Medio ambiente

Crónicas del agua, a propósito de su día mundial

María Ruth Mosquera

23/03/2018 - 08:05

 

El río Guatapurí en la Sierra Nevada, a la altura del corregimiento Chemesquemena / Foto: Maríaruth Mosquera

 

Este es otro día que Flor no puede ducharse bajo el grifo dorado de su baño, porque la fuerza del agua no le alcanza para subir hasta ahí. El baño es un espacio agradable que construyeron hace algunos años cuando Luis, su esposo, se ganó un chance jugoso y juntaron la plata con la liquidación para remodelar la casa.

“Pintamos las paredes de un color mamoncillo y las puertas de marrón. Y el baño lo mandamos a hacer todo nuevo, con baldosas azules y blancas, el lavamanos blanco y las plumas doradas, que era un antojo que yo tenía desde antes de casarme con Lucho: tener un baño grande, de baldosas bonitas”, cuenta Flor, que otra vez debe acudir al balde que mantiene lleno del líquido en su baño y echárselo con una totuma.

“Figúrese. Dizque se celebra el día del agua y cada vez tenemos menos agua, entonces ¿qué es lo que estamos celebrando? Al paso que vamos hasta yo me voy a marchitar con ese nombre que me pudieron”, dice Flor en medio de una carcajada que la acompaña hasta la cocina, un espacio pequeño en el que se ven recipientes llenos de agua, como los tiene prácticamente en toda la casa. “Es que uno no sabe en qué momento se queda en seco, entonces toca aprovisionarse”, explica.

Su casa es pequeña, menos el baño que es grande: dos habitaciones, salón/comedor, un patio amplio en el que se ven algunas plantas sedientas, y una terraza privilegiada con la sombra de un Cotoprix que le sirve a la mujer para atemperar el sopor de las tardes en la Media Guajira. También es pequeña su familia, pues los dos hombres de la casa –su esposo y su primogénito- terminaron siendo otra ofrenda del conflicto armado colombiano, de modo que sólo quedan las mujeres: ella y su hija Milena, de 16 años.

Ese capítulo de viudez y orfandad no le gusta tocarlo, aunque menciona que paradójicamente el agua, por la que tanto padece en su presente, fue la herramienta que usaron los violentos para desaparecer a los suyos. “Los tiraron al río. Usted sabe que los paras mataban a la gente y la botaban en pedacitos en los ríos. Esos también se están secando, pero cuando eso pasó tenían más agua”.

Con sus fuerzas, Flor ha logrado darle estudio a su hija, de modo que esta asiste a clases desde bien temprano hasta la una de la tarde, cuando regresa a casa para almorzar y haces sus tareas estudiantiles y domésticas. Milena es una niña callada y un poco rebelde, actitudes que su madre atribuye al dolor que ambas llevan por dentro.

“¡Milena, otra vez dejaste abierta la plumaaaa!, grita Flor desde la terraza, mientras dice en un murmullo casi inaudible: “Eso es todos los días. Como que se le olvida que si abre esas plumas las tiene que cerrar. Después queda el reguero y está ‘poniendo sebo’ para secar”.

La preocupación de Milena no está relacionada con el desperdicio del agua, en clave de salvaguardia del recurso natural cada vez más escaso, sino en el reguero que se hace en la casa y le echa a perder las labores de aseo. Es poco consciente de que las altas temperaturas que la empujan a la sombra del Cotoprix y a bañarse con una totuma y no bajo el chorro en su hermoso baño son producto de los daños al ecosistema y de las malas prácticas como desperdiciar el líquido. “Y eso es nada, para la Alta (Guajira) está peor. Allá sí es que no ven el agua ni en televisión”, advierte.

Relatos como el que aquí se presenta son un ‘lugar común’, en medio del cambio climático que está cada vez menos soportable, frente a unas medidas educativas que se promueven en el mundo entero, con miras a que la gente tome consciencia y empiece a hacer aportes desde lo personal a una detención de la devastación ambiental, pero que parecen ser minúsculas ante el monstruo enorme de la devastación.

El agua, ese bien tan preciado que hoy no le alcanza a llegar al grifo del baño a Flor, escasea en todo el mundo al punto que hay crisis en muchos lugares del planeta relacionados con el agua: el daño representado en sequías, inundaciones y contaminación de las fuentes hídricas, se hace más severo debido a la vegetación, el suelo, los ríos y lagos en grave estado de degradación.

Fueron precisamente las dificultades a raíz de la escasez de este recurso natural renovable limitado, que la Asamblea General de Organización de Naciones Unidas – ONU se reunió en diciembre de 1993 y declaró como Día Mundial del Agua el 22 de marzo. El llamado a los diferentes países fue entonces que este día se realicen actividades en todo el contexto nacional que fomenten la concientización hacia la conservación, desarrollo de los recursos hídricos, el uso responsable del recurso.

Cada año adoptan un lema distinto, que responda al momento de la humanidad y el agua; es así como esta vez se trata de ‘Soluciones basadas en la Naturaleza para el Agua’, con lo que la ONU pretende llamar a superar los desafíos que plantea el agua acudiendo a la ayuda de la misma naturaleza, porque "Las soluciones naturales pueden dar respuesta a los desafíos del agua".

Estas ayudas que puede ofrecer la naturaleza pasan por controlar pérdidas en grifos e inodoros, cambiar los inodoros por unos con depósitos de doble descarga, mantener cerrados los grifos durante el cepillado de dientes, enjabonar los platos antes de enjuagarlos, lavar los carros con baldes y no con manguera, reutilizar el agua de la lavadora en el descargue del inodoro. "Las soluciones naturales pueden dar respuesta a muchos de los desafíos relacionados con el agua. Queda mucho por hacer para implantar las infraestructuras ecológicas y armonizarlas con las tradicionales, allí donde sea posible. Plantar bosques, reconectar los ríos con las llanuras aluviales y restaurar los humedales devolverá el equilibrio al ciclo del agua, además de mejorar la salud pública y los medios de vida", dice la ONU.

Cifras del agua

1.9 millones de personas en el mundo viven en sitios donde el agua ya escasea.

1.800 millones de personas se abastecen de una fuente de agua contaminada con heces (animales o humanas)

663 millones de personas aún carecen de fuentes adecuadas de agua potable

50% será el aumento de la demanda de agua potable para el año 2030, según cálculos.

2.1 billones de personas no tienen servicios de agua potable gestionados saludablemente.

2 millones de personas mueren cada año por causa de la diarrea producida por la combinación entre el agua insalubre y un saneamiento e higiene deficientes

80 por cuento de las aguas residuales en el mundo regresan a los ríos y oceanos sin ser tratadas

4 billones de personas han resultado afectadas en los últimos 25 años por las sequías y las tormentas, las cuales han dejado daños equivalentes a un trillón de dólares.

2 tercios de los bosques del mundo están degradados

2 tercios de los humedales naturales han desaparecido desde 1900

 

Mariaruth Mosquera

@Sherowiya

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