclavizada, a la que se desea despojar de su esencia humana, es la misma; independientemente del lugar en el que se encuentre; me refiero a que su lucha es la lucha de todas las mujeres caribeñas; y cuando digo “caribeñas” digo negras, mestizas e indígenas. La historia del  Caribe es una sola; por eso Nicole Cage nos incita a romper las cadenas y a salir de la jaula del vasallaje y del oprobio.

¡Châpeau, Nicole Cage!

 

Berta Lucía Estrada

Sobre el autor

Berta Lucía Estrada

Berta Lucía Estrada

Fractales

Berta Lucía Estrada Estrada (Manizales). Estudios: Literatura en la Pontificia Universidad Javeriana, una Maestría y un Diploma de Estudios Profundos (DEA) en literatura, en la Universidad de la Sorbona (París- Francia), una Especialización en Docencia Universitaria en la Universidad de Caldas, un Diplomado en Historia y Crítica del arte del Siglo XX y un Diplomado en Cultura Latinoamericana. Soy librepensadora, feminista, atea y defensora de la otredad. He publicado nueve libros, entre ellos La ruta del espejo, poesía, Editions du Cygne (Francia-2012), en edición bilingüe, Náufraga Perpetua, ensayo poético, Ediciones Embalaje-Museo Rayo, 2012, ¡Cuidado! Escritoras a la vista..., ensayo literario sobre la mal llamada literatura de género; y el ensayo sobre literatura infantil y juvenil ... de ninfas, hadas, gnomos y otros seres fantásticos. Docente universitaria en las áreas de lengua francesa, literatura hispanoamericana y francófona en la Universidad de Caldas; conferencista internacional y profesora invitada en universidades de Brasil y Panamá. He dado recitales de poesía en Colombia, Brasil, Francia, Panamá, Polonia y Alemania. Soy integrante de Ia Asociación Canadiense de Hispanistas y del Registro Creativo, éste último fundado por la poeta argentino-canadiense Nela Río.

Premios literarios:

Primer Premio Nacional de Poesía 2011 Meira del Mar, realizado por el Encuentro de Mujeres Poetas de Antioquia, con el libro "Endechas del Último Funámbulo", basado en la vida y obra de Malcolm Lowry.
Premio Especial, fuera de concurso, Ediciones Embalaje del Museo Rayo-2010, con el ensayo poético "Náufraga Perpetua".
2o puesto en el Concurso Nacional de Poesía Carlos Héctor Trejos Reyes-2011.
4o lugar en el XXVII Concurso Nacional de Poesía Ediciones Embalaje-Museo Rayo 2011.

Blog El Hilo de Ariadna, en www.elespectador.com
http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/
Blog personal: Voces del Silencio:
http://beluesfeminas.blogspot.com
*Correo electrónico: bertalucia@gmail.com

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