Música y folclor

El bajo: la mano izquierda de Dios

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio

17/03/2026 - 06:55

 

El bajo: la mano izquierda de Dios
Alejo Durán en plena actuación / Foto: archivo PanoramaCultural.com.co

 

En el universo del acordeón existe una jerarquía invisible. Mientras la mano derecha se lleva los aplausos con sus melodías brillantes y sus pitos juguetones, es la mano izquierda la que sostiene el peso de la historia. Tanto en el Caribe colombiano como en las montañas de Monterrey, el bajo no es un simple acompañamiento; es el pulso de una resistencia cultural que se niega a ser silenciada.

Si el acordeón es un pulmón, los bajos son el corazón. En la técnica tradicional vallenata, el Golpe del bajo es lo que separa al músico del juglar. Es un sonido sordo y profundo que imita el paso del ganado y el latido de la tierra.

Cuando analizamos la simetría entre el Caribe y Nuevo León, descubrimos que la mano izquierda cumple la misma función vital: en el vallenato auténtico: El bajo marca la caminata del relato; es la base sobre la cual el compositor construye su crónica. Sin un bajo firme, la historia se desmorona. En el fenómeno regio: El protagonismo de los bajos elevó la mano izquierda a una dimensión mística. Al ralentizar el tiempo, el bajo se convierte en una presencia física, una vibración que se siente en el pecho y que define la identidad.

El acordeón no es solo madera y metal; es una extensión del cuerpo mismo. La mano izquierda opera desde la sombra, a menudo oculta tras la correa, pero es la encargada de administrar el aire. Es la mano que decide cuándo el instrumento respira y cuándo calla.

Dominar los bajos es un acto de humildad técnica. Es entender que, para que la melodía vuele, la raíz debe estar enterrada profundamente en el ritmo. Es lo que une a los maestros como Alejo Durán, Francisco Rada y Chico Bolaños con los acordeoneros en México como Antonio Tanguma: la convicción de que el ritmo es la verdadera frontera de nuestra nación de aire.

La mano izquierda de Dios es la que marca el compás de nuestra existencia. En este mismo cuento que narramos desde el Río Bravo hasta la Patagonia, el bajo custodia y ordena los silencios. Porque al final, no importa qué tan rápida sea la melodía, siempre volvemos al pulso, al origen... al latido.
 

Eliécer Jiménez
@drjimenez1a

Sobre el autor

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio

Juglares, Espantos y Aparatos

Eliécer de Jesús Jiménez Carpio nació en el Caribe colombiano, en el municipio de Ariguaní (Magdalena). Inició su formación académica en la fría Santa Fe de Bogotá y la culminó en la alegre Barranquilla. Posteriormente, se trasladó a México para realizar sus estudios profesionales, donde se desempeña como odontólogo especialista en Ortodoncia, Prótesis e Implantes Dentales. Además de su labor en odontología, es un poeta de la vida, un pescador de historias y un escultor de paisajes llenos de realismo mágico. Su inspiración proviene de realidades universales que moldea en el jolgorio del paisaje caribeño. Ha escrito once libros, de los cuales cinco han sido publicados por Editorial Ibañez: Cuentos del Tucurinca, Crónicas del Ariguani, Guille La Prostituta, Historia de Piaches, Juglares Espantos y Aparatos; numerosos pensamientos, crónicas, ensayos y cuentos cortos que trascienden la dialéctica y reflejan la cotidianidad, la magia y el folclore. Es el presidente fundador del Festival Vallenato de Monterrey, que cuenta con doce ediciones. Asimismo, ha participado como conferencista internacional en temas como el folclore colombiano, la motivación personal, diversas áreas de la odontología y la Diabetes. Ha sido invitado a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara y Monterrey (México), así como en Bogotá (Colombia). Además, es miembro y embajador plenipotenciario del Parlamento de Escritores de la Costa en Cartagena (Colombia), destacándose también como promotor cultural gastronómico y deportivo.

 

@Drjimenez1a

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