Literatura

Cazador de luciérnagas: una conversación con Nelson Navarro Díaz

Luis Mario Araújo Becerra

24/04/2024 - 04:45

 

Cazador de luciérnagas: una conversación con Nelson Navarro Díaz
Nelson Navarro Díaz, autor de Todas mis luciérnagas muertas

 

Desde PanoramaCultural.com.co es un privilegio presentar algunos de los jóvenes escitores que vienen inquietando el horizonte literario del Caribe colombiano. En esta ocasión, dando continuidad a la serie,  traemos la interesante conversación con Nelson Navarro Díaz (Astrea,1996).

Este  Ingeniero Mecatrónico y Magister en Ingeniería Industrial acaba de publicar su libro de cuentos “Todas mis luciérnagas muertas”, una obra sorprendente que, bajo el sello de editorial Escarabajo, viene rompiendo records en ventas y abriendo importantes espacios a su autor, quien en 2018 ganó el concurso “El Brasil de los sueños” del Instituto Brasil-Colombia; en 2023 el Segundo lugar en el Concurso Isaías Peña de la Universidad Central y este año fue incluido en la antología “Cuentos para leer a cualquier hora”, en el que se reúne a varios de los escritores más represetantivos del actual panorama literario del Cesar.

Me alegra encontrar escritores tan jóvenes en el Caribe y sobre todo si viene de un municipio como Astrea (Cesar) donde, tal vez, no hay el impulso que quisiéramos, para la cultura. ¿Desde cuándo escribes y qué retos tuviste que enfrentar para hacer germinar tu vocación?

Yo escribo desde mi adolescencia, tal vez 13 años, cuando se hicieron unos talleres literarios departamentales que se llamaban Caracoli del Cesar. Era un proyecto de la gobernación para promover la literatura y por azares del destino tuve la oportunidad de hacer parte de este proceso. Mientras existieron estos talleres se disminuyeron las barreras que a menudo se encuentran al empezar a escribir desde un pueblo.

Además, estos espacios fueron muy importantes porque no sólo me permitían trabajar mi proceso literario, sino que también se convirtió en un momento de socialización. Por tres horas a la semana pertenecía a algo, a diferencia de la mayoría del tiempo en donde prefería la soledad.  Así que  escribir desde Astrea, más que un obstáculo, fue una gran oportunidad.

¿Aquel ambiente de pueblo, seguramente, lleno de historias y magia, hasta donde ha sido fundamental para tu proceso creativo? 

Se escribe de lo que se conoce y se usan las herramientas que se han adquirido en la vida. En Astrea y el caribe las personas siempre tienen algo que contarte y todas quieren hacerlo al tiempo. Quien no logre mantener la atención de los demás será interrumpido y no tendrá la oportunidad de transmitir lo que busca.

Por eso, mientras escribo, siento que  quien lee se puede encontrar con algo más llamativo y dejar el libro abandonado. Así que muchos de esos elementos que se usan en una conversación cotidiana para mantener la atención los utilizo de manera consciente e inconsciente en mis escritos.

Además de esto muchas de las historias en mis relatos tienen como base anécdotas o partes de la vida de muchas personas de allá. Porque,  aunque tú no quieras, te enteras de las cosas que le suceden a la gente. Porque allá todo el mundo importa, no como en las ciudades en donde muchas veces las personas son sólo entes con los que nos cruzamos.

El libro de cuentos “Todas mis luciérnagas muertas” es tu opera prima. Al leerlo, me sorprendió el tono intimista, la compasión por las situaciones que viven los personajes y la multiplicidad de temas que abordas. Vas de historias sobre enfermedad, el dolor, muerte, suicidio, desamor, hasta nuestra violencia; pero en todas noto cierta desazón, cierta desesperanza. ¿Es esto así? ¿Y si lo es, porque esta mirada en alguien tan joven? 

Estas historias están atravesadas por la desesperanza porque me parece un punto donde la naturaleza humana llega a matices interesantes.  Ahí las personas dejan salir los sentimientos en el estado más puro y toman decisiones inesperadas. Creo que esto al nivel literario enriquece mucho porque nos deja ver las complejidades humanas.

Ahora, si bien son momentos que pueden resultar intimistas, no me interesaba entrar en los pensamientos de los personajes, sino mostrarlos a través de las acciones porque lo considero la mejor manera de conseguir una conexión con el lector.

Bueno, también noto cierto humor negro…

Qué bueno que lo notes, esta fue una apuesta personal. El humor te da la licencia de tocar temas que parecen censurados.  En este libro en que los personajes no tienen alternativas, los escenarios sensibles aparecen muchísimo y tenía que buscar un punto de fuga.

Otra característica que encuentro en tu libro es un manejo tranquilo de la narración, una narración si aspavientos ni fuegos artificiales, manejada, además con un lenguaje contenido, que tiende a la eficacia tratando de evitar la adjetivación innecesaria. Esta es otra cosa que me parece rara en un joven; pero más aún en un joven del Caribe colombiano.     

¿Por qué lo dices?

Por dos cosas: Una, porque lo jóvenes son, generalmente, muy trepidantes y acelerados en su narración, aun no tienen la mesura que dan los años. La otra, porque los escritores del Caribe, generalmente, recurren a cierta floritura y ampulosidad en sus textos. Esas cosas no las noto en ti. Entonces, la pregunta es: ¿Cuál es la postura estética que guía tu narrativa? ¿Qué características estéticas anhelas ver realizadas en tu obra? 

Creo que el papel fundamental de un narrador es contar una historia entendible. En muchos casos las palabras pomposas o extrañas estorban. Así que trato que mis textos sean comprensibles para cualquier lector, porque si alguien llega a ellos me siento con la obligación de transmitirle lo que estoy buscando.

Aunque vives hace mucho en Bogotá, tus cuentos van de ámbitos, netamente, urbanos a los rurales. Es decir, encuentro narraciones sobre la violencia que nos ha golpeado tanto en nuestros territorios, en la Costa y otras sobre los aburridos domingos citadinos, por ejemplo. ¿Por qué esa preocupación, tan evidente, por nuestra violencia y nuestras historias del Caribe? ¿Cuánto de nuestra idiosincrasia hay en ellas?

Hay temas que, cuando te tocan, es imposible que no te obsesionen. Astrea es un pueblo que sufrió mucha violencia, y por eso se volvió una de mis obsesiones. Así que termino buscando los diferentes tipos de violencia, entender cómo estos procesos afectan a las personas en los diferentes lugares y cómo definen así también los comportamientos. En este libro principalmente se ven mostradas las violencias que conozco mejor y esas son las que viví en el caribe, así que esas son las que más se ven reflejadas.

Igualmente, cuando empiece a explorar las otras violencias, será desde mi experiencia de vida que es  muy caribe, por lo que las situaciones tendrán nuestra idiosincrasia porque es una parte fundamental de mi ser  y de mi cosmovisión.

Tienes muchos amigos en este ámbito de la escritura. J.J. Junieles, Daniel Angel, Andrés Muñoz, para citar algunos. ¿Al no venir del mundo de las letras – eres ingeniero -, estas amistades y las conversaciones, con ellos, qué tan determinantes han sido en tu formación? 

Precisamente entre los autores que mencionas está Andrés Mauricio Muñoz que también es ingeniero y tiene una carrera de admirar en las letras. Lo que muestra que cuando se está escribiendo la formación académica no es el único camino.

Por mi lado aunque mi formación profesional  no está relacionada con las letras, al momento de escribir me dedico a ellas totalmente. Esta dedicación me llevó a hacer parte de estos círculos literarios en donde tuve la fortuna de encontrar la amistad de los escritores que refieres. Esto ha sido muy importante porque ellos son personas que comparten sus conocimientos conmigo y esto me ha permitido llegar más rápido a lecturas fundamentales en mis procesos literarios y que por mi cuenta habría tardado muchos años en llegar a ellas.

Además, ellos comparten experiencias de sus procesos creativos y técnicas que utilizan y las incorporo a mi disciplina literaria.

En tu búsqueda, ¿has explorado la literatura de tu departamento? ¿Qué conoces? ¿Cómo la ves?

Sí, la he explorado, de hecho, los escritores del Cesar fueron de mis primeras lecturas;  por ejemplo la poesía de Pedro Olivella que me fascinó porque en sus poemas habla de los temas que sentía cercanos. Crecí con una admiración por el proceso del Café Literario de San Diego y fueron mi motivación inicial.

Ya en lecturas más recientes me encontré con la poesía de Clemencia Tariffa, las novelas de Alonso Sánchez Baute que tengo como referentes.

Con este libro alcanzaste un segundo lugar en el Premio Nacional de Cuento de la Universidad Central. ¿Esto, te confirmó la vocación, te ha dado certezas?

Este reconocimiento ha sido un espaldarazo a mi proceso, a los días que uno sigue escribiendo a pesar de tener ganas de dejarlo.  También ha sido la vitrina para que mis letras tengan un mayor alcance, pues la editorial Escarabajo hace presencia en muchas librerías y ferias del libro. Esto me ha permitido llegar a muchos lectores que se han conmovido y han disfrutado esta obra, y creo que el mejor premio es llegar a más lectores.

 

Luis Mario Araújo Becerra

 

Sobre el autor

Luis Mario Araújo Becerra

Luis Mario Araújo Becerra

La reserva

Abogado, escritor y docente universitario. Autor de El Asombroso y otros relatos (cuentos), Literatura del Cesar: identidad y memoria (ensayo), Tras los pasos de un médico rural (ensayo), Las miradas a la guerra y La aldea (novela). Ha sido incluido en las antologías Cuentos Felinos 5, Tercera antología del cuento corto colombiano y Antología de cuento y poesía de escritores del Cesar. 

1 Comentarios


MAURICIO DURAN NEGRETE 25-05-2024 09:28 AM

Buen dia Estoy realizando una investigación sobre escritores que se consideren o se perciban en la población NARP, me gustaría saber si usted hace parte de la misma o se considera Quedo atento a su respuesta

Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

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