Medio ambiente

“El huerto también anímicamente ayuda a las personas”: Duver Vides

Johari Gautier Carmona

31/07/2019 - 05:30

 

“El huerto también anímicamente ayuda a las personas”: Duver Vides
El ingeniero ambiental Duver Vides en el huerto Leonidas Acuña / Foto: Johari Gautier

Durante los últimos años, Colombia ha brillado por ser una de las economías del continente latinoamericano de mayor crecimiento, y, sin embargo, este dato no ha evitado que la desigualdad se mantenga en los niveles más altos del mundo[i].

Según las cifras de la FAO, Colombia puede describirse como un país con desigualdades históricas, distribuidas por regiones y grupos poblacionales, en donde la pobreza se enquista en los núcleos urbanos y zonas periféricas.

En ese contexto, la iniciativa del ingeniero Duver Vides y el colectivo ProArbol en la ciudad de Valledupar merece especial atención. Su proyecto “Comunas verdes”, con sus mini huertos biológicos, se alza como una idea atractiva para mejorar la seguridad alimentaria en la costa Caribe.

Le entrevistamos acerca de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) que persigue este proyecto y el impacto que ha tenido en el tejido urbano.  

Los mini-huertos de Proarbol tienen como objetivo el “hambre cero”. ¿Cómo y cuándo sintió que había que combatir el hambre en Valledupar?

Desde Proarbol, generamos una alianza con el Servicio forestal de Estados Unidos, quien se convierte en este momento en nuestro socio para el desarrollo del programa “Comunas verdes”.

Iniciamos con un primer huerto muy visitado, el huerto comunitario de Leonidas Acuña. Vimos que el tema de los huertos es una tendencia que se está desarrollando en otros países, a nivel de Europa, Estados Unidos y Canadá, y quisimos replicarlas aquí en Valledupar, enmarcándolo dentro de los objetivos sostenibles y el “hambre cero”.

De esta manera sentimos que estábamos aportando seguridad alimentaria a las comunidades, promoviendo el auto-consumo, es decir que los participantes sean los propios productores de sus alimentos. Aquí no van a compensar toda su canasta, pero sí contribuyen a acercarse a este objetivo, a la disminución de la huella de carbono, y también a enseñar a la comunicad que se pueden aprovechar espacios reducidos para hacer huertos y suplir sus alimentos.

¿Ha vivido algunas escenas o experiencias que le hayan reconfortado en la idea de enfocarse en el objetivo “Hambre cero”?

Estamos ubicados en una comuna estrato 2 -3, no es la más pobre de Valledupar, pero hemos conocido a hogares con dificultades para comprar algunos de los productos que tenemos acá. Cuando entregamos estos productos –porque no los comercializamos–, entonces sentimos ese agradecimiento por estar apoyando esa familia.

¿Nos podría describir esas situaciones de escasez que puede haber en esa zona de Valledupar?

Hemos encontrado al desarrollar el programa Comunas verdes en Valledupar que hay muchas áreas dentro de la comuna 2 que son áreas de cesión, algunas están en abandono y otras no han sido inventariadas por la alcaldía. Las personas, cuando visitan el huerto, quieren replicar algo dentro de su comunidad, porque comprueban que el huerto genera una transformación y una cohesión social. El huerto permite que varios actores participen y que se convierta en un lugar productivo. 

¿Existe algunos indicadores sobre pobreza que les haya ayudado para orientar su actividad?

Conocemos las cifras que maneja la FAO. Para esta entidad es muy importante el objetivo de hambre cero porque, en cuestiones de cambio climático y calentamiento global, lo que muestran es que entre 2030 y 2050 el impacto sobre la agricultura va a ser muy fuerte. La FAO también ayuda a promover el tema de la agricultura urbana. Le interesa que los centros de población aprovechen las áreas en las ciudades para la producción de alimentos. En Valledupar y el Cesar, sabemos que se está trayendo muchos alimentos desde otros departamentos, y que no se está aprovechando las tierras agrícolas del departamento. 

Por nuestro lado, también estamos llevando una metodología que nos permite conocer el impacto que tiene nuestro huerto. Una metodología que está siendo aplicada en huertos de Nueva York y que permite evaluar la productividad y otros indicadores ambientales y sociales.

Duver Vides en el huerto orgánico Leonidas Acuña en Valledupar / Foto: Johari Gautier

¿El huerto comunitario puede establecerse como una política pública?

Claro que sí, los huertos urbanos pueden adoptarse y establecerse como una política pública por el impacto que genera dentro de las comunidades. Los huertos orgánicos ayudan a construir ciudades sostenibles y resilientes. Por eso es importante que se involucren dentro de las políticas públicas del municipio.

¿Han tratado de acercarse a las administraciones públicas para establecer alguna política en ese sentido?

Nosotros lo que hemos hecho es invitar las administraciones públicas desde sus inicios. Se invitó al alcalde Tuto Uhía para que conociera de primera mano el trabajo que estábamos desarrollando, y para mostrarle que es algo que se puede replicar en la ciudad y que la administración puede adoptar como política pública. También a los funcionarios de Corpocesar les mostramos que sí es viable y se puede seguir escalando estos proyectos en la misma ciudad.

Sabemos que los mini-huertos implican a muchas personas. ¿Tiene algunos ejemplos que se hayan beneficiado de esto y hayan superado dificultades?      

Dentro de los indicadores que estamos manejando, hay un indicador que habla de los estados de ánimos. Con este indicador medimos el estado de ánimo de las personas al llegar y al salir. Vemos cómo una persona que llega con alguna angustia o desespero, después de entrar en actividad, en cualquier tarea que se realice en el huerto, pasa por un estado de concentración, y sale luego contenta o agradecida. Es decir que el tiempo dedicado en el huerto ayuda a salir de ambientes pesados, rutinas o problemas.

En casos especiales, hemos tenido a personas que nunca habían participado en proyectos agrícolas, y se comprometieron con el huerto. Encontraron un espacio de terapia que les permite concentrar su mente mientras se ubican profesionalmente. El huerto también anímicamente ayuda a las personas.

En Junio 2019, Proarbol participó en un seminario en Chicago y Nueva York sobre silvicultura urbana. ¿Cuáles son los aprendizajes de esta gran experiencia?

El seminario de silvicultura urbana se dio gracias al Servicio forestal. Nos invitaron a formar parte de un grupo de 22 personas y 17 países. Algunos de los proyectos también iban dirigidos al objetivo de “hambre cero”. Visitamos en Nueva York unos huertos comunitarios, y esto nos permitió ganar experiencia.

Como conclusión de este seminario se elaboró un plan de trabajo en el cual tomamos las principales ideas -como senderismo o restauración- para aplicarlas en la ciudad de Valledupar. Esperamos el próximo año estar ejecutándolas.

 

Johari Gautier Carmona  

@JohariGautier

 

[i] Colombia en una mirada. Análisis de la FAO en Colombia http://fao.org/colombia/fao-en-colombia/colombia-en-una-mirada/es/   

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