Música y folclor

Gaiteros de Pueblo Santo y la irrupción del álbum conceptual en la música folclórica del Caribe Colombiano

Luis Carlos Ramirez Lascarro

23/01/2026 - 05:40

 

Gaiteros de Pueblo Santo y la irrupción del álbum conceptual en la música folclórica del Caribe Colombiano
Gaiteros de Pueblo Santo escucha con atención, piensa y organiza la tradición folclórica del Caribe colombiano

 

En el panorama de la música folclórica del Caribe colombiano contemporáneo, Gaiteros de Pueblo Santo ocupa un lugar particular. No solo por su solvencia interpretativa ni por su respeto a la tradición gaitera, sino porque su propuesta discográfica introduce una forma de pensar poco habitual en este campo: el álbum entendido como obra unitaria, como relato y como experiencia simbólica continua. Sus dos trabajos discográficos no se limitan a registrar repertorios ni a reinterpretar piezas tradicionales, sino que ensayan una lógica propia del álbum conceptual, una categoría que rara vez se ha aplicado —con rigor— a la música folclórica del Caribe.

Esta afirmación no es menor ni gratuita. Por el contrario, exige un rodeo histórico y conceptual que permita comprender por qué estos discos pueden leerse como una excepción significativa dentro de una tradición que ha operado, durante décadas, bajo otros principios de producción, circulación y sentido.

El disco en la tradición folclórica caribeña: entre registro y repertorio

Históricamente, la música folclórica del Caribe colombiano no se ha organizado alrededor de la noción de “obra cerrada”. Su lógica ha sido, ante todo, funcional, ritual y comunitaria. Las piezas circulan como repertorio vivo, se adaptan al contexto festivo o ceremonial, se transforman según el intérprete y el lugar. En este marco, la grabación sonora aparece tardíamente y cumple funciones específicas: registro, archivo, recopilación patrimonial o difusión comercial, pero no necesariamente construcción de sentido unitario.

Los discos de las músicas tradicionales populares suelen presentarse como: compilaciones de piezas representativas, selecciones temáticas amplias, registros de un conjunto en determinado momento.

Esto no implica ausencia de pensamiento musical ni de profundidad simbólica. Por el contrario, la tradición folclórica caribeña está cargada de sentidos, memorias y saberes. Sin embargo, el sentido no se deposita en el orden del disco, sino en la performance, en el contexto social y en la experiencia colectiva. El álbum, en este marco, es contenedor, no relato.

Es precisamente en este punto donde la propuesta de Gaiteros de Pueblo Santo se vuelve singular, sumando a los sentidos tradicionales la lógica conceptual propia del álbum moderno con consciencia autoral que convierte sus primeros trabajos en un todo estratégicamente pensado.

¿Qué entendemos por “álbum conceptual” en el folclor caribe?

De acuerdo a Carrasco (2016), “El rasgo básico que diferencia un álbum conceptual de uno ordinario es la cohesión argumental o vínculo temático que hilvana todos y cada uno de sus cortes” (p. 66). Esta cualidad se encontró por primera vez en Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles (1967) y se consolidó con Tommy de The Who (1969), que inspiró Hommy, a latin opera de la Orquesta Harlow (1973) y el mítico The dark side of the moon de Pink Floyd (1973). Siguiendo el ejemplo de Hommy, en el universo de la música afroantillana podemos encontrar álbumes de este tipo en Cortijo & His time machine de Rafael Cortijo (1974), El baquiné de los angelitos negros de Willie Colón (1977) y Maestra vida de Rubén Blades (1980).

Hablar de “álbum conceptual” en la música folclórica del Caribe colombiano, no obstante, exige una definición situada. No se trata de trasladar sin mediación categorías propias del rock progresivo o de la música académica, sino de identificar una intención autoral clara de organizar el repertorio bajo una idea rectora.

En este contexto, un álbum conceptual puede entenderse como aquel que: se articula en torno a una unidad temática o simbólica explícita, propone una experiencia continua, no fragmentaria,

otorga al orden de las piezas un sentido narrativo o ritual, construye una cosmovisión compartida a lo largo del disco.

Desde esta perspectiva, el álbum deja de ser una simple suma de temas y se convierte en un recorrido, en una forma de narrar la tradición desde adentro, tal como ha hecho Marlon Peroza, fundador, alcalde y heraldo de Pueblo Santo, al concebir estos dos álbumes, no como un conjunto de piezas intercambiables, sino ante una obra que se despliega progresivamente, donde cada tema cumple una función dentro del conjunto, hilvanados, bien sea por la entrañable y siempre recordada voz de Andrés Salcedo, quien oficia de narrador omnisciente, guiándonos por los vericuetos del poblado y la cotidianidad de sus residentes en Historias cantadas o por la voz radiofónica de Máximo Campillo y José Prudencio (interpretados por Peroza y José Simanca, Primo e’ Costa), dando la bienvenida a la lluvia, después de veinte años de sequía, en Complacencia Vol. 1.

Historias Cantadas: mito de origen y tiempo fundacional

Historia cantadas, el primer trabajo discográfico de Gaiteros de Pueblo Santo, lanzado en 2020, puede leerse, en su conjunto, como un relato de origen. Desde la canción que lo abre —El Origen—, el disco se propone como una narración fundacional, cercana a la lógica del mito más que a la de la crónica histórica.

Las canciones que siguen configuran un universo simbólico donde conviven fuerzas naturales, figuras espirituales y elementos totémicos. Títulos como El Bozal del Diablo, El Tótem o Corazón de Ceiba Colorá remiten a un mundo en el que lo vegetal, lo animal y lo espiritual se entrelazan, sin jerarquías modernas ni separación tajante entre lo sagrado y lo profano. El tiempo que rige este álbum no es el tiempo lineal de la historia, sino un tiempo mítico, circular, en el que los acontecimientos fundan sentido más que fechas.

En este contexto emergen figuras como la de Cristóbal, Nicanor, Juancho Miguelito y Pedrito, no como personajes biográficos en sentido estricto, sino como figuras arquetípicas emergentes del gaitero primigenio, el mediador entre mundos, el principio a través del cual la música adquiere dimensión espiritual. Su presencia refuerza la idea de que en Historias Cantadas no se narran hechos verificables, sino principios fundacionales.

El cierre del álbum, marcado por la sequía, introduce un elemento decisivo. La ausencia de agua no funciona únicamente como imagen natural, sino como símbolo de suspensión del tiempo. El mundo fundado queda en pausa, a la espera de una transformación. Historias Cantadas no concluye de manera definitiva: deja abierto el relato, como ocurre en los mitos, donde el origen siempre anuncia un devenir.

Complacencia, Vol. 1: retorno al tiempo histórico y la vida cotidiana

Si Historias Cantadas se instala en un tiempo fundacional, Complacencia, Vol. 1, álbum lanzado en 2024, marca un desplazamiento narrativo hacia el tiempo histórico y social. El disco se abre con la llegada de la lluvia tras años de sequía, coincidiendo con las fiestas patronales de la Virgen del Carmen. Este gesto establece, desde el inicio, una continuidad directa con el álbum anterior y, al mismo tiempo, un cambio de régimen temporal.

La lluvia no solo reactiva la vida natural, sino también la vida comunitaria. En Complacencia, el mundo de Pueblo Santo aparece habitado: hay fiesta, hay radio, hay encuentros, hay baile. El tono general es más celebratorio, más cercano a la experiencia cotidiana, sin que desaparezca del todo la dimensión espiritual. Esta, sin embargo, deja de ser dominante para convivir con lo humano, lo festivo y lo corporal.

Los títulos de las canciones refuerzan este desplazamiento hacia lo cotidiano y lo afectivo. El álbum se sitúa en un tiempo reconocible, donde la música acompaña la vida diaria, las celebraciones y los vínculos. Pueblo Santo ya no se está fundando: está viviendo.

Este retorno al tiempo histórico no implica una ruptura con el universo simbólico anterior, sino una transformación. El mundo mítico se encarna en la comunidad, y la espiritualidad se manifiesta ahora a través del goce, la danza y la celebración compartida.

Continuidad y distinción: dos movimientos de una misma obra

Leídos en conjunto, Historias Cantadas y Complacencia Vol. 1, funcionan como dos movimientos de un mismo proyecto conceptual. No se trata simplemente de dos discos con afinidades estéticas, sino de una narración articulada que avanza del mito al tiempo social, del origen a la vida en comunidad.

La sequía y la lluvia operan aquí como dispositivos narrativos, más que como fenómenos naturales. La sequía suspende el mundo; la lluvia lo reactiva. Ambas marcan transiciones temporales y simbólicas, ordenando el relato de manera coherente a lo largo de los dos álbumes.

Del mismo modo, el gaitero primigenio puede entenderse no solo como una figura recurrente, sino como un principio musical y espiritual que atraviesa ambas obras. Su presencia no se agota en una canción o en una referencia puntual: encarna la continuidad entre generaciones, entre mundos, entre lo mítico y lo cotidiano.

Pueblo Santo: más que un lugar, un estado en el mundo

Pueblo Santo no se presenta, en la obra de los Gaiteros de Pueblo Santo, como un simple escenario geográfico ni como una localización folclórica reconocible. Aunque remite de manera inevitable a paisajes, prácticas y sonoridades del Caribe colombiano, su función dentro de los álbumes excede la noción de “lugar” para convertirse en un estado simbólico del mundo, una forma de habitar el tiempo, la memoria y la espiritualidad.

En Pueblo Santo, las fronteras entre lo vivo y lo muerto no están claramente delimitadas. No se trata de un “más allá” cristiano ni de un cielo idealizado, sino de un espacio intermedio donde los ancestros continúan presentes y la música funciona como lenguaje de comunicación entre planos. En este sentido, Pueblo Santo se asemeja más a una condición ontológica que a un territorio: se accede a él a través del rito, del sonido, de la narración cantada.

Este carácter etéreo no implica abstracción. Por el contrario, Pueblo Santo está profundamente anclado en prácticas concretas: la gaita, la fiesta, la devoción, el baile, la oralidad. Es un mundo donde lo espiritual no se opone a lo corporal ni lo cotidiano, sino que lo atraviesa. De ahí que la música no actúe solo como expresión estética, sino como principio organizador del mundo, capaz de convocar memorias, fundar relatos y reactivar el tiempo.

Desde esta perspectiva, Pueblo Santo no es únicamente el escenario de las canciones: es el marco conceptual que permite comprender la continuidad entre los discos, la presencia reiterada de ciertas figuras y la manera en que los álbumes se estructuran como relatos. Más que un pueblo imaginado, Pueblo Santo es una forma de estar en el mundo a través de la música.

Conclusión

Afirmar que los trabajos de Gaiteros de Pueblo Santo son los únicos álbumes conceptuales en la música folclórica del Caribe colombiano exige, ciertamente, cautela. En este campo existen discos temáticos, homenajes y proyectos con ejes claros. Sin embargo, la singularidad de Historias Cantadas y Complacencia, Vol. 1 reside en que la idea rectora estructura íntegramente la obra, creando una progresión narrativa donde el orden de las piezas no es intercambiable, sino constitutivo del sentido. Su propuesta no es simplemente tener un tema, sino sostener una idea de álbum —como relato unitario y experiencia simbólica continua— de principio a fin, sin renunciar por ello a la lógica orgánica de la gaita ni convertir la tradición en mero experimento formal.

Gaiteros de Pueblo Santo, por tanto, no moderniza la tradición ni la corrige. La escucha con atención, la piensa y la organiza de un modo que amplía sus posibilidades expresivas. Al hacerlo, demuestra que el folclor no solo puede decir cosas nuevas, sino que puede decirlas también desde la forma, desde la manera en que se concibe y se presenta una obra musical.

En un campo donde el disco ha sido, históricamente, archivo, compilación o registro de un repertorio vivo, estos trabajos proponen algo distinto y profundo: la tradición pensada como relato, como experiencia unitaria y como obra conceptual. Así, Pueblo Santo se consolida —a través del sonido— como un estado del mundo donde el pasado no desaparece, sino que se actualiza constantemente. Los Gaiteros no solo producen discos: construyen un universo narrativo que dialoga con la tradición sin quedar atrapado en ella, y que propone una forma particular de entender la música folclórica como memoria viva y mundo habitable.

 

Luis Carlos Ramírez Lascarro

 

Referencias

  • Carrasco, Alma (2016). Discos conceptuales: el más allá de la música. Letras, No. 4. https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/52581
  • Gaiteros de Pueblo Santo. (2020). Historias cantadas [Álbum]. Yawaro Records.
  • Gaiteros de Pueblo Santo. (2024). Complacencia, Vol. 1 [Álbum]. Yawaro Records.

Sobre el autor

Luis Carlos Ramirez Lascarro

Luis Carlos Ramirez Lascarro

A tres tabacos

Luis Carlos Ramírez Lascarro (Guamal, Magdalena, Colombia, 1984). Historiador y gestor patrimonial, egresado de la Universidad del Magdalena y Maestrante en Escrituras audiovisuales en la misma universidad.

Autor de los libros: Confidencia: Cantos de dolor y de muerte (2025); Evolución y tensiones de las marchas procesionales de los pueblos de la Depresión Momposina: Guamal y Mompox (en coautoría con Xavier Ávila, 2024), La cumbia en Guamal, Magdalena (en coautoría con David Ramírez, 2023), El acordeón de Juancho (2020) y Semana Santa de Guamal, Magdalena, una reseña histórica (en coautoría con Alberto Ávila Bagarozza, 2020).

Ha escrito las obras teatrales Flores de María (2020), montada por el colectivo Maderos Teatro de Valledupar, y Cruselfa (2020), monólogo coescrito con Luis Mario Jiménez, quien también lo representa. Su trabajo poético ha sido incluido en antologías como: Quemarlo todo (2021), Contagio poesía (2020), Antología Nacional de Relata (2013), Tocando el viento (2012), Con otra voz y Poemas inolvidables (2011), Polen para fecundar manantiales (2008) y Poesía social sin banderas (2005), y en narrativa, figura en Elipsis internacional y Diez años no son tanto (2021).

Como articulista y editor ha colaborado con las revistas Hojalata, María mulata (2020), Heterotopías (2022) y Atarraya cultural (2023), y ha participado en todos los números de la revista La gota fría (No. 1, 2018; No. 2, 2020; No. 3, 2021; No. 4, 2022; No. 5, 2023; No. 6, 2024 y No.7, 2025).

Entre los eventos en los que ha sido conferencista invitado se destacan: Ciclo de conferencias “Hablando del Magdalena” de Cajamag (2024), con el conversatorio Conversando nuestra historia guamalera; Conversatorio Aproximaciones históricas a las marchas procesionales de los pueblos de la Depresión Momposina: Guamal y Mompox (2024); Primer Congreso de Historia y Patrimonio Universidad del Magdalena (2023), con la ponencia: La instrumentalización de las fuentes históricas en la construcción del discurso hegemónico de la vallenatología; el VI Encuentro Nacional de Investigadores de la Música Vallenata (2017), con Julio Erazo Cuevas, el juglar guamalero; y el Foro Vallenato Clásico (2016), en el marco del 49º Festival de la Leyenda Vallenata, con Zuletazos clásicos.

Ha ejercido como corrector estilístico y ortotipográfico en El vallenato en Bogotá, su redención y popularidad (2021) y Poesía romántica en el canto vallenato: Rosendo Romero Ospino, el poeta del camino (2020), donde además participó como prologuista.

Realizó la postulación del maestro cañamillero Aurelio Fernández Guerrero a la convocatoria Trayectorias 2024 del Ministerio de Cultura, en la cual resultó ganador; participó como Asesor externo en la elaboración del PES de la Cumbia tradicional del Caribe colombiano (2023) y lideró la postulación de las Procesiones de semana santa de Guamal, Magdalena a la LRPCI del ámbito departamental (2021), obteniendo la aprobación para la realización del PES en 2023, el cual está en proceso.

Sus artículos han sido citados en estudios académicos como la tesis Rafael Manjarrez: el vínculo entre la tradición y la modernidad (2021); el libro Poesía romántica en el canto vallenato: Rosendo Romero Ospino, el poeta del camino (2020) y la tesis El vallenato de “protesta”: La obra musical de Máximo Jiménez (2017).

@luiskramirezl

1 Comentarios


Cumbia Queen 23-01-2026 07:48 AM

Acabo de leer este artículo completo y no me queda más que agradecer profundamente cada palabra aquí escrita, para entender todo este pueblo santo hay que ser pueblosantino y evidentemente tú lo eres mi querido amigo.

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