Música y folclor
El Vallenato y los vallenatólogos
El Festival es el escenario que convoca al goce de la música vallenata, y por ende, todo el pueblo y los invitados sienten la libertad de opinar sobre esta expresión musical, que hoy es símbolo de Colombia.
Algunos con fundamentos comentan los aportes de Lorenzo Morales y Leandro Díaz, a la historia del canto vallenato. Y no falta el que pose de sabio, y exprese conceptos, fuera de realidad. También están los que critican todo, hasta el olor de la lluvia y la luz del sol. Y están los que gozan y disfrutan la fiesta, que son la mayoría.
Decía el maestro Rafael Escalona en un conversatorio en Bogotá (3 de abril de 2001 y publicado en la revista 42 del Festival) “…me he dado cuenta de que han aparecido contingentes de vallenatólogos. Cualquiera se siente en capacidad de escribir sobre vallenato. Yo no comparto eso de que cualquiera sabe de vallenato. Que todo el mundo le guste y que todo el mundo lo goce, es una cosa; pero lo que sabemos de eso somos muy poco. Muchos…hablan, y hablan y no dicen sino cosas incoherentes”.
Consuelo Araujo, la primera persona en investigar con profundidad los orígenes, fundamentos y el mapa cultural de la música vallenata, expresaba que hay que meterse con alma, vida y corazón en los secretos melódicos de los juglares para comprender la grandeza literaria, musical y universal de sus canciones. Ir a la fuente a beber de ella a primera mano, para no repetir lo que otros dicen.
Con su libro, Vallenatología (1973), Consuelo Araujo inaugura las investigaciones y textos publicados sobre nuestra música. Después, aparecen cuatro autores para completar el quinteto de obras básicas para el análisis de las raíces y el fenómeno del canto vallenato. Ciro Quiroz Otero con su libro, Vallenato, hombre y canto (1983); Rito Llerena con Memoria cultural del vallenato (1985); Tomás Darío Gutiérrez con Cultura Vallenata: Origen, teorías y pruebas (1992); Julio Oñate Martínez con El ABC del vallenato (2003).
Este quinteto de vallenatólogos tratan diversos tópicos del canto y hacen referencia a la influencia del acordeón en la identidad y difusión de nuestra música, pero no hacen mención de la guitarra en la historia melódica de nuestra región; por eso algunos músicos y estudiosos del fenómeno vallenato, como Santander Durán Escalona, no deja de expresar sus interrogantes en foros, conferencias y otros tipos de reuniones musicales, sobre la presencia de la guitarra en los orígenes de la música vallenata.
Si la guitarra la trajeron los españoles desde la conquista, y de ellos vienen nuestro idioma y la influencia de la poesía, y el acordeón apenas llegó a finales de 1860 y se popularizó en la década de 1960, consideramos que es válida la inquietud de Durán Escalona, y debe ser un tema de investigación para los vallenatólogos. Inclusive, podría ser el gran reto para él, célebre compositor de “Ausencia” y ganador en cuatro ocasiones del concurso de Canción Inédita en el Festival Vallenato.
José Atuesta Mindiola
Sobre el autor
José Atuesta Mindiola
El tinajero
José Atuesta Mindiola (Mariangola, Cesar). Poeta y profesor de biología. Ganó en el año 2003 el Premio Nacional Casa de Poesía Silva y es autor de libros como “Dulce arena del musengue” (1991), “Estación de los cuerpos” (1996), “Décimas Vallenatas” (2006), “La décima es como el río” (2008) y “Sonetos Vallenatos” (2011).
Su columna “El Tinajero” aborda los capítulos más variados de la actualidad y la cultura del Cesar.
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