Música y folclor

Entre muertos que beben y animales que bailan: el realismo mágico de Calixto Ochoa

Luis Carlos Guerra Ávila

16/02/2026 - 04:15

 

Entre muertos que beben y animales que bailan: el realismo mágico de Calixto Ochoa

 

En “El muerto borracho”, Calixto Ochoa se inscribe de manera natural en el realismo mágico caribeño. El muerto que camina, bebe ron y pregunta por el baile no rompe el orden del mundo: lo confirma.

Lo sobrenatural se integra a la cotidianidad sin asombro ni explicación, mientras el humor popular despoja a la muerte de solemnidad y la devuelve al terreno de la vida. Como en la narrativa de García Márquez, lo mágico no es fantasía, sino una forma cultural de comprender la realidad.

El Muerto Borracho

En la esquina e’ la calle Serra
sale un muerto, pero borracho.
Él les pide un beso a las hembras
y a los hombres les pide un trago.

 

Vea qué muerto tan misterioso,
en el mundo nunca se ha visto,
porque en vez de pedir reposo
lo que pide es ron y besito.

 

Una ve’ estando en San Turse,
a las doce e’ la noche en punto,
en la esquina e’ la calle Eserra
me ha pedido un trago el difunto.

 

Me paré en medio de la calle
a rezarle un Padre Nuestro,
y el descaro que tuvo el muerto
preguntarme dónde era el baile.

Analicemos “El muerto borracho” y el realismo mágico en Calixto Ochoa

1. Punto de partida: ¿por qué sí es realismo mágico?

En el realismo mágico, lo extraordinario no sorprende a los personajes, se asume como parte de la vida cotidiana.

Aquí pasa exactamente eso:
un muerto sale a la calle, habla, pide besos y trago…
y nadie grita, nadie huye, nadie duda.

El hecho sobrenatural se narra con absoluta naturalidad.

Eso es realismo mágico puro.

2. Lo fantástico integrado a lo cotidiano

El muerto:

  • camina por la esquina,
  • interactúa con vivos,
  • bebe ron,
  • pregunta por el baile.

No hay explicación sobrenatural ni miedo.

Como en García Márquez:

  • los muertos conviven con los vivos (Cien años de soledad),
  • lo imposible ocurre sin romper la normalidad.

3. El muerto como personaje simbólico

Este muerto no es terrorífico, es festivo:

  • No pide descanso eterno
  • No pide oración
  • Pide ron, besos y parranda

Representa:

  • la negación de la solemnidad de la muerte,
  • la cultura caribeña donde la vida se celebra incluso frente a lo fúnebre.

Es un muerto muy Caribe, muy Calixto.

4. El humor como clave mágica

El humor cumple una función esencial:

Convierte la muerte en risa, y la risa en verdad cultural.

La escena de rezar un Padre Nuestro y que el muerto pregunte “dónde era el baile” es:

  • irreverente,
  • absurda,
  • profundamente simbólica.

Eso mismo hace Gabo:
la ironía revela más que el drama.

5. Espacio real, suceso irreal

Los lugares son concretos:

  • una esquina,
  • una calle con nombre,
  • una hora precisa (“a las doce e’ la noche”).

Espacio real + hecho imposible = realismo mágico.

No es fantasía:
es lo mágico incrustado en lo real.

6. Lenguaje oral como legitimación

El habla popular:

  • “vea”
  • “una ves”
  • “e’ la calle”
  • “el difunto”

Le da veracidad al absurdo.

El lenguaje no embellece: normaliza lo mágico.

7. Comparación directa con García Márquez

Este muerto podría caminar por Macondo sin problema:

  • Como Prudencio Aguilar,
  • como Melquíades,
  • como los muertos que regresan sin anunciarse.

Diferencia clave:

  • Gabo escribe la escena,
  • Calixto la canta.

Pero ambos:

convierten la cultura oral en literatura.

Fiesta en Animalandia

Una vez hubo una fiesta en Animalandia,
donde estaban invitados toditos los animales.
A las nueve de la noche iba a comenzar el baile,
pero estaban preocupados porque el burro no llegaba.

Una vez hubo una fiesta en Animalandia,
donde estaban invitados toditos los animales.
A las nueve de la noche iba a comenzar el baile,
pero estaban preocupados porque el burro no llegaba.

El burro andaba buscando su pareja
y por lo tanto llegó muy retardado.
Cuando llegó con la paloma casera,
ya era muy tarde y la puerta la habían cerrado.

Cuando llegó con la paloma casera,
ya era muy tarde y la puerta la habían cerrado.

Y comenzó la fiesta en Animalandia:
había grupo vallenato, gaita, porro, banda, orquesta,
y estaba Martín Elías con R8
tirando la casa por la ventana
con este tumbaito que tocan así.

A medianoche se presenta el burro con su pareja,
con la paloma casera,
pero resulta que habían cerrado las puertas
y el burro quedaba con un ojo por bailar con su pareja,
con la paloma casera.

Y en vista que no pudo entrar, se acercó a la puerta
y le dijo a sus compañeros:

—Compañeros, ya que no he podido entrar a la fiesta,
¿me permiten decir un discurso?

Y contestaron todos los animales en coro:
—¡Sí, que lo diga, que lo diga!

Y empieza el burro su discurso:

—Señores, como ya llegué muy tarde
y no pude asistir a la fiesta,
hace rato empezó el baile
y ya cerraron las puertas.
Esto me causa vergüenza
con la pareja que he traído,
pero para no quedar deslucido
y no pasar por la pena,
pido me den permiso
de bailar con mi paloma afuera.

Y contestaron los animales en coro que sí:

—Que baile el burro con la paloma afuera,
que baile el burro con la paloma casera.
Que baile el burro con la paloma afuera, (Bis)

¿Por qué es realismo mágico puro?

Porque los animales actúan como personas y nadie se sorprende:

  • hablan,
  • bailan,
  • toman decisiones sociales,
  • participan en una fiesta organizada.

Lo imposible ocurre con total naturalidad, sin explicación ni asombro.
Eso es exactamente la lógica del realismo mágico caribeño.

Claves literarias

  • Antropomorfismo normalizado: animales con conducta humana, asumida como cotidiana.
  • Espacio simbólico: Animalandia funciona como un “Macondo.
  • Calixto no escribe para la universidad, sino para el pueblo.

“Fiesta en Animalandia” funciona como una fábula caribeña cantada, donde los animales asumen comportamientos humanos sin generar asombro. Lo fantástico se integra a la vida cotidiana con naturalidad y humor, rasgo esencial del realismo mágico popular. Calixto Ochoa no explica lo imposible: lo canta, y en ese canto la imaginación del pueblo se reconoce.

 

Luis Carlos Guerra Avila

Tachi Guerra

Sobre el autor

Luis Carlos Guerra Ávila

Luis Carlos Guerra Ávila

Magiriaimo Literario

Luis Carlos "El tachi" Guerra Avila nació en Codazzi, Cesar, un 09-04-62. Escritor, compositor y poeta. Entre sus obras tiene dos producciones musicales: "Auténtico", comercial, y "Misa vallenata", cristiana. Un poemario: "Nadie sabe que soy poeta". Varios ensayos y crónicas: "Origen de la música de acordeón”, “El ultimo juglar”, y análisis literarios de Juancho Polo Valencia, Doña Petra, Hijo de José Camilo, Hígado encebollado, entre otros. Actualmente se dedica a defender el río Magiriamo en Codazzi, como presidente de la Fundación Somos Codazzi y reside en Valledupar (Cesar).

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