Música y folclor
El Nobel que se quedó en la plaza: Calixto Ochoa y Rafael Escalona

El único músico y compositor que ha ganado el Premio Nobel de Literatura es Bob Dylan.
La Academia Sueca le otorgó el premio en 2016, “por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”.
Su nombre real es Robert Zimmerman, y es autor de canciones emblemáticas como Blowin’ in the Wind y Like a Rolling Stone. Fue un hecho histórico, porque por primera vez el Nobel de Literatura se concedía a un cantautor.
La obra de Calixto Ochoa trasciende el ámbito musical para situarse en el terreno de la literatura oral. Sus composiciones constituyen verdaderas crónicas cantadas, donde confluyen el relato costumbrista, la sátira social, la construcción de personajes memorables y una profunda sensibilidad humana. En sus versos se documentan las aspiraciones, conflictos y transformaciones culturales de un pueblo, convirtiendo la canción en vehículo de memoria histórica.
Su narrativa posee estructura de cuento breve: plantea situaciones, desarrolla tensiones dramáticas y culmina en desenlaces cargados de ironía o reflexión moral. A través del lenguaje popular —respetando la oralidad y las variantes dialectales— dignifica la expresión del pueblo y la eleva a categoría estética.
Temas como la migración, el deseo de ascenso social, la identidad cultural, el amor y la condición humana atraviesan su obra con una universalidad que permite dialogar con lectores y oyentes más allá de su región de origen. En ese sentido, su legado se inscribe dentro de las grandes tradiciones de literatura oral del mundo.
Reconocer a Calixto Ochoa es también reconocer la riqueza literaria de las culturas populares latinoamericanas, cuya creación poética ha sido históricamente transmitida a través de la música y la memoria colectiva.
Con profundo respeto, someto esta postulación a su consideración, convencido de que la literatura no solo habita en los libros, sino también en la voz viva de los pueblos.
En términos de identidad cultural y riqueza oral, Calixto es Nobel en el corazón del Caribe. Y eso, para la historia del folclor, también pesa. Traigo en mi artículo dos canciones que, en su momento, fueron denuncias públicas hechas por dos grandes juglares de nuestro folclor y su análisis literario.
Los Altares de Valencia-Calixto Ochoa
Ay, que busquen un celador pa’ la iglesia,
porque ya esto está pintando muy mal.
Ay, que busquen un celador pa’ la iglesia,
porque ya esto está pintando muy mal.
Con el caso que ha pasado en Valencia,
hoy de ninguno se puede confiar.
Yo no vi, pero la gente me dijo,
y por eso es que vengo a preguntarle.
Quiero que me diga el padre Panchito
para dónde iba a llevar los altares.
Los altares benditos de Valencia
y el camarín de Jesús de Nazareno.
Dígame, padre: ¿qué iba a hacer con ellos?
¿Por qué razón los sacó de la iglesia?
Me dicen los que saben el cuento
cuál era el pretexto del señor Panchito.
Lo que iba a hacer él con los altares
fue lo que hizo Judas con Jesucristo.
¡A venderlos! (¿Era a qué iba?)
¡A venderlos! (¿Era a qué iba?)
Me dicen que cuando fueron a la ermita
ya estaba el camión listo para el viaje.
Me dicen que cuando fueron a la ermita
ya estaba el camión listo para el viaje.
Y eso es lo que quiero yo que me diga:
pa’ dónde se iba a llevar los altares.
Y eso es lo que quiero yo que me diga:
pa’ dónde se iba a llevar los altares.
Pero como eso no se lo permitieron,
que Pancho se llevara los altares,
por eso a Valencia no mandan padre
ni a las fiestas patronales del pueblo.
Perdónalo, Jesús de Nazareno,
que tú siempre has sabido perdonar;
pero nunca permitas que a tu pueblo
le dejen a su iglesia sin altar.
Jesús no puede ya estar en la iglesia,
está en casa de Luis Carlos Rosado,
porque de pronto el súper honrado
se mete a medianoche y se los lleva.
Entre más días se ven cosas peores,
¿y dónde vamos a parar con el tiempo,
si hoy los que deben poner el orden
lo que hacen es poner el mal ejemplo?
¡A venderlos! (¿Era a qué iba?)
¡A venderlos! (¿Era a qué iba?)
Análisis literario
Género: Crónica cantada de denuncia
No es una canción romántica ni picaresca.
Es una crónica social con tono de denuncia pública.
El narrador no afirma directamente; dice:
“Yo no vi, pero la gente me dijo…”
Ese recurso es clave:
usa la voz colectiva del pueblo.
No acusa como individuo, acusa como comunidad.
Eso le da carácter casi periodístico.
Estructura dramática
La canción tiene estructura casi teatral:
- Planteamiento: sospecha (buscar un celador).
- Conflicto: presunta venta de objetos sagrados.
- Clímax: comparación con Judas.
- Desenlace: reflexión moral y oración final.
La repetición:
“¡A venderlos!”
Funciona como estribillo acusatorio, casi como coro griego
Uso de la ironía y la metáfora bíblica
La línea más fuerte:
“Fue lo que hizo Judas con Jesucristo”
Aquí Calixto no solo critica un acto administrativo.
Eleva el hecho a traición sagrada.
Es una metáfora potente:
- Judas = traición por dinero.
- Venta de altares = traición espiritual.
No es exageración gratuita: es recurso simbólico.
Dimensión ética
La canción no es anticlerical.
Observe esto:
“Perdónalo Jesús de Nazareno…”
No ataca la fe.
Defiende la fe del pueblo frente a la corrupción humana. La crítica no es contra la Iglesia como institución espiritual, sino contra el mal ejemplo de quien debería dar testimonio.
Eso es muy fino literariamente.
Elemento comunitario
El verso:
“Si hoy los que deben poner el orden
Lo que hacen es poner el mal ejemplo”
Aquí la canción trasciende el caso puntual.
Se vuelve reflexión universal:
- Crisis de autoridad.
- Corrupción moral.
- Pérdida de confianza social.
Eso ya no es solo Valencia.
Es cualquier pueblo del mundo.
Valor literario
Esta canción tiene:
✔ Narrador colectivo
✔ Denuncia social
✔ Simbolismo bíblico
✔ Recurso repetitivo dramático
✔ Reflexión moral universal
Es literatura oral con función ética.
Si la lleváramos a análisis académico
Se podría estudiar como:
- Poética de la protesta en el vallenato tradicional
- La juglaría como tribunal moral del Caribe
- La canción como espacio de control social comunitario
Esta letra confirma algo:
Calixto no solo narraba anécdotas.
También ejercía poder simbólico.
La Custodia de Badillo-Rafaél Escalona
Me han dicho que el pueblo de Badillo se ha puesto de malas,
de malas porque su reliquia le quieren cambiar.
Primero fue con San Antonio, Luis Enrique Maya;
ahora la cosa es distinta, les voy a contar.
En la casa de Gregorio bien segura estaba
una reliquia del pueblo, tipo colonial;
era una custodia linda, bien grande y pesada,
ahora por una liviana la quieren cambiar.
Se la llevaron, se la llevaron, se la llevaron, ya se perdió.
Se la llevaron, se la llevaron, se la llevaron, ya se perdió.
Lo que pasa es que la tiene un ratero honrado;
lo que ocurre es que un honrado se la robó.
Lo que pasa es que la tiene un ratero honrado;
lo que ocurre es que un honrado se la robó:
la custodia de Badillo.
Aunque digan que es calumnia del pueblo de Badillo,
ellos con mucha razón presentaron sus pruebas:
no tiene el mismo tamaño, no pesa lo mismo,
no tiene el mismo color; entonces no es ella.
Parece que el inspector como que tuvo miedo,
mucho miedo en ese caso para proceder,
porque todavía no han dicho quién es el ratero,
aunque todo el pueblo sabe quiénes pueden ser.
Seguramente que no fui yo, ni Alfonso López ni Pedro Castro.
Seguramente que no fui yo, ni Alfonso López ni Pedro Castro.
Ahora no fue Enrique Maya quien se la robó;
ahora no podrán decir que fue un vallenato.
Ahora no fue Enrique Maya quien se la robó;
ahora no podrán decir que fue un vallenato.
Al pobre de Enrique Maya lo pusieron preso,
tan solo porque a San Antonio lo cogió prestado,
al que se ha robado el cáliz nadita le han hecho,
ese robo de los curas se quedó enterrado.
A mi compa Cola Guerra cuando tenga fiesta,
oye que abra bien los ojos para vigilar,
con una 45 en la puerta de la iglesia,
todo el que tenga sotana no lo deje entrar.
Y al terminar la misa que se pongan del cura pa′ abajo a requisar,
y al terminar la misa que se pongan del cura pa’abajo a requisar.
Análisis literario profundo
Crónica satírica con nombre propio
Escalona no habla en abstracto.
Menciona lugares y personajes reales:
- Badillo
- Luis Enrique Maya
- Alfonso López
- Pedro Castro
Eso convierte la canción en crónica histórica cantada, no ficción.
El vallenato aquí funciona como periódico del pueblo.
Ironía magistral
Observe esta línea:
“Lo que pasa es que la tiene un ratero honrado”
Esa es una joya literaria.
Es una contradicción intencional (oxímoron):
- Ratero = ladrón.
- Honrado = moralmente correcto.
Escalona usa la ironía para señalar la hipocresía social:
los que aparentan honorabilidad pueden ser los verdaderos culpables.
Comparación social implícita
Hay una denuncia clara:
- A Enrique Maya lo encarcelaron por “coger prestado” a San Antonio.
- Pero al que robó la custodia “nadita le han hecho”.
Aquí hay crítica a:
- La justicia selectiva.
- El poder eclesiástico.
- La impunidad.
Es una canción de protesta disfrazada de relato costumbrista.
Recurso de repetición
“Se la llevaron, se la llevaron…”
Funciona como:
- Martilleo narrativo.
- Voz colectiva del pueblo.
- Ritmo de indignación.
El estribillo convierte la denuncia en coro popular.
El cierre: sátira explosiva
“Con una 45 en la puerta de la iglesia…”
Aquí Escalona cruza la línea entre humor y sarcasmo político.
No es invitación literal a la violencia.
Es exageración irónica para mostrar el nivel de desconfianza.
Eso es recurso clásico de sátira popular.
Valor literario
Esta canción contiene:
✔ Crónica histórica
✔ Denuncia social
✔ Ironía estructural
✔ Personajes reales
✔ Crítica institucional
✔ Humor como arma política
Escalona aquí no es solo compositor:
es cronista del Caribe.
Comparación con Calixto
- Calixto denuncia desde el tono moral comunitario.
- Escalona denuncia desde la ironía política elegante.
Ambos convierten el vallenato en tribunal público del pueblo.
La juglaría vallenata no solo canta amores…
ha sido también mecanismo de control social y memoria histórica.
en que se parecen o se diferencia las dos canciones,
Semejanzas
Son crónicas cantadas
Ambas canciones:
- Narran un hecho concreto.
- Se apoyan en rumores del pueblo.
- Funcionan como periódico oral.
No son ficción romántica; son relatos sociales reales.
Denuncia moral
Las dos tratan un mismo eje:
Presunta corrupción dentro de la Iglesia.
Pérdida de confianza en la autoridad religiosa.
Ambos autores defienden la fe del pueblo, no atacan la fe en sí.
Voz colectiva
En las dos aparece el pueblo como testigo:
- Calixto: “Yo no vi, pero la gente me dijo…”
- Escalona: “Ellos con mucha razón presentaron sus pruebas…”
No es una acusación individual, es comunitaria.
Repetición como recurso dramático
- Calixto: “¡A venderlos!”
- Escalona: “Se la llevaron…”
La repetición convierte la canción en coro popular.
Diferencias
Tono
Calixto es más directo y moralista.
Usa comparación bíblica fuerte:
“Fue lo que hizo Judas con Jesucristo.”
Su denuncia es más frontal, casi profética.
Escalona, por su lado, es más irónico y elegante.
Usa humor fino:
“Un ratero honrado.”
No grita; sonríe mientras señala.
Nivel de sarcasmo
Escalona llega a la sátira explosiva:
“Con una 45 en la puerta de la iglesia…”
Eso es caricatura social.
Calixto es más sobrio y devocional.
Enfoque dramático
- Calixto centra el conflicto en el sacerdote específico.
- Escalona amplía el foco hacia la justicia selectiva y el poder.
Escalona hace crítica institucional más amplia.
Estética narrativa
Calixto:
- Más oral.
- Más pueblo.
- Más espontáneo.
- Más visceral.
Escalona:
- Más estructurado.
- Más literario.
- Más calculado en la ironía.
- Más político.
Conclusión
Podríamos decir que:
- Calixto es el fiscal del pueblo.
- Escalona es el cronista irónico del poder.
Ambos convierten el vallenato en tribunal moral,
pero uno habla con tono de indignación comunitaria
y el otro con sonrisa crítica.
Contexto cultural clave
En los años 50, 60 y 70:
- El vallenato era el medio de denuncia popular.
- Los escándalos religiosos generaban conmoción fuerte.
- Los juglares convertían el rumor en canción.
Si hubo varios episodios similares en distintos pueblos, era natural que distintos compositores los cantaran.
Me atrevo a decir que, si la obra de Calixto Ochoa la hubiera conocido el mundo, tal vez fuera Premio Nobel. La afirmación no es descabellada como reflexión cultural. Más que una predicción histórica, es una defensa del valor literario del vallenato.
Si el mundo académico estudiara la juglaría con la misma seriedad con que estudia la poesía europea, muchos nombres del Caribe estarían en otra dimensión. García Márquez reconocía que su manera de narrar venía de la oralidad caribeña, y el vallenato es una de sus formas más puras. Si “Cien años de soledad” puede leerse como un vallenato de 400 páginas,
entonces el vallenato puede leerse como novela cantada.
Durante mucho tiempo hemos aceptado que la gran literatura nace en bibliotecas silenciosas y se consagra en academias lejanas. Sin embargo, en las plazas polvorientas del Caribe colombiano también se escribió —y se cantó— una obra de profundidad humana, denuncia social y memoria histórica. En las voces de Calixto Ochoa y Rafael Escalona no solo hubo acordeón y fiesta: hubo crónica, ironía, fe, conflicto y retrato moral de un pueblo. Si la literatura es la capacidad de contar la vida con verdad y belleza, entonces el Nobel no siempre estuvo en los salones elegantes; a veces se quedó en la plaza, cantado por un juglar.
Luis Carlos Guerra Avila
Tachi Guerra
Sobre el autor
Luis Carlos Guerra Ávila
Magiriaimo Literario
Luis Carlos "El tachi" Guerra Avila nació en Codazzi, Cesar, un 09-04-62. Escritor, compositor y poeta. Entre sus obras tiene dos producciones musicales: "Auténtico", comercial, y "Misa vallenata", cristiana. Un poemario: "Nadie sabe que soy poeta". Varios ensayos y crónicas: "Origen de la música de acordeón”, “El ultimo juglar”, y análisis literarios de Juancho Polo Valencia, Doña Petra, Hijo de José Camilo, Hígado encebollado, entre otros. Actualmente se dedica a defender el río Magiriamo en Codazzi, como presidente de la Fundación Somos Codazzi y reside en Valledupar (Cesar).
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