Medio ambiente

Las serpientes en Colombia: el reto de conservar la biodiversidad

Redacción

16/07/2021 - 05:00

 

Las serpientes en Colombia: el reto de conservar la biodiversidad
La serpiente Ninia atrata mide hasta 40 cm y se distingue por su dorso de color negro o gris oscuro y vientre de color claro/ Foto: Teddy Angarita Sierra

 

Colombia con sólo el 1% de la superficie de la tierra, posee un poco más del 10% de la biodiversidad del planeta, de allí, han sido registradas alrededor de 270 especies de serpientes, correspondientes a cerca del 8% de la diversidad mundial de este grupo, colocando al país entre los 10 con mayor cantidad de ofidios.

En Colombia los ofidios, son, tal vez, de los animales que presentan las mayores amenazas, debido a la pérdida de hábitat, tráfico ilegal, uso no sostenible y a la aversión que les tienen los colombianos, que genera una mortandad indiscriminada.

Bajo el contexto anterior y en el marco de las funciones establecidas en la Ley 99 de 1993, respecto a que el Ministerio debe “adoptar las medidas necesarias para asegurar la protección de las especies de fauna silvestre”, la Dirección de Bosques, Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos, en el marco de la gestión ambiental en especies silvestres focales (amenazadas, endémicas, raras y migratorias) que ha venido impulsando, presenta el Programa nacional para la conservación de las serpientes presentes en Colombia.

El estudio de serpientes y base del conocimiento actual

Las serpientes son animales que suscitan en nosotros una fuerte atracción por la extrañeza de su cuerpo, la agilidad y elegancia de sus movimientos, pero al mismo tiempo, producen aversión, asco y un pánico incontrolable ante su presencia. Esta paradójica reacción ha generado un sin número de especulaciones acerca del por qué el hombre posee este miedo tan arraigado en su ser. Sagan (1977) considera que el miedo a las serpientes y otros reptiles es un efecto derivado de las condiciones bajo las cuales evolucionaron los primeros mamíferos. El mundo prehistórico en el cual los primeros mamíferos habitaron, era dominado por extraordinarios reptiles que los perseguían sin tregua. De manera que temerles profundamente resultaba una estrategia de supervivencia preventiva, que les ayudaba a huir rápidamente antes de que se convirtieran en la cena de un dinosaurio. Algunos estudios de primates en vida silvestre realizados por King (1997) parecen apoyar esta idea, al encontrar que once géneros de primates mostraban respuestas de “miedo” ante la presencia de serpientes en su entorno, mostrando comportamientos como llamadas de alarma y movimientos evasivos.

Otra visión acerca del origen del miedo hacia las serpientes, es la idea de que esta reacción irracional es aprendida a través de la cultura y el ejemplo. Numerosas alusiones religiosas y no religiosas sobre las serpientes hacen parte inherente de la cultura colombiana. En el país poseemos etnias que han identificado en estos animales el poder de la creación y el origen del hombre, glorificando a las serpientes como deidades o espíritus ancestrales.

Dentro de la etnia Uitoto, existe un relato mítico que describe el origen de todas sus familias a partir de una gran serpiente ancestral (la anaconda). El mito de DÏÏJOMA “El hombre serpiente-águila”, relata como los Uitotos son hijos de la gran anaconda, de la serpiente ancestral, que fue dividida en pedazos y repartida entre la gente dando nombre a todas las tribus que aún no lo tenían, y a todas aquellas que habitan hoy el mundo (Urbina-Rangel, 2004). En contraste a esta creencia, la condenación cristiana de las serpientes en el Génesis, en la cual una víbora seduce a Eva a comer el fruto prohibido, ha conllevado que este animal adquiera un carácter maléfico, impuro y corrupto para los colombianos. Incluso para aquellos que nunca han visto una serpiente, o su fe religiosa no contenga este pasaje entre sus creencias. La negatividad que encierran culturalmente estos animales ha generado que la palabra serpiente o culebra sea usada coloquialmente como un sinónimo de problema, deuda o peligro. Expresiones como “qué camino tan culebrero” o “a la lengua y a la serpiente hay que temerles” denotan el rechazo, temor y aversión con los que tradicionalmente se ha ejemplificado a estos reptiles. A pesar de ello, la atracción por estos seres seduce de tal forma, que el carácter maléfico, místico y lujurioso de las serpientes ha despertado fervientes seguidores entre los practicantes de las ciencias ocultas o ritos paganos, que las usan como símbolo de fecundidad, poder y unidad, o por la medicina como símbolo de sanación.

Tal vez estas concepciones sean las razones por las cuales las serpientes hacen parte de la fauna del país menos estudiada. O tan solo sea, porque muy pocos colombianos han superado el miedo natural o cultural ante estas criaturas, para acercase a ellas de forma curiosa y constructiva, y develar así, el conocimiento real de su biología e historia natural.

Históricamente, el primer colombiano que realizó estudios sobre las serpientes en el país fue Evaristo García Piedrahita (1845-1921); este distinguido vallecaucano que se graduó de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia en 1872 como médico cirujano para luego convertirse en profesor de la misma facultad. A finales del siglo XIX, el doctor Evaristo García preocupado por la salud pública de los habitantes de la región, dedica su tiempo a investigar acerca de las deficiencias del sistema de saneamiento público y las enfermedades típicas. Durante estos años de estudio encontró con frecuencia que el accidente ofídico hacía parte de las enfermedades típicas que aquejaban a los pobladores del departamento del Cauca (actualmente Cauca y Valle del Cauca). Esto lo motivo a presentar ante la Sociedad de Medicina del Cauca, una de las obras más completas, rigurosas y acomedidas que se han escrito en el país sobre ofidios. La obra titulada Los ofidios venenosos del Cauca (1896), presenta un estudio detallado de la clasificación de los ofidios, caracteriza, describe y diagnostica el aparato venenoso, los efectos de los venenos y los síntomas del envenenamiento causados por las mordeduras de las serpientes. Además, realiza un análisis y reflexión acerca de los métodos empíricos utilizados contra las mordeduras, los métodos para neutralizar el veneno y sobre el tratamiento de los accidentes producidos por las mordeduras de los ofidios.

Serpientes venenosas, ofidismo y antivenenos en Colombia: recuento histórico

El interés científico por las serpientes venenosas y el conocimiento de antivenenos se remonta al siglo XVIII. En este período se destaca la obra elaborada por el misionero jesuita José Gumilla, investigador y observador de la curandería indígena, quien fue uno de los primeros autores en describir la forma como los indígenas manejaban el envenenamiento ocasionado por la mordedura de serpiente, y la preparación de contras y curas a partir de la mezcla de plantas (Gumilla, 1745). Posteriormente, varios autores como Fray Juan Sierra y el padre José Calasantz Vela (Medem, 1968), realizan importantes aportes al conocimiento de la ofidiología médica. En este periodo se destacan los aportes del investigador Pedro Fermín Vargas, quien en 1791 publicó un estudio sobre el efecto del consumo del bejuco guaco, (Aristolochia cordiflora mutis) como ingrediente para neutralizar el veneno de serpiente (Ángel, 1987).

A partir de la Real Expedición Botánica de Nuevo Reino de Granada y las expediciones realizadas por Alexander von Humboldt, se consolidan los primeros estudios de valor científico en torno a las serpientes. Con base en estos conocimientos José Celestino Mutis, reporta en su Diario de observaciones información sobre serpientes colombianas y diferentes curas para su mordedura (Cañas, 2013). Años más tarde, Jorge Tadeo Lozano Maldonado de Mendoza, miembro de la Real Expedición Botánica, encargado del componente zoológico, escribió en 1808, el documento: Memoria sobre las serpientes y plan de observaciones para aclarar la historia natural de las que habitan en el Nuevo Reino de Granada. En esta obra se acuña por primera vez el término de “culebra” a toda serpiente de la provincia del Nuevo Reino de Granada. Una de las novedades de su obra fue el incluir cuadros clínicos de la mordedura por serpiente y sus tratamientos con medicina tradicional, brindando las bases para al desarrollo de planes de observación de serpientes y antídotos (Afanador, 2007).

 

Fuente: Cartilla “Programa nacional para la conservación de las serpientes presentes en Colombia”. Ins.gov.co

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