Música y folclor
Grandes canciones vallenatas: “Me vieron llorando”

Se acercaba el ocaso de 1985, hace exactamente cuarenta años, cuando la monumental fanaticada vallenata, acostumbrada a vivir la frecuente sorpresa de las grandes composiciones, recibió con aplausos apoteósicos la publicación de la canción “Me vieron llorando”, grabada por una nueva agrupación musical: “Los Pechichones”, dupleta integrada por el reconocido cantante Marcos Díaz y el consagrado acordeonista Jesualdo Bolaños, llamado coloquialmente “Bolañitos”, ambos artistas, en ese momento, identificados con un recorrido estelar en el universo vallenato. La canción apareció en el primer elepé de la agrupación, titulado “Aquí me tienes”, producido por la famosa casa disquera CBS de la capital de la República, empresa que tanto apoyo y entusiasmo les brindó a los conjuntos vallenatos durante más de medio siglo. El título “Aquí me tienes”, honra la canción del mismo nombre, autoría del recordado compositor Hernando Marín Lacouture, quien falleció trágicamente en un accidente automovilístico el 5 de septiembre de 1999, y se había hecho célebre por ser el autor de un ramillete de bellas canciones, entre ellas: “Campesino parrandero”, “La creciente”, “Los maestros” y “El gavilán mayor”.
En el álbum, además de la canción “Aquí me tienes”, otros diez títulos, autorías de reconocidos compositores, le hicieron la corte a “Me vieron llorando”: “La más linda criatura” de Marciano Martínez, “Misteriosa y bonita” de Edilberto Daza, “Por las banditas mujeres” de Alejandro Durán, “Reconciliación” de Roberto Calderón, “Río de amor” de Rafael Manjarrez, “Como la quería yo” de Romualdo Brito, “Angustia y dolor” de Calixto Ochoa, “Como me gusta verte” de Marcos Díaz y “Por tu culpa” de Alfonso “Poncho” Cotes Jr. Como podemos apreciar, este primer elepé de Marcos Díaz y Bolañito, nutrido con el talento de excelentes compositores, tenía que resultar un trabajo magnífico, equiparado, como era natural, con los álbumes que desde hacía más de diez años venían grabando Rafael Orozco con el Binomio de oro y los insuperables cantantes: Poncho Zuleta, Jorge Oñate, Diomedes Díaz y Beto Zabaleta, todos ellos con diferentes acordeonistas. La agrupación “Los Pechichones”, entró por la puerta grande y sirvió, en parte, para alegrar la tristeza que se vivía en Colombia, ocasionada por dos acontecimientos luctuosos sucedidos en noviembre de 1985: el holocausto del Palacio de Justicia y la avalancha de Armero.
Como era de esperarse, apenas “Me vieron llorando” empezó a circular y llegó a las manos del público, se convirtió en el consentido de la fanaticada, la cual no paraba un instante repetirlo y corearlo. Y así como había sucedido con otros álbumes de diferentes agrupaciones, “Me vieron llorando” pasó a convertirse en el nombre del elepé y desplazó al título original, “Aquí me tienes”. Nadie, ningún comprador, ningún fanático decía: “El long play Aquí me tienes”, sino “El long play Me vieron llorando”. Recuerdo que en las diferentes tiendas disqueras que en esa época existían en Sincelejo, “Me vieron llorando” se agotó el mismo día que apareció en las vitrinas. Y supongo que lo mismo sucedió, por supuesto, en las otras metrópolis del Caribe. El entusiasmo y la energía musical que generó “Me vieron llorando” en el sentimiento vallenato solo era comparable con el mismo fervor que se había vivido muchos años antes, cuando aparecieron canciones, como “El río crecido”, “El cantor de Fonseca”, “No voy a Patillal”, “Corazón vallenato”, “Razón y olvido” y muchas más, repletas de una sensibilidad impresionante, que llenaban de emoción el ambiente, gracias a su originalidad melódica y al lirismo desbordante de sus letras.
“Me vieron llorando” tenía, o sigue teniendo, razones de sobra para ocupar un puesto singular en el profuso repertorio que integra el cancionero vallenato. Desde su nacimiento fue considerada una canción magnífica, una canción impactante, que cautiva al oyente, apenas se perciben las primeras notas del acordeón. Y por muy desprevenido que el público se encuentre, basta que suene la introducción musical para paralizar y atraer la atención del conglomerado oyente. Recuerdo, a propósito, que en cierta ocasión asistí a una fiesta familiar, y durante mi permanencia en la velada, que se prolongó por casi cinco horas, alcancé a oír a “Me vieron llorando” más de veinte veces. Perdí la cuenta. Y también observé, como la canción era entonada de forma labial por muchas de las damas concurrentes, las cuales dejaban ver la concentración que las arrobaba para alcanzar a memorizar el contenido de la letra. Y el mayor deleite lo experimentaban cuando se paraban a bailar la canción: a leguas se notaba la inmensa satisfacción que sentían llevando el compás de la melodía, siempre deseosas de encontrar el movimiento corporal preciso para gozar al máximo la suavidad armónica que se pasea por todo el contenido musical.
Como la gran mayoría de las canciones vallenatas, el tema de “Me vieron llorando” está recreado con la tristeza que siente el autor por el rompimiento del noviazgo causado por una mujer de la que estaba profundamente enamorado. Y el título lo dice todo: “Lo vieron llorando porque sufría con una tremenda intensidad el final de la relación amorosa”. El argumento se encuentra repartido en dos grandes apartados estróficos, formados por bloques pequeños de cuatro versos, generalmente de arte menor, seis, siete u ocho sílabas, con rima asonante. El primer bloque, presenta la introducción e inicia la exposición del tema: “Tú no tienes corazón / con las cosas que me haces. / Veo que se acabó el amor / que tú tanto me juraste. Estos versos se repiten para enfatizar el desengaño vivido por el autor: / Ay, tú no tienes corazón / con las cosas que haces. / Veo que se acabó el amor / que tu tanto me juraste”. Sigue una estrofa, donde el autor formula una pregunta curiosa, con el propósito de indagar o conocer la causa del rompimiento: ¿Qué fue lo que hice yo, / qué ha ofendido tu carácter? / Se te nubló la razón, / pero tú no eres culpable / ni yo tampoco los soy, / más bien fui muy tolerante”.
En el apartado siguiente, continúa la réplica insistente del autor: “Dejé te llenaran de cosas / que fueras celosa, / ya no tan amable. / Y yo confiado de la vida, creía las mentiras, / y ni a quien reprocharle”. Y repite la sentencia, para enfatizar la debilidad de su actuación frente al noviazgo. “Y yo confiado de la vida, creía las mentiras / y ni a quien reprocharle”. En la estrofa siguiente, el autor sigue ilustrando la temática con una figura simbólica para sublimizar su narración: “Han hecho un injurio con Cristo / fingiendo un cariño para aparentarle. / Y como fui débil contigo / de eso se han valido, no más pa’ engañarme”. Y finaliza este apartado, repitiendo el título de la canción: “Me vieron llorando / de eso se agarraron. / Me vieron llorando, / de eso se agarraron”. Estos dos versos, expresados a manera de sentencia, calaron tanto en el sentimiento de la fanaticada que eran cantados a manera de satisfacción y, a veces, de consuelo, en el grueso de los devotos de Marcos Díaz. Terminado el primer gran apartado, Bolañitos se luce generando un concierto de notas embrujantes, atractivas y melodiosas, que causan un inmenso deleite emocional y producen una sensación irresistible en el espíritu de todos los oyentes.
El último apartado temático, tan extenso como el primero, está relacionado con una profunda reflexión que hace el autor, sobre el papel que lo identifica después del rompimiento del noviazgo: “Hoy, ¿qué en este mundo?, / sin tu amor, ya no soy nadie. / Te quiero como a ninguna / tú, más que nadie, lo sabe”. Y repite la sentencia para manifestar la inmensidad del amor: “Hoy, ¿qué en este mundo?, / sin tu amor ya no soy nadie. / Te quiero como a ninguna / tú más que nadie lo sabe”. Y continúa con una recriminación severa para enjuiciar la conducta de la mujer: “Me pusiste a escoger / entre tu amor y mi madre. / Y yo creyendo hacer bien / me incliné más de tu parte. / Me dolía ella también / pero temí desafiarte”. Y continúa con su reclamo insistente: “Aunque pensé que una mujer / cuando quiere a un hombre, / quiere a su familia. / Y en mi caso ha sido al revés, / yo quiero a la tuya y tu odias la mía. / Y en mi caso ha sido al revés / yo quiero a la tuya y tu odias la mía”. La pregunta final, es una sentencia definitiva, donde el autor, abiertamente, manifiesta su derrota: ¿Qué quieres hacer con mi vida? / ¿quieres acabarla? / termina, termina. / Ya perdí todas las partidas / de ahora en adelante / Soy menos que nada”.
En el apartado final, a manera de conclusión, se expresa nuevamente el título de la canción para despertar el ánimo de los oyentes: “Me vieron llorando / de eso se agarraron. / Me vieron llorando / de eso se agarraron”. En la tercera intención, los versos se van silenciando con la melodía del acordeón, para satisfacer plenamente la curiosidad de la fanaticada. Hoy, cuarenta años después de haber escuchado “Me vieron llorando”, puedo afirmar que esta canción es uno de los temas insuperables de la música vallenata. Oírla nuevamente, es volver a vivir aquella época gloriosa, cuando los temas vallenatos se referían a las costumbres y las vivencias de sus protagonistas, en este caso los autores de las canciones. Eran temas salidos de los sentimientos más profundo de sus compositores, quienes se preocupaban en extremo por satisfacer a la fanaticada, que esperaba impaciente la proclamación de los álbumes para oír, analizar y saborear las canciones. Existía, entonces, una competencia sana entre el profuso abanico de autores que sobresalían por la esencia temática de sus canciones. Y los acordeonistas se esmeraban por demostrar un dominio original y creativo del fabuloso instrumento para complacer, por supuesto, la expectativa del público.
Eddie José Daniels García
Sobre el autor
Eddie José Dániels García
Reflejos cotidianos
Eddie José Daniels García, Talaigua, Bolívar. Licenciado en Español y Literatura, UPTC, Tunja, Docente del Simón Araújo, Sincelejo y Catedrático, ensayista e Investigador universitario. Cultiva y ejerce pedagogía en la poesía clásica española, la historia de Colombia y regional, la pureza del lenguaje; es columnista, prologuista, conferencista y habitual líder en debates y charlas didácticas sobre la Literatura en la prensa, revistas y encuentros literarios y culturales en toda la Costa del caribe colombiano. Los escritos de Dániels García llaman la atención por la abundancia de hechos y apuntes históricos, políticos y literarios que plantea, sin complejidades innecesarias en su lenguaje claro y didáctico bien reconocido por la crítica estilística costeña, por su esencialidad en la acción y en la descripción de una humanidad y ambiente que destaca la propia vida regional.
0 Comentarios
Le puede interesar
Marciano Martínez: un juglar de película
Pocos hombres expresan su amor y entrega al folclor vallenato como lo hace Marciano Martínez. Este juglar nacido en La Junta (Guajira)...
Los Reyes Vallenatos del 2012 se estrenan en Bogotá
XXEste viernes 25 de mayo a partir de las 7:00 de la noche en el Club El Nogal de la capital del país, se presentarán los Reyes Valle...
“Lo que se vive al interior del escenario cerrado es como si se estuviera ensayando”: Cristian Camilo Peña
Tras la realización del Festival de la Leyenda Vallenata 2020 (que se llevó a cabo del 29 de septiembre al 3 de octubre), la Universi...
La estancia de Altos del Rosario, Bolívar
¡Paaasssteeeleeesss…! Era el pregón que todos los días llevaba una mujer de tez clara, de estatura mediana y contextura gruesa...
517 días después, vuelven a escucharse los acordeones en el Festival Vallenato
Desde aquella lejana noche del lunes 29 de abril de 2019 en el Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’, cuando el f...










