Música y folclor

Génesis de una música

Jesús Paternina Noble

05/01/2026 - 05:45

 

Génesis de una música

 

Haciendo referencia a la historia musical del Sinú, y más concretamente al porro pelayero, se puede afirmar que fueron el producto de una simbiosis o sincretismo étnico-cultural de la música folclórica de Sabanas (antiguo Bolívar Grande), en donde la música se une a la colonización de grandes juglares que, en sus procesos migratorios hacía el Sinú, llevaron consigo.

Ellos regaron la tierra pelayera y sembraron en ella, hermosas melodías del porro “jondo” cadencioso con los famosos fandangos de lengua y porros cantaos ejecutados por los conjuntos de gaitas. Esas bellas tonadas o tocatas musicales improvisadas e interpretadas por el conjunto de gaitas del sincelejano Leónidas Paternina Martínez, trompetista y gaitero, cuando llega a San Pelayo en el año 1885, fueron ejecutadas después por la banda de música de viento Arribana, organizada en San Pelayo en el año 1906 por este músico y sus hijos: Primo y Leónidas Paternina Olivero y otros jóvenes del pueblo quienes contaban, para esa época, entre los 14 y 18 años de edad.

Esta aculturación de la música de un conjunto de gaitas a la banda de música de viento,  nos hace pensar y decir que:  esa gesta musical real, que ata a los pelayeros, desde sus inicios, desde sus antecedentes creativos e interpretativos hasta la Banda de música de viento, es producto del sentimiento artístico que hoy día se incorpora al árbol genealógico  del folclor musical de la dinastía Paternina, y que, por tal motivo, se les debe considerar como el símbolo del porro zambo de ayer y del porro mestizo pelayero de hoy.

Es importante destacar en ese proceso, la ejecución del bombardino y sus improvisaciones en las bandas de viento de sabanas del siglo XIX. Al respecto Manuel Huertas Vergara en su libro (1992), referenciando a la música de Banda de Sabanas, nos dice:Acá en Sabanas, la interpretación de la música de Banda no tiene partitura definida, pues en la cultura musical de Sabanas, toda partitura rígida al interpretarse, por lo general se modifica, improvisando magistralmente con el Bombardino, único instrumento que tiene libertad de adornarla, saliéndose así, de la estructura normal”, especificado en un pentagrama. Es decir, cada músico, según sus conocimientos y aptitudes con su improvisación, le aporta a la rítmica musical, adornos armónicos.

En la interpretación de nuestros porros vernáculos o clásicos de nuestra música, esas improvisaciones, propias del repentismo, era lo que predominaba en el porro pelayero o palitiao. Hoy día esa interpretación está allende la realidad, sobre todo, en la ejecución del porro palitiao pelayero con pentagrama, caso este que se ha dado en el festival Nacional del porro en San Pelayo. En los porros contemporáneos que se interpretan sujetos a una partitura rígida propia de los academicistas, con ello se rompe, se parte, se le quita la sabrosura rítmica melódica, propia de la improvisación que debe darse en el porro pelayero. Es decir, nuestra música empírica, innata, producto del autodidacta, al someterse a los arreglos de las partituras, pierde la picardía y el sabor de la naturaleza. El periodista Juan Quintero Villalba, en una entrevista que le hiciera para la Revista Costa Norte en Montería y publicada en el año 1979, sobre el origen del porro pelayero, al músico, pionero y juglar del porro pelayero, Primo Paternina, le contestó: “El porro está en la naturaleza donde músicos más viejos que yo, recogieron ciertos ritmos naturales para formarlo. Lo que pasa es que en Pelayo hubo más arte y amor a la Naturaleza para hacerlo inmortal...”.

Es en esa picardía natural, repentista, en donde está la genialidad del músico y compositor empírico. Los músicos academicistas deben entender que, la rigidez de las partituras en los arreglos de los porros clásicos pelayeros, son un suicidio y/o homicidio a la estructura rítmica del mismo. Sobre la didáctica aplicada en el proceso de apropiación del aprendizaje del porro pelayero, primero, el joven aprendiz sólo lo hacía por imitación, empíricamente, y posteriormente, pasaba a aprender el tema o los temas propuestos; es decir, se tocaba y aprendía por imitación, de oídas o de oído o de guataca y después, se abordaba la escala, pero sin ningún fundamento gramatical musical explícito. La práctica musical se basaba en el contacto inmediato con el instrumento, y enseguida, seguía el montaje de la pieza musical.

Cuando se habla de ese proceso musical, la transición del conjunto de Gaitas o pito cabeza e ‘cera, a la música de Bandas es pertinente también, mencionar al primer porro más reconocido como tal, y tocado en el año de 1900 en san Pelayo, y del cual Octavio Gómez en el libro “Música Tropical y Salsa en Colombia”, nos lo describe así : “De la primera agrupación que se tiene noticia como intérprete de un porro , más reconocible, hicieron parte en el año 1900, en el municipio de San Pelayo : José de la Paz Montes, clarinetista Puerto Riqueño; el gaitero y trompetista Leónidas Paternina Martínez; José María Fortunato Sáez, “El Negro Sáez” clarinetista, así como varios músicos más, con el suficiente conocimiento sobre la ejecución de los instrumentos de percusión, como acompañantes rítmicos y marcantes de las tonadas..”. Con la interpretación de los primeros porros por este grupo de músicos, dirigidos por el gaitero y trompetista Leónidas Paternina Martínez, se podría decir, que se inició la transición de la música de gaitas y tambores a la música de Bandas de viento instrumental y ébano.

Sobre ese traspaso del porro “jondo” a la música de Banda, el escritor e investigador, Alberto Alzate en su libro: “El músico de bandas”(1980),  nos dice : “Las bandas actuales son el producto aculturado de la acumulación ancestral de formas musicales primitivas, en las cuales se combinaba el baile con el sonido armonioso del tambor taconado (templado con cuñas), del pito cabeza e’ cera…del guache y aún del carángano., las agrupaciones musicales a base de instrumentos artesanales, dieron paso forzoso a las bandas instrumentales con aparatos metálicos”. Orlando Fals Borda (1986), en su insigne obra, “Historia doble de la costa”, Tomo IV, sobre el origen de la banda de música, nos dice: “los bailadores en el fandango paseao que se hacían al alba o alborada, (para despertar con música y ron en las casas de los amigos), los bailadores eran más numerosos que en el cantao, y se organizaban con velas dando vueltas alrededor de los músicos. Estos tocaban bombo a porrazos, guaches y dos clases de pitos…el de cabeza e “cera y uno atravesado llamado cumbia (flauta de millo)… Según los estudiosos, estos bailes son los precursores más probables, de nuestro porro, que toma su forma musical actual, con la transición de aquellos aires de pito a la banda de viento., más adelante nos dice: “El milagro ocurrió cuando, el conjunto pitero del fandango dio paso en San Pelayo, a la banda de instrumentos de viento”.

En otros apartes de su obra nos narra: “Según lo sabido hasta ahora, la primera banda, de ejecución ripiada, siempre abierta y cambiante, -por eso no hay versiones únicas de esta música, - se inició en 1902 en San Pelayo, detrás de la iglesia debajo de un árbol de totumo (Frente de la casa donde vivía Leónidas Paternina Martínez con su esposa Josefa Olivero).  Esa incipiente banda de música la llamaron “la peor es ná”, porque no estaba completa, eran unos cuantos músicos con instrumentos maltrechos”.

El porro Pelayero o palitiao no fue fortuito ni producto de una persona en particular. En ese accionar dialectico se dio todo un proceso evolutivo de músicos y música ancestrales que llevaban el ritmo o melodía en un formato primigenio con instrumentos artesanales, y después de varios giros musicales, pasó al formato de instrumentos metálicos ejecutados por los músicos de Bandas, hecho este que fue realizado por Leónidas Paternina Martínez y sus hijos Primo y Leónidas Paternina y los músicos de la banda “Arribana”. Charles Darwin dijo: “La Madre Natura no da saltos”, de igual manera los cambios sociales y culturales, tampoco. Toda transición lleva implícito un proceso evolutivo. La “Boza” del porro palitiao hoy día, es el mismo antiguo porro de los conjuntos de gaitas o pitos cabeza de cera. La “Aboza” o “Boza”, es un mambo rítmico propio de toda la música del Caribe.

Así lo afirma el investigador y escritor Manuel Huertas Vergara (1999) que, fue el Primo Paternina, primer director fundador de la Banda Arribana, quien le compuso la “Bozá” o parte movida o gustadera, a una tonada musical que existía y que, por esa época, tomó el nombre de María Barilla. Según el sociólogo, escritor e investigador Orlando Fals Borda (1986) en su obra “Historia doble de la Costa”, Vol. IV, coincide al decir que “el nombre del porro se dio en un baile o fandango en Mocarí en el año 1918 y que, María Barilla le pidió al Primo Paternina que le tocara el porro que a ella le gustaba, él la complació, y desde ese momento el porro quedó bautizado por el Primo con ese nombre: María Barilla”. Como enamoradizo que fue el Primo, María Barilla no escapó a sus romances. Sobre los amoríos de María Barilla, Fals Borda (1986), nos dice: “En cuanto al amor, no fue perra de cualquier perro, era alegre pero no corrompida”. A partir de Perico, tuvo maridos reservados sucesivos de alguna posición social: Luis Pedroza, José Antonio (Toño) Sánchez, Joaquín o Nicolás Failach así, como la amistad íntima de algunos músicos”.

De todo esto podemos inferir que: el conjunto de gaitas, con sus instrumentos artesanales, como la gaita hembra, que inicia la tonada, seguida por la gaita macho y que se acompaña con la maraca hembra, además del tambor hembra que repica y “canta” bastante, y del tambor macho o llamador, conjugado con la lírica y el romance indígena del pito cabeza e ”cera, fueron los protagonistas del porro “jondo” , que se caracteriza por el privilegio que tiene o gozaba la percusión (hoy repiqueteo del redoblante) ante los instrumentos melódicos o aerófonos, cuando éste se decantaba y se volvía lento, cadencioso ( la bozá), y que, después de un largo proceso formativo, fue tomado, arreglado y pasado al formato de los instrumentos metálicos de la banda de música de viento “ Arribana” por sus fundadores: Leónidas Paternina Martínez ( gaitero y trompetista), sus hijos Primo Alberto ( cornetín y trompeta), Leónidas (bombardino) gran ejecutante de este instrumento, y demás músicos integrantes de la banda Arribana en San Pelayo.

 

Jesús Paternina Noble

Magister, investigador, escritor y compositor.

 

Bibliografía:

1. Fals Borda, Orlando. Historia doble de la Costa. Vol. IV. Bogotá, 1986. Editorial, Valencia.

2. Gómez, Octavio. Música Tropical y Salsa en Colombia. Edit. Fuentes. 1992.

3. Quintero Villaba, Juan. El Primo Paternina y el porro. Revista Costa Norte. Año I.1979.

4. Huertas Vergara, Manuel. Cabildo y Merced de tierras, régimen para poblar el partido de Tolú, Sabanas y Sinú. 1992. Editores, Gráficas Lealtad Ltda. Sincelejo.

5. Paternina, Aníbal. Historiador, investigador y escritor.  Entrevista 2018, Sincelejo.

6. Amador, Inis. 1999. Historiador e investigador y escritor del folclor. El porro, el ganado, los cantos y la fiesta brava. Revista, Memorias y reflexiones. Club de Leones. Sincelejo, Sucre, Colombia.

7. Elena y Carlos Ramírez. 2015. Entrevista. Barranquilla.

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