Medio ambiente

“Con la bionconstrucción, la sociedad entera es la que gana”

Johari Gautier Carmona

18/06/2014 - 12:20

 

Carlos García Aragón en la Reserva Los TananeosEl Primer curso internacional de Bioconstrucción realizado en el departamento del Cesar (Colombia) concluyó este mes de julio con unos avances notables y una inmensa satisfacción de parte de sus organizadores.

La Reserva Los Tananeos, junto con la UPC, la Fundación Universitaria Area Andina y el SENA lograron concretar un primer proyecto ya visible en el municipio de Manaure, gracias a la dirección del arquitecto español, Ismael Caballero, presidente de la Asociación Española de Bioconstrucción.

Con el fin de conocer el impacto que tuvo este curso sobre la comunidad, entrevistamos a uno de sus participantes: Carlos García Aragón, el destacado arquitecto y ex-alcalde de Valledupar, quien nos comunicó su entusiasmo acerca de este tipo de iniciativas pero también, y sobre todo, la necesidad de repensar los fundamentos de la arquitectura actual.

¿Cuáles fueron los elementos que le incitaron a hacer este curso?

Desde estudiante tenía la cosquilla. Comencé a investigar con un libro de un reconocido arquitecto egipcio Hassan Fathi. Él tuvo un reto de reconstruir un pueblo en Egipto que iba a ser inundado por la presa de Asuán. Trasladaron esa aldea y todo se hizo con las mismas tecnologías tradicionales del antiguo Egipto, a pesar de que él era un arquitecto de la elite del país. Fue algo muy interesante. Eso me causó una gran impresión y me motivó en esa vía. Es posible encontrar en personas de esos niveles –como Norman Foster y muchos otros–, arquitectos que se atreven a construir grandes obras en barro.

Pero hay otro libro interesante que me llamó la atención: “Textos de arquitectura sin arquitectos”. O sea, las arquitecturas hechas por la acumulación de sabiduría de ciertas sociedades, especialmente las sociedades africanas de África subsahariana. Ahí se encuentran casas de bahareque, y otras construidas en los troncos de árboles enormes, e incluso subterráneas. Existen pueblos enteros, con plazas, bajo el suelo, lo contrario a lo que sucede en la Ciénaga de Zapatosa, donde se construye sobre el agua. Es decir que no necesariamente tenemos que construir sobre la superficie del suelo. el hombre se ha ingeniado para solventar sus problemas de hábitat.

Al ver esta oportunidad, con una persona de alta calificación y amplia experiencia como es Ismael Caballero, nos animamos a concretar este proyecto.

¿Qué le llamó la atención en este curso?

Hay una cantidad de materiales que son muy dañinos para el organismo. Todos los materiales eléctricos, los aceros, todos esos materiales que tienen un impacto en la salud y que podemos evitar. Estamos inmersos en una sociedad tan consumista y nosotros [países en desarrollo] estamos apenas entrando en ella. Nuestro problema es doble debido a lo que consumimos y lo que producimos para los países desarrollados. Tenemos que repensar nuestro hacer como arquitectos. Repensar nuestra actitud frente a la sociedad y a los consumos exagerados y sin sentido.

¿Cómo fue el curso?

El curso fue un choque de entrada. No pensaba que era posible trabajar de esa forma: con un equipo tan grande y conformado por personas tan diferentes como arquitectos jubilados, ingenieros, estudiantes de ingeniería. Y el aporte de estos últimos ha sido muy interesante porque están aprendiendo y haciendo al mismo tiempo. En este curso aprendimos a conocer los materiales, las características químicas, es decir todo el saber científico ligado a la construcción.

¿Con qué conocimientos se va a casa?

Especialmente, el manejo de los materiales locales como la arcilla y ver cómo se comporta. El caso de la cal de La Paz también es importante, y comprobar que ese material se había perdido pero que ya se está retomando. Descubrir el árbol de Tananeo, un árbol tan fuerte y fibroso, parecido al Carreto. También el saber que, entre todos, podemos construir cosas sencillas y hacernos mejores. Aquí uno se despoja de la individualidad, uno deja atrás la preocupación de la obra individual. Esto es una construcción colectiva y es mucho más enriquecedor que cuando estás solo.

¿Qué ganaría Valledupar y la Costa Caribe de Colombia aplicando este ejemplo de bioconstrucción?

Con la bionconstrucción, la sociedad entera es la que gana, porque es el uso racional de los elementos constructivos y, además, se pueden aprovechar algunos que se desprecian. En Valledupar acaban de instalar un Homecenter, y en ese Homecenter difícilmente encontramos algo hecho en la región o en Colombia. Es algo absurdo cuando todo lo podemos hacer aquí sin necesidad de estar importando. Estamos destruyendo nuestro subsuelo con las minas para comprar dólares y luego comprar materias primas de otros países que ya tenemos aquí, es decir algo totalmente absurdo.

Hay que repensar la construcción y, algo muy importante, tener en cuenta el clima: cómo podemos construir mejor olvidando un poco las tecnologías como el aire acondicionado o la iluminación artificial que nos llevan a una flojera mental. Hemos optado por resolverlo todo pagando más, pagando electricidad, eligiendo la comodidad y el consumo exagerado. Sin embargo, aunque tengamos dinero para hacer un proyecto arquitectónico, hay que ser responsable con la energía que se consume. Lo que uno consume en exceso –y esto se aplica muy bien a Valledupar– se lo está quitando a otro.

¿Se debería impulsar este tipo de proyecto en Colombia?

Se debería impulsar y exigirse en el mundo entero. Hay que reconocer que la arquitectura tradicional causa mucho daño físico y mental a las personas.  Por ejemplo, los problemas energéticos causan estragos muy serios.

Así como en la escuela se educa a los niños para ciertas conductas, igualmente debe educarse a las personas para su relación con el mundo y la naturaleza. Esto es una cuestión de salud mental y física. Si le decimos a un niño “cuidado con el cuchillo que te cortas”, igualmente hay que decirle “aléjate de las corrientes eléctricas”, o “No puedes dormir con un computador prendido al lado”. Una serie de cosas que hemos visto en el curso y que son fundamentales a la hora de brindar bienestar.

Toda esta gente que está ahora trabajando con estas ciencias de la Bio-construcción está haciendo una promoción muy importante porque se repercute positivamente en la salud del individuo y, por ende, de la salud de la Humanidad en general.

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