Medio ambiente

Arborización urbana y calidad de vida: una relación inevitable

Isabel Reyes Avilés y Juan José Gutiérrez Chaparro

17/06/2019 - 05:50

 

Arborización urbana y calidad de vida: una relación inevitable

 

Sin ser exhaustivos, entendemos a la arborización urbana como el manejo de los árboles para su contribución al bienestar fisiológico, sociológico y económico de la sociedad urbana. Tiene que ver con los bosques, otras agrupaciones menores de árboles y los árboles individuales presentes ahí, donde vive la gente. Esto tiene muchas facetas, porque las áreas urbanas abarcan una gran diversidad de hábitats, espacios y funciones en los cuales, los árboles producen una gran variedad de beneficios, pero también de problemas que es necesario evitar.

No obstante, para el adecuado aprovechamiento de la arborización en ciudades es necesario partir de considerar el carácter funcional de los elementos de la estructura urbana porque en función de ello, estaremos en condiciones de seleccionar el tipo de especie más adecuada de acuerdo con el sitio en el que, por su función, habrán de llevarse a cabo acciones de arborización.

En estos términos, es importante considerar que los componentes de la estructura urbana se interrelacionan de forma dinámica e interdependiente formando una unidad funcional donde el espacio, juega un papel fundamental al constituirse como la expresión física de la ciudad, además del lugar donde se interrelacionan las diferentes actividades de la población.

A partir de su función al interior de la ciudad el espacio se clasifica bajo distintos rubros, siendo el espacio abierto aquél que se da al aire libre y tiene un carácter público y considera básicamente calles, plazas y parques no obstante, además de su condición de uso común destaca su integración al paisaje y la imagen urbana y es a partir de ello que es precisamente el espacio público al que en principio deberían estar orientadas las acciones de arborización urbana.

¿Y por qué resulta prioritario el espacio público abierto para efectos de arborización? Porque son sus rasgos y percepción lo que le asigna una identidad propia a la ciudad en relación con las características formales de las imágenes paisajísticas y urbanas. No obstante, paradójicamente hoy encontramos que la homogeneidad del espacio urbano produce un paisaje monótono, estéril y carente de identidad propia que por lo general es producto de la desarticulación entre elementos naturales y la dominación de elementos ratifícales.

Por lo anterior es importante que el diseño, manejo y conservación de los espacios abiertos tenga como variable fundamental su adecuación al entorno considerando las necesidades concretas de cada espacio en particular, en asociación con una amplia gama de posibilidades formales en su diseño. La clave para lograrlo consiste en el manejo de conceptos y variables que aporten y expresen valores formales, espaciales y visuales los que además de aportar elementos de identidad, estarán sentando las bases para el adecuado manejo y disposición de los árboles en la ciudad y con ello, el rescate y/o habilitación de la imagen, el paisaje y el medio ambiente urbano.

Se trata de matizar la cotidianidad de la ciudad por medio de crear y preservar el paisaje natural en aquellos espacios donde sea posible la existencia de una relación entre el espacio construido y el ambiente natural. En estos términos, la arborización urbana rompe con la monotonía y otorga un sentido de identidad y atractivo a la imagen urbana de la ciudad y, de manera paralela, favorece la vinculación entre los procesos sociales y los naturales.

Los árboles y la ciudad

No obstante, la generalidad de las ideas expresadas en el apartado anterior, es posible afirmar que la arborización urbana debidamente constituida y administrada no sólo es un componente más de la infraestructura urbana, sino que proporciona una serie de beneficios para la salud, la recreación y el embellecimiento de la ciudad, al favorecer un crecimiento urbano bajo criterios de sostenibilidad.

En estos términos, el manejo del arbolado o de espacios verdes que aún existen al interior de las áreas urbanas se debe regir por criterios técnicos y de planeación que permitan su adecuado manejo, disposición y conservación en la búsqueda del mejoramiento ambiental de las ciudades. Para lograrlo, es preciso comenzar por realizar un inventario y diagnóstico de la masa arbórea de la ciudad destacando no sólo las especies existentes además, es importante identificar donde se encontraron daños en vías, aceras, fachadas y techos; interferencias causadas por la arborización en los cableados de electricidad, televisión y teléfono; árboles desestabilizados por podas severas con daños en las raíces y árboles grandes y antiguos entre otros deterioros causados al ambiente por la mano del hombre.

Lo anterior, es de suma importancia no por el diagnóstico en si mismo sino porque es preciso reconocer la situación actual y los errores en el manejo de la arborización para que, en esa medida, cualquier acción futura minimice estos efectos y pueda efectivamente contribuir a contrarrestar los problemas ambientales, de imagen y de paisaje presentes pero que mediante la adecuada arborización es factible revertirlos.

Sin duda, la calidad ambiental de las ciudades depende en buena medida de la frondosidad de sus parques, plazas y parques. Los árboles nos protegen de los rayos solares, tamizan la luz intensa y embellecen el espacio, pero sobre todo, tienen una función de regulación bioclimática que favorece la humedad del aire al absorber el agua por sus raíces y restituirla por evapotranspiración.

Asimismo, autores como Lizana (2003) y Sorensen (1998) señalan que otro de los efectos benéficos de los árboles tiene que ver con la radiación solar que, por medio de la sombra, se ve disminuida y aunque cualquier tipo de vegetación es capaz de absorber calor y, en esa medida, controlar la temperatura, particularmente los árboles producen efectos importantes en la temperatura del aire bajo sus copas, reduciendo las máximas y aumentando las mínimas; en este sentido, las especies perennes son mejores que las caducas.

En relación al ruido, los autores de referencia destacan la función atenuadora de las masas vegetales. Se destaca también su función como contenedores de las partículas suspendidas en el ambiente contribuyendo así, en alguna medida, en el control de los niveles de contaminación urbana al quedar atrapadas las partículas de polvo y humo en el follaje de los árboles y plantas pero en especial, es importante mencionar que la vegetación urbana absorbe gases tóxicos especialmente los provenientes de vehículos los que producen una gran parte de la contaminación.

 

Isabel Reyes Avilés y Juan José Gutiérrez Chaparro

Acerca de esta publicación: El artículo titulado &ldquo Arborización urbana y calidad de vida: una relación inevitable ”, de Isabel Reyes Avilés y Juan José Gutiérrez Chaparro, corresponde a un capítulo del ensayo académico “ Los servicios ambientales de la arborización urbana: retos y aportes para la sustentabilidad de la ciudad de Toluca ” de los mismos autores.

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