Música y folclor

El campo, un personaje vivo en la obra de Calixto Ochoa

Luis Carlos Guerra Ávila

05/03/2026 - 04:05

 

El campo, un personaje vivo en la obra de Calixto Ochoa

 

En las canciones de Calixto, el campo no es simple escenario: es personaje vivo. No está pintado como fondo decorativo, sino como presencia activa que siente, habla y determina el destino de los hombres.

Aunque no siempre menciona el “campo” en el título de sus canciones muchas veces describen escenas, personajes o vivencias que evocan la vida en el campo o en pueblos del interior. Reflejan la vida rural y el campo caribeño colombiano — sus letras suelen hablar de la tierra, la sabana, personajes y el sentir popular. El campo fue una fuente natural de inspiración para Calixto Ochoa porque él vivió y creció en un entorno rural del Caribe colombiano, donde la vida cotidiana giraba alrededor de la tierra, el ganado, los caminos polvorientos y las historias contadas al atardecer. Calixto nació en Valencia de Jesús, corregimiento cercano a Valledupar. Allí vio de cerca la realidad del campesino: el trabajo duro, las cosechas, los animales y las sabanas abiertas. No cantaba el campo desde la imaginación, sino desde la experiencia.

La tradición oral

En el campo se cuentan historias: amores, traiciones, viajes, alegrías y desgracias. El vallenato nació como crónica cantada. Calixto recogía esas vivencias y las convertía en canciones.

La identidad cultural
El campo no era solo paisaje, era identidad. En canciones como Los sabanales o Charanga campesina, el entorno rural se convierte en símbolo de pertenencia y orgullo.

La nostalgia

Muchos compositores que migraron a los pueblos o ciudades sintieron nostalgia por la vida sencilla del campo. Esa añoranza suele convertirse en poesía.

El paisaje convertido en identidad

Cuando nombra sabanas, cañaduzales o caminos polvorientos, no describe solo geografía.

Está diciendo:

“De aquí soy, aquí aprendí a querer y a sufrir”.

El paisaje se vuelve raíz. Y la raíz es identidad.

El sabanal no es tierra vacía: es memoria, es infancia, es origen.

La naturaleza como espejo del alma

En muchas composiciones campesinas del vallenato, el viento, el sol o la distancia reflejan estados interiores.

Si el hombre está triste, el camino es largo.

Si está enamorado, la sabana florece.

Esa correspondencia entre naturaleza y emoción es un recurso poético clásico, pero en Calixto nace espontáneo, porque su mundo emocional está ligado a la tierra.

El campesino como héroe silencioso

Calixto dignifica al hombre del campo. No lo presenta como figura menor, sino como protagonista.
El campesino trabaja, ama, sufre, canta. Es humilde, pero no insignificante.

En su obra hay una reivindicación sutil:

El campo también produce poesía.

La sabana también piensa.

El campesino también filosofa.

La nostalgia como fuerza narrativa

Cuando el progreso urbano empieza a imponerse, el campo se vuelve recuerdo. Y el recuerdo se vuelve canción.

Ahí aparece la nostalgia:

No es solo añoranza de un lugar, sino de un tiempo más inocente, más comunitario, más humano.

La canción se convierte entonces en puente entre lo que fue y lo que ya no es.

Si lo miramos al estilo de una crónica podríamos decir: Calixto no componía mirando el horizonte; componía siendo horizonte.

La sabana no le inspiraba desde afuera: le respiraba por dentro.

Y eso, es lo que hace que el campo en su música no sea decoración, sino esencia.

La sabana, los ríos, los árboles, los animales… todo eso ofrece imágenes poéticas poderosas. El campo tiene ritmo propio: el canto del gallo, el sonido del viento, el trote del caballo. Eso influye en la cadencia musical.

Una de las canciones mas representativas de Calixto Ochoa son los sabanales, aquí algunos ejemplos:

Los Sabanales

Cuando llegan las horas de la tarde,
que me encuentro tan solo y muy lejos de ti,
me provoca volve' a los guayabales
de aquellos sabanales donde te conocí.

Mis recuerdos son aquellos paisajes
y los estoy pintando exactos como son.

 

Ya pinté aquel árbol del patio,
que es donde tú reposas cuando calienta el sol.

Vivo aquí…
pintando el paisaje sabanero,
porque allí…
es donde están todos mis recuerdos.

Vení…, corazón, vení.
Vení… más cerca de mi

 

Ven a consolarme, ven a acompañarme, ven, ven a besarme,
como aquella tarde.

Ven a consolarme, ven a acompañarme, ven, ven a besarme,
como aquella tarde que estuve allá,
como aquella tarde que me besó,
como al día siguiente que amaneció.

Bésame como tú sabes besar,
como al día siguiente que amaneció.
Bésame como tú sabes besar.

Arbolito Sabanero

Cuando paso por el viejo caserío,
hay momentos que me hieren los recuerdos
al mirar ese fantástico sombrío
que conserva el arbolito sabanero.

 

¡Ay, qué bonito es recordar el pasado!
Si aquellos tiempos renacieran de nuevo…
¿Dónde estarán los labios que me besaron
bajo el sombrío de aquel árbol sabanero?

 

El manguito y aquellas matas de palma
fueron víctimas de un fuerte vendaval;
solamente se conserva en la sabana
aquel árbol que está enfrente del rosal.

 

¡Ay, qué bonito es recordar el pasado!
Si aquellos tiempos renacieran de nuevo…
¿Dónde estarán los labios que me besaron
bajo el sombrío de aquel árbol sabanero?

¿Dónde estarán los labios que me besaron
bajo el sombrío de aquel árbol sabanero?

Y así, muchas canciones del maestro Calixto Ochoa identifican su vida, cómo fue y cómo la vivió.
En cada verso dejó sembrada una huella de su origen campesino; en cada acorde del acordeón quedó latiendo la sabana que lo vio crecer. Sus canciones no fueron simples melodías: fueron páginas abiertas de su existencia, retratos sonoros de sus alegrías, sus nostalgias y sus luchas.

Calixto no cantó lo que imaginó, sino lo que caminó.

La tierra que pisó se volvió estrofa; el recuerdo que lo marcó, se volvió estribillo; y el campo que lo formó, se convirtió en eternidad musical.

 

Luis Carlos Guerra Avila

Tachi Guerra

Sobre el autor

Luis Carlos Guerra Ávila

Luis Carlos Guerra Ávila

Magiriaimo Literario

Luis Carlos "El tachi" Guerra Avila nació en Codazzi, Cesar, un 09-04-62. Escritor, compositor y poeta. Entre sus obras tiene dos producciones musicales: "Auténtico", comercial, y "Misa vallenata", cristiana. Un poemario: "Nadie sabe que soy poeta". Varios ensayos y crónicas: "Origen de la música de acordeón”, “El ultimo juglar”, y análisis literarios de Juancho Polo Valencia, Doña Petra, Hijo de José Camilo, Hígado encebollado, entre otros. Actualmente se dedica a defender el río Magiriamo en Codazzi, como presidente de la Fundación Somos Codazzi y reside en Valledupar (Cesar).

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