Literatura

Una grieta sin fondo

Diego Niño

31/07/2023 - 00:08

 

Una grieta sin fondo

 

Los Abismos. Pilar Quintana. Bogotá: Alfaguara. 2021.

En el emplatado no deben usarse elementos que sólo cumplan funciones decorativas. Es regla que cada elemento esté en función de los demás y que todo deba ser comestible. No existen adornos en la gastronomía ni en la literatura: todo elemento cumple una tarea narrativa. La presencia del cielo gris está presente en la novela porque simboliza, por ejemplo, los sentimientos de los personajes o anuncia la inminencia de un giro argumental. El color y existencia de las nubes debe tener la misma función que los trazos de chocolate en el plato del postre: parecen superfluos, pero combinan con el hojaldre.

En Los Abismos, las plantas que “se estiraban para tocarme con sus hojas como dedo” hablan del estado de ánimo de la mamá de Claudia: la monotonía y violencia selvática, las fracturas del matrimonio y la “rinitis” que la hunde en la cama por semanas. La escenografía no es un adorno sino parte fundamental de la novela, como sucedió en La Perra, cuya historia pudo suceder en las periferias de Bogotá sin que el argumento tuviera cambios considerables. Sin embargo, la selva, el mar que se llevó a Nicolasito, los aguaceros bíblicos y las serpientes acorralan a Damaris como una soga que aprieta sin tregua.

Uno de los cambios más notables entre las dos novelas es la elección del narrador: en La Perra se narra en tercera persona en cuanto que en Los Abismos en primera persona. Esa es una de las grandes apuestas: narrar desde la perspectiva de Claudia, una niña de ocho años. Ese desafío entraña un trabajo minucioso (probablemente agotador) en la artesanía de las frases. La voz no sólo es convincente, sino que la novela adquiere una contundencia que crece a medida que avanza la trama: “Yo hablaba. Le contaba a mi papá las cosas que me pasaban en el colegio. Él escuchaba y se reía cuando había que hacerlo. Le hacía preguntas sobre temas importantes o superficiales de la vida, el universo y la naturaleza. Él meditaba, me daba su respuesta, siempre puntual, o decía que no sabía y se callaba.

Los muertos de mi papá, empecé a pensar, vivían en sus silencios, como ahogados en un mar en calma”.

Pilar teje todos los elementos para crear una novela densa y hermosa. Entre sus aciertos está la manera en que los escenarios y el clima hablan del interior de Claudia. Por ejemplo, a la casa de campo la rodea la niebla como si fueran las fauces de un lobo, la lluvia arremete contra las montañas, el Viruñas que rasguña los techos en la noche y el fantasma de Rebeca deambula por la casa. Este escenario está correlacionado con el terror de la niña que debe vigilar a su mamá para que no cumpla el destino de Gloria Inés, Karen Carpenter, la princesa Grace o Natalie Wood.

En la literatura, a diferencia del sexo, entre más cortico, más sustancioso. Buen ejemplo son las escenas de Los Abismos: “Desde donde estaban mi papá y mi tía no se veía la cocina. Desde donde yo estaba, sí. Gonzalo y mi mamá hablaban, se reían, brindaron y por un momento se miraron en silencio. Él, que estaba de cara a la puerta, me vio y le dijo algo a mi mamá. Ella salió de la cocina, con su copa de vino en la mano, haciéndose la brava, cuando no podía estar más feliz”. No se necesitan más elementos para sospechar lo que está sucediendo y lo que vendrá.

Damaris y Claudia pierden su infancia a la misma edad. En el primer caso, a partir del accidente de Nicolasito; en el segundo, por el derrumbe del matrimonio de los papás de Claudia. Ellas abandonan la niñez para encaminarse a una vida compleja y difícil. En La Perra conocemos la vida de Damaris a partir de la adopción y crianza de una cachorra. Si bien no se conoce el futuro de Claudia, se intuye que será cercano al de su mamá, con quien comparte el nombre.

El destino de las tocayas es muy cercano al de Damaris a pesar de que las separan diferencias sociales, cronológicas, geográficas, económicas y culturales. Parece que no importaran los sueños y proyectos que tracen o el lugar en el que nacen porque están predestinadas al encierro y la frustración. Quizás esa es la razón por la que a ellas les atraen Los Abismos: “Caminé en esa dirección, al principio con reserva y luego decidida. Quería vérmelas de nuevo con el abismo, sentir la cosa rica en la barriga y el miedo, las ganas de saltar”. Más adelante: “Entonces lo vi en sus ojos. El abismo dentro de ella, igual al de las mujeres muertas, al de Gloria Inés, una grieta sin fondo que nada podía llenar”.

 

Diego Niño

Sobre el autor

Diego Niño

Diego Niño

Palabras que piden orillas

Bogotá, 1979. Lector entusiasta y autor del blog Tejiendo Naufragios de El Espectador.

@diego_ninho

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

 Tormenta de fiebre, del poeta William Jiménez

Tormenta de fiebre, del poeta William Jiménez

En el mes de marzo del año 2018 fue impreso en Buenos Aires (Argentina), Tormenta de fiebre, el cuarto libro de poesía publicado por ...

Tiempo de Poesía 2017: un puente más entre dos orillas

Tiempo de Poesía 2017: un puente más entre dos orillas

  Con la llegada del Día Internacional del Libro, el 23 de abril, se revelan los frutos de una nueva convocatoria de Tiempo de Poe...

Elogio al amor y a la identidad: la carta a Helga de Bergsveinn Birgisson

Elogio al amor y a la identidad: la carta a Helga de Bergsveinn Birgisson

Bergsveinn Birgisson (Islandia-1971), autor de una nouvelle escrita en forma epistolar, La carta a Helga, (Editions Zulma, 2013, Par...

La asesina ilustrada: el libro de la muerte

La asesina ilustrada: el libro de la muerte

Cabe señalar que este libro es particular tanto por su forma como por su  contenido. Todo aquel que ose leer este libro termina murie...

No sabía lo que me iba a pasar, pero estaba seguro que algo sucedería

No sabía lo que me iba a pasar, pero estaba seguro que algo sucedería

  Eusebio Romero me contó esta historia mientras esperábamos en Calamar la llegada de otros pasajeros para completar el cupo de die...

Lo más leído

El Porro colombiano

Jairo Tapia Tietjen | Música y folclor

El Palo de Cañaguate

Aníbal Martínez Zuleta | Medio ambiente

Costumbres que hacen de Colombia un país único

Verónica Salas | Ocio y sociedad

Ese intruso gato azul

Guillermo Valencia Hernández | Literatura

Grandes poemas sobre la amistad

Redacción | Literatura

Los grandes poetas de la canción vallenata

José Atuesta Mindiola | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados