Moda

Esa moda que no incomoda

Alberto Muñoz Peñaloza

29/01/2019 - 02:45

 

Esa moda que no incomoda
Rafael Escalona (izquierda) y diseño de la modista Naiduth Geles (derecha)

Instalados sobre la tierra, el hombre y la mujer, hallaron el momento para cubrir su cuerpo. Por vergüenza, acudieron a hojas de árboles para proteger su intimidad corporal, con el entusiasmo creador y los cuidados perentorios conque nuestras viejas queridas legaron la costumbre bendita de “arropar” las arepas con hojas de almendra, y otras “mantas” vegetales para asegurarse de la mejor doradez ante el calor abrasante de las quemantes brasas. En otro escenario, idéntico papel cumplen las hojas de vijao’, cuando se trata de organizar el pastel, el tamal, el bollo de mazorca, o el envuelto si es en el interior.

De usar hojas, para “taparse” rápidamente pasó a usar pieles, de animales que cazaba, para protegerse del frío y de las inclemencias del tiempo. Ya en el período neolítico el ser humano se familiarizó con la posibilidad de hilar y tejer, pero la ropa utilizada era una forma de balandranes, sin ton ni son, en el marco de su justificación primigenia: proteger y cubrir, sin razonamiento estético alguno, eso sí aparecen los primeros dibujos ornamentales en forma de cenefas.

En Egipto surgen las primeras prendas elaboradas con lino como primera materia prima, para confeccionar las telas. La base indumentaria era el shenti, pieza de lino envolvente de las caderas, sujetada con un cinturón. Luego, aparecieron el calesiris, una túnica ceñida al cuerpo y considerada de lujo. Era la blusa la principal prenda femenina, los sumerios vestían con largos mantones de lana, surgieron las faldas, las túnicas y, en el caso de los persas, primaban él púrpura y el amarillo, como los colores preferidos. El lino, la lana, el algodón y la seda arribaron con su carga influyente.

El diseño, la estética, la creatividad y el buen gusto, conforman una sinergia poderosa que soporta, desde entonces, la evolución de la moda. Considerada como el “conjunto de prendas de vestir, adornos y complementos que se basan en esos gustos, usos y costumbres, y que se usan durante un período de tiempo determinado (…), en los últimos años ha cobrado un gran auge el prêt-à-porter, el diseño de moda a precios económicos y al alcance de cualquier estamento social, por su producción en serie”.

En las últimas décadas también han proliferado los movimientos alternativos, la moda de las llamadas «tribus urbanas», que buscan diferenciarse del resto de la población sobre la base de unos gustos comunes en música, ropa y elementos estéticos alternativos. Entre los más afamados modistos destacan: Coco Chanel, Cristóbal Balenciaga, Christian Dior, Manuel Pertegaz, Yves Saint-Laurent, Giorgio Armani, Paco Rabanne, Gianni Versace, Karl Lagerfeld, Calvin Klein, Jean Paul Gaultier, etc….

Por estas tierras nuestros hermanos mayores, pese a la desnudez inicial, también optaron por protegerse del frío y las inclemencias del tiempo. Poco a poco encontraron formas y modelos para nuevos atuendos. La conquista española, pese a la irrupción cultural, aportó de lo suyo y con el paso del tiempo su influjo se hizo notar.

Después del grito inicial de independencia, en 1810, sobrevinieron diferentes cambios en el vestuario, de modo especial, a nivel femenino. “Para el caso de las mujeres criollas neogranadinas, los vestidos largos seguían siendo una expresión de su ideología, sin embargo, se comenzaron a usar los peinados altos y la implementación de los trajes de tisú hasta la rodilla, sin calzado”.

Desde inicios del siglo XX, los hombres optaron por los abrigos, sombreros y bufandas grandes. Las mujeres prefirieron los vestidos de dos piezas, de lino o algodón, trajes de seda con cuello alto para la noche y faldas largas que escasamente dejaban ver una parte de los tobillos. La moda es un poco más atrevida a partir de 1960 y en la década de los ochenta llegan las faldas estrechas, voluminosas hombreras en las blusas, tela lycrada y materiales elásticos. Ya el jean había llegado para quedarse. En los 90 la moda es más individualista, surge el minimalismo y se incorporan diseños y elementos orientales, haciéndose ver también las transparencias, los tenis y la ropa holgada, con colores llamativos. “Gracias a la evolución que ha tenido el sector textil y de la confección durante los últimos años, actualmente cerca de 300 mil familias colombianas viven de este oficio y han dejado en alto el nombre del país en importantes ferias Latinoamericanas como Colombiamoda y Colombiatex”.

Valledupar no ha sido ajena a la evolución de la moda. Conservadora desde siempre, la elegancia ha estado presente en los hombres como en las mujeres. Por la vocación agrícola, el pantalón caqui para los caballeros fue una pinta de uso urbano y rural, con camisas, muchas veces abotonadas hasta donde se abotonó Suárez y los pantalones de lino blanco, negro de paño o marrón, fueron alternativas válidas para asistir a ceremonias y actos de prestancia, acontecimientos o a despedir a los seres queridos, a los amigos, en su paso a la eternidad.

El maestro Rafael Escalona fue desarrollador e influenciador de la moda, unas veces con vestido entero y corbata, con 39 grados de temperatura, las más con sus caquis y camisas vaqueras, botas y, aunque no siempre, el sombrero de vez en cuando. Damas sobresalientes y elegantes, siempre tuvimos, pero el contoneo de La Piva, con velillo, o mantilla, y todo, en las procesiones de la Semana Santa y cuando se lo proponía, era admirable y elogiable.

Hoy día, cuando la moda ocupa un espacio de amplio espectro en nuestro medio, recordamos algunos emprendimientos, osados y no por eso menos rentables en furor: modistas como la imbatible Meme Quiroz, cuyos mejores diseños fueron siempre para su clientela selecta, la señora Nefer y la dama del Guatapuri, doña Feneida Arias, cuyo buen gusto le valió ser instructora de modistería en el instituto departamental de educación de adultos “Rosita Davila de Cuello”. Sastres de altísimo caletre como Jorge Cantillo, en su sastrería imperio, don Ruben Argote, en la Rear y después se hizo sentir, Manuel Rojas en la sastrería el monarca y Cesar lo viste ¡y lo viste bien!

La casa de las guaireñas, donde el Papi Bolaños y sus hermanas, mantuvo cautiva la admiración por la presteza que los caracterizaba desde la producción que ofrecían en venta. De Villanueva nos llegó, instalándose en la carrera novena, en la casa matriz de don Juan Almeira, “calzado Quiceda”, buena falta que nos hacen. Poncho Quiroz y el Chichi Galvan, revolucionaron el diseño y confección de pantalones para hombres. Y Yayo Molina, instaló la fábrica de camisas Yayo, frente a la Casa de la Cultura “Cecilia Caballero de Lopez”, para todos los gustos, con diseños modernos: cuello de tortuga, arandelas, alforjas y otros snobismos, para la época, que marcaron una tendencia de altísimo impacto. Ya en los años finales de la década de los ochenta, la señora Hilda Suarez, desafío la prestancia de GQ en Barranquilla, donde confeccionaban los uniformes del Binomio de Oro y organizó, en su casa del Simon Bolívar, una ampliación breve de su taller y marcó una línea que gustó, confeccionándoles a Omar y a Migue, como a todos los integrantes del grupo, uniformes y diseños exclusivos para carátulas de discos y presentaciones.

La cosa no quedó ahí. Valledupar, con el pasar de los años, se ha convertido en centro modistico para el caribe: guayaberas, diseños para damas y caballeros, con diseñadores excelentes como Maria Angelica Guerra, Dario Valencia, Irina Vargas y la gran Naiduth Geles Suarez, quienes marcan la pauta, pero hay más y daremos cuenta de ellos más adelante. En calzado, los diseños, la marca y la oferta, nanoshoes, de Mariano Sierra, ganan aceptación y se abren paso como muestra fehaciente del talento vallenato.

La moda encaja en la economía creativa o naranja, de conformidad con los alcances de la Ley 1834 de 2017 “Por medio de la cual se fomenta la economía creativa Ley Naranja”. En ese sentido se requiere su reglamentación y la puesta en marcha, por parte de la institucionalidad, de acciones conducentes a potenciar lo que tenemos en pro de expandir y rentabilizar al máximo, las industrias creativas prevalentes en Valledupar, como en el Cesar y Colombia.

Continuará…

 

Alberto Muñoz Peñaloza

@albertomunozpen

Sobre el autor

Alberto Muñoz Peñaloza

Alberto Muñoz Peñaloza

Cosas del Valle

Alberto Muñoz Peñaloza (Valledupar). Es periodista y abogado. Desempeñó el cargo de director de la Casa de la Cultura de Valledupar y su columna “Cosas del Valle” nos abre una ventana sobre todas esas anécdotas que hacen de Valledupar una ciudad única.

@albertomunozpen

1 Comentarios


Iván Morón Cuello 30-01-2019 04:43 PM

Excelente y oportuno en momentos de la economía naranja. Agregaría con respeto, que faltó anotar a Alfredo Morales "La tijera que corta", Cra 11 entre calles 18 y 19. Tmbién, a los Inolvidables restauradores de la moda zapatina: Santa, Pello y el informe inolvidable "Pirra" en la Cra 12 con calles 17 (antes 13) y 18 Barrio Gaitan de Valledupar.

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